“La tarea más importante del conservacionista, si queremos salvar la tierra, es educar”, Peter Scott, fundador de la WWF (World Wildlife Fund for Nature).

La biodiversidad no es algo ajeno a nosotros: está en un prado, en los bosques, en el desierto, en un río… pero también en nuestras ciudades y en nosotros mismos.

Este artículo trata de la pérdida de biodiversidad y de los factores necesarios para su conservación. Pero, para poder hablar de cómo preservar la biodiversidad, primero es importante saber qué es: en el artículo ¿Qué es la biodiversidad? se hace una introducción a su concepto y a cómo se estudia.

¿Qué factores y procesos ecológicos son importantes para mantener la biodiversidad?

La identidad, el tamaño y el grado de heterogeneidad paisajística son factores clave en la conservación de ecosistemas, comunidades, especies, poblaciones e incluso de genes.

A la hora de conservar la biodiversidad de un ecosistema, se han de tener en cuenta:

  • Por un lado, al ecosistema a estudiar -sus factores físicos y biológicos, la categoría de especies, el numero de especies (riqueza específica) y sus características demográficas (como el número de individuos y la proporción de sexos existentes), más su abundancia relativa-,
  • Y por el otro, los procesos ambientales a gran escala a los que está sometido (como la fragmentación de un ecosistema, el régimen de perturbación, la pérdida del suelo) que pueden inducir a la extinción de determinadas especies locales al influir en la distribución y la persistencia de las poblaciones a escala regional.
Otros factores que se han de tener en cuenta son los procesos que relacionan a los miembros de una biocenosis o población, como por ejemplo la competencia, el herbivorismo, la simbiosis, la depredación y la polinización.

El incremento de la especie humana y la pérdida de biodiversidad

Por desgracia, hay factores antropológicos negativos que contribuyen a la pérdida de biodiversidad, como por ejemplo el rápido crecimiento exponencial de la especie humana en los últimos siglos: según fuentes oficiales, la población humana mundial en 1999 había alcanzado los 6.000 millones, el doble que la de 1960.

Este rápido aumento de la población humana incide de manera negativa en otras poblaciones de seres vivos, sin darles tiempo a adaptarse, y esta invasión por el territorio y sus recursos, que puede ser directa -como la desertización de un área boscosa para la construcción- o indirecta -como la desertización de un territorio por el desvío de una fuente de agua-, puede acabar en la desaparición de comunidades biológicas enteras.

Fue el biólogo Michael McKinney quien manifestó por primera vez la existencia de la relación entre el tamaño de la población humana y la amenaza a la supervivencia de otras especies. En concreto, McKinney analizó cómo afecta el incremento del número de humanos al número de aves y mamíferos continentales, siendo los mamíferos los más afectados durante los primeros impactos humanos.

Mala gestión política, intereses económicos y pérdida de biodiversidad

Pero también la mala gestión sobre tecnologías contaminantes y los intereses económicos suponen una amenaza a la diversidad biológica, como puede observarse en los países del primer mundo.

Solo tenemos que echar un vistazo atrás al pasado y recordar el derrame de petróleo de 1989 en el estrecho de Prince William, Alaska, donde el crudo sigue dañando la vida salvaje al haberse introducido en la cadena trófica. Sin embargo, Exxon, la compañía culpable de los vertidos, sigue manteniendo que “el medio ambiente en el estrecho de Prince William está sano, lleno de vida y fortalecido”.

A pesar de tan graves consecuencias ecológicas y de la fama que adquirió el caso, nuestros políticos no adoptaron medidas drásticas y efectivas sobre la retirada de petroleros monocasco y, debido a esto, otros accidentes han sucedido, como por ejemplo el caso Prestige, en la costa gallega española.

Educación y concienciación ambiental para políticos, empresas y sociedad

Como dijo el dr. Brian Walter, en su artículo Biodiversidad y Redundancia Ecológica: “la mejor manera de conservar la biodiversidad es mantener la integridad de ecosistemas y paisajes, porque estas categorías incluyen a todas las inferiores”.

Por lo que, para mantener la biodiversidad, es preciso aplicar políticas conservacionistas adecuadas, basadas en estudios científicos y que no se dejen llevar por intereses económicos, así como llevar a cabo proyectos complementarios a niveles inferiores, como por ejemplo la reintroducción de especies.

Pero para alcanzar este nivel óptimo político, debe existir una concienciación ambiental nacida de empresa y sociedad, donde la educación es la base del éxito, que apueste por la biodiversidad como motor de salud, creación, curiosidad, ciencia, arte… En definitiva, como motor de diversidad.

En Un programa por la Tierra. Demandas para una legislatura sostenible entidades como Greenpeace, SEO/BirdLife, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra y WWF dan un paso en esta dirección y proponen medidas que fomentan la preservación de la biodiversidad en España a través de una política sostenible.

Por tanto, y como resumen, aunque el grado de biodiversidad en un ecosistema está relacionado en un principio con factores ambientales, nosotros, el ser humano, como máximo exponente del desarrollo tecnológico de nuestro planeta azul, jugamos un papel importantísimo en su preservación y conservación, papel en el que debemos expresarnos como individuos, pero también como sociedad desde la educación, el mundo empresarial y la política, adoptando las medidas necesarias para evitar y reducir la pérdida de diversidad de vida, esto es, de biodiversidad.

Artículos relacionados y referencias sobre el concepto de biodiversidad de esta serie

  • ¿Qué es la biodiversidad?, Eva Bonastre, Suite101.net (2011).
  • Evolución y biodiversidad, Eva Bonastre, Suite101.net (2011).
  • Clasificación ecológica de las especies en peligro de extinción. Eva Bonastre, Suite101.net (2011).
  • Biodiversidad: algo más que un listado de especies. Montserrat Vilà Planella, Quercus 126, agosto 1996 (p. 30-33).
  • Biodiversity and ecological redundancy, Walter, B.H. (1991). Conservation Biology, 6: 18-23.
  • Los 10 Mandamientos. Jane Goodall & Marc Bekoff. Paidós Contextos, 2003.
  • Principios Integrales de Zoología. Hitckman, Roberts y Larson. McGraw Hill Interamericana, 2002.
  • Principles of Environmental Science, Cunninghan and Cunningham. McGraw Hill, 2009.