Una de las primeras preguntas planteadas por la opinión pública ante la imagen de inmigrantes ilegales llegando a sus costas y aeropuertos es qué empujará a esas personas a dejar atrás todo su mundo y arriesgar sus vidas para alcanzar las fronteras de otros países. Para contestar a esta pregunta se deben analizar las causas que provocan estos desplazamientos.

La figura del refugiado

Las guerras entre los diferentes grupos étnicos dentro de una misma sociedad; los desastres naturales, las hambrunas; las persecuciones culturales, políticas y religiosas; y los conflictos bélicos desembocan en flujos humanos que huyen de la violencia o persecuciones, con la esperanza de ser acogidos en otros países. Surge así la figura del refugiado, que aunque ha estado presente a lo largo de la historia, su presencia ha sido más mediática durante las últimas décadas.

El fenómeno de la globalización y su influencia en la inmigración

La globalización ha servido como estimulante a la inmigración aportando información en tiempo real, la cual genera una percepción de reducción de distancias geográficas haciendo que los países receptores sean vistos como más accesibles. Los avances tecnológicos en infraestructuras y transportes también han contribuido a facilitar los desplazamientos humanos haciendo que los destinos sean más fáciles de alcanzar.

Desigualdades entre países industrializados y los llamados “países del Tercer Mundo”

En los últimos años las diferencias entre los países ricos y los pobres han seguido aumentando debido a que el volumen de la deuda externa ha frenado aún más el desarrollo de los países más pobres.

En 1982 el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional iniciaron planes para obtener nuevos créditos destinados a países desfavorecidos. Se llegó a la conclusión de que había que mantener los tipos de interés bajos para que los países más pobres no acabaran sumergidos en la más absoluta pobreza lo cual provocaría un desplazamiento masivo de su población hacia los países más industrializados.

Sin embargo, estos programas financieros no han obtenido los resultados deseados y los países del Sur siguen empobrecidos, ahogados por una deuda externa que no les deja evolucionar. Además, las inversiones hechas por los países industrializados en materia de cooperación para el desarrollo tampoco han resultado ser suficientes ni muchas veces estar enfocadas a las áreas de más necesidad.

Esta situación ha empeorado con la actual crisis económica mundial que ha forzado a muchos países a reducir, e incluso suprimir, los fondos destinados a la cooperación para el desarrollo.

Falta de información a los inmigrantes

La situación de empobrecimiento de muchos países ha llevado a parte de su población a soñar con un futuro mejor en un país económicamente más estable. Pero la aventura no resulta ser un camino de rosas y desde el principio de su travesía los inmigrantes se han de enfrentar a una serie de problemas desde eludir los requisitos en materia de inmigración en sus países de origen hasta enfrentarse a una realidad muy diferente de la que habían previsto en el país de acogida.

En muchas ocasiones estos migrantes llegan desinformados, soñando con un futuro dorado en un país que les integrará y les permitirá ser partícipes de su Estado de bienestar. La realidad a la que se enfrentan resulta ser bien distinta y al duelo por dejar atrás su cultura, país, posición social, familia, casa, amigos, etc., se une el rechazo de la sociedad receptora. Esta sociedad a menudo desarrolla una serie de estereotipos enfocados en la figura del inmigrante, al cual se tacha de conflictivo y se le atribuye una serie de problemas sociales como ser portador de enfermedades, delincuencia, paro, y causante de problemas de reajuste en el sistema educativo y de colapsos en los servicios sociales y sanitarios.

Por añadidura, a los inmigrantes se les visiona como un problema a controlar, con el fin de proteger el Estado de bienestar y la identidad cultural.

En la actualidad, un buen número de países en Europa no saben aún cómo controlar la migración hacia sus territorios ni cómo integrar a aquellos individuos originarios de otros países que ya forman parte de su sociedad. Es más, continúan enfocando sus esfuerzos en bloquear la inmigración ilegal que llega a sus fronteras, sin entender que mientras no se redirijan estos esfuerzos a combatir las causas detrás de los flujos clandestinos, la situación no podrá ser modificada y la problemática de la inmigración ilegal quedará sin resolver.