Probablemente, en estos últimos tiempos, bombardean a la sociedad con cifras y estadísticas de todo tipo, lo que le hace perder buena parte del impacto para el que debería servir. El abuso sexual infantil no es un asunto al que esta cuestión le afecte demasiado. De hecho queda mucho por hacer, y lo mismo sucede en cuanto a tener unas estadísticas fiables. Las cifras que se aportan, y que tienen su complemento en “Estadísticas del abuso sexual infantil”, pretenden servir de aproximación a la realidad de este problema.

Cuánto duraron los abusos

Estas cifras dan buena cuenta de la magnitud de la tragedia. Teniendo en cuenta que la mayoría de abusos se perpetran en el entorno familiar, y teniendo en cuenta que prácticamente todos los abusadores son reincidentes, las cifras que nos proporcionan los 157 participantes no deberían sorprender demasiado. Lo que sí deberían es crear una conciencia social que todavía no existe.

  • Muy poco: 12
  • Un año o menos: 12
  • Entre 1 y 4 años: 34
  • Entre 5 y 8 años: 27
  • Más de 8 años: 42
  • No recuerdo: 30

Con qué frecuencia se produjeron los abusos

Si la duración de los abusos induce a pensar en la gravedad de la situación, la frecuencia no hace más que reafirmar esta idea. Los 155 participantes así lo atestiguan. Destacable también, al igual que en otras estadísticas, es la gente que no recuerda apenas qué ocurrió, ni cuándo ni cuántas veces. La amnesia, total o parcial, es una de las secuelas asociada al abuso sexual infantil.

  • Pasó pocas veces: 7
  • Casi todos los días: 42
  • Cada semana: 26
  • Una o dos veces al mes: 5
  • No lo recuerdo: 75

Orientación sexual

Tratándose de abuso sexual, parece lógico pensar que una de las áreas más afectadas sea la sexualidad. Los 199 participantes en sus respuestas, a pesar de que efectivamente los problemas sexuales existan, dan una visión de normalidad en cuanto a su orientación sexual. Entiéndase normalidad en comparación con el resto de la población. Quizá el aspecto diferencial esté en los 25 que manifiestan no tener vida sexual.

  • Soy heterosexual: 147
  • Soy homosexual/lesbiana: 12
  • No tengo preferencias: 15
  • No tengo vida sexual: 25

Adicciones

Las adicciones es una de las secuelas comunes en las personas que sufrieron abuso sexual. Así pues, de los 175 que respondieron, 114 tenían o tienen una o más adicciones.

  • Drogas: 11
  • Alcohol: 7
  • Adicción al sexo: 12
  • Cleptomanía: 5
  • Varias: 31
  • Otras: 48
  • Ninguna: 61

Psicólogos para el abuso sexual

Cuando alguien tiene un serio problema, sea de orden médico o estrictamente psicológico, lo normal es acudir al especialista. El abuso sexual infantil tiene sus propias particularidades, algo que se puede comprobar en las respuestas de los 206 participantes. De hecho sólo 67 tenían claro cuál era el problema.

  • No he ido nunca: 36
  • No he ido pero pienso hacerlo: 22
  • He ido pero por otro problema: 24
  • He ido por otro problema que terminó derivando en ASI: 57
  • He ido para tratar el abuso sexual: 67

Otros tipos de maltrato

El abuso sexual infantil puede estar asociado a otros tipos de malos tratos o bien constituirse como un maltrato exclusivo, lo cual no es extraño cuando se trata de un abuso intrafamiliar. Suele creerse que el abuso sexual es indisociable de un acto de violencia, y hasta cierto punto es así, pero la violencia física, tal como suele entenderse no es lo más habitual. Así pues, de los 162 participantes, sólo 34, lo que representa poco más del 20%, manifiestan haber experimentado violencia física. El maltrato psicológico, en cambio, es mucho más frecuente; exactamente el doble.

  • Me maltrataban psicológicamente: 68
  • Me maltrataban físicamente: 34
  • Solo hubo abuso sexual: 60