Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York contra las Torres Gemelas se ha operado un cambio en el modo de operar terrorista. Los analistas afirman que nos encontramos ante nuevas formas de expansión del terror que poco tienen que ver con los modelos clásicos de terrorismo que imperaron, sobre todo en los años 70 – 80 del siglo XX. Este cambio afecta a la forma de operar, a los actores implicados y al mensaje último del propio atentado.

Características del terrorismo clásico

Los expertos incluyen dentro del terrorismo clásico a una serie de movimientos que surgieron en torno a la década de los 70 del siglo XX. En muchos casos, eran grupos donde imperaba una fuerte carga ideológica normalmente asociada a la izquierda radical y al nacionalismo independentista. Es el caso, por ejemplo, de Euskadi ta Askatasuna (ETA), el Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés) o las Brigadas Rojas italianas.

Podemos establecer una serie de características básicas de este tipo de terrorismo:

  • Se trataba de grupos en los que existía una fuerte jerarquía vertical de estructuración;
  • la importancia del elemento ideológico se adivinaba en la constante reivindicación de cualquier acción armada;
  • y sus objetivos solían ser específicos
En la actualidad, muchos de estos grupos terroristas han desaparecido. Los que mantienen su actividad lo hacen de manera residual y sin casi conexión con sus anteriores bases ideológicas, lo que les ha llevado a perder el apoyo del que pudieron gozar anteriormente.

El nuevo terrorismo del siglo XXI

Óscar García Luengo, durante la Conferencia Internacional “La seguridad europea en el siglo XXI” celebrada del 5 al 9 de noviembre de 2001, en la Universidad de Granada, delimitó las tendencias del nuevo terrorismo internacional surgido tras los atentados del 11 de septiembre:

  • Es un terrorismo más letal. Aunque todo parece indicar el aumento de la actividad terrorista, lo cierto es que el número de atentados ha descendido desde el 2001. Sin embargo, estas acciones provocan mayor número de muertes
  • La importancia del componente religioso: como señala el autor, es cierto que el componente religioso ya estaba asociado a un determinado terrorismo. Sin embargo, en la actualidad impera el elemento religioso
  • Los atentados terroristas no son reivindicados: una de las premisas básicas del terrorismo clásico era la justificación ideológica del acto terrorista. Ahora se observa cómo muchos atentados no son reivindicados

Organización del nuevo terrorismo

Los grupos pertenecientes al denominado terrorismo clásico mantenían fuertes estructuras jerárquicas en las que era fácil identificar a sus miembros y su posición en el entramado de la organización. Sin embargo, como señala Fernando Reinares, hoy en día se tiende hacia un polimorfismo horizontal que es difícil de clarificar. Frente a la verticalidad de las antiguas organizaciones, se tiende a la horizontalidad.

Un caso paradigmático es el de al – Qaeda. Se trata de una organización a la que se adscriben numerosos grupos, variables en tamaño, y que muchas veces actúan en su nombre. De esta manera, en ocasiones algún atentado ha sido cometido por una organización terrorista afín a al – Qaeda, aunque no existan contactos directos y claros entre ambas organizaciones. Incluso, se recurre a la acción violenta individual invocando el nombre de al – Qaeda. Por lo tanto, se puede deducir que más que un grupo, al – Qaeda constituye una marca.

En todos estos grupos, es fundamental el uso de Internet, así como los diferentes métodos de obtención de financiación para sus actividades, métodos que pueden ser legales o ilegales.

Los nuevos métodos terroristas

Una de las diferencias más acusadas del nuevo terrorismo estriba en los métodos empleados. Hoy en día, los grupos terroristas buscan acciones especialmente sangrientas, con gran número de muertes, en muchos casos indiscriminadas. Pero también con un alto valor simbólico. Por ejemplo, los atentados del 11 – S no significaron sólo un considerable número de víctimas, sino el ataque contra uno de los símbolos más poderosos del capitalismo financiero norteamericano. Hoy en día, los métodos terroristas potencialmente más peligrosos residen en:

  • Los ataques suicidas, o Bombas H, en la denominación de Ivan Witker, por su fuerte carga simbólica y capacidad de provocar terror.
  • El terrorismo nuclear: llevó a la celebración de una Cumbre en Washington en 2010, reseñada por Óscar Nogués y René Pita.
  • El terrorismo químico o biológico, y las necesidades de afrontarlo desde su posible planteamiento y la rápida reacción ante un ataque de estas características, o la amenaza radiológica
  • El ciberterrorismo, ya que la vulnerabilidad de la red puede plantear graves consecuencias en el sistema financiero occidental o en los sistemas de seguridad.
En conclusión, el neoterrorismo adopta unas nuevas formas y métodos de acuerdo con la nueva situación global, buscando generar un clima de pánico general que sirva a sus fines, utilizando para ello cualquier método disponible.