Cada vez hay más mujeres que se atreven a utilizar las bolas chinas, pero aun así, todavía hay un tabú social que aumenta el pudor y el miedo a la hora de preguntar y utilizarlas.

Es primordial entender el funcionamiento y pensar que no sólo es un objeto sexual, sino que es recomendado por los ginecólogos para fortalecer la musculatura del suelo pélvico y así evitar la incontinencia urinaria.

Las mujeres tienen que aceptarlas como elemento terapéutico y preventivo, quitando ese miedo a usarlas por el "qué dirán".

En qué consisten las bolas chinas

Las bolas chinas son dos esferas, generalmente de silicona, unidas por un cordón entre ellas. En el interior de cada esfera hay bolas más pequeñas que producen pequeñas vibraciones con el movimiento. Las bolas chinas poseen un cordel en el extremo final para facilitar su extracción de la vagina.

A la hora de comprarlas, tener cuidado. Tienen que estar homologadas y hay que adquirirlas en establecimientos especializados. El material más utilizado es la silicona al ser hipoalergénico y fácil de limpiar. Algunas estan fabricadas de materiales que pueden ser tóxicos, por eso es importante fijarse bien antes de usarlas.

El elemento de unión de las esferas de las bolas chinas más recomendable es la silicona. Las uniones realizadas con materiales fibrosos pueden ser un cúmulo de bacterias ya que las fibras dificultan una limpieza integral y adecuada.

Cómo se utilizan las bolas chinas

Lo más importante es la higiene y limpieza de ellas. Hay que lavarlas antes y después de usarlas con un jabón neutro que tolere nuestra piel, una opción es el gel de baño habitual. Antes de introducirlas en la vagina, hay que lubricarlas con un lubricante hidrosoluble para facilitar el proceso.

La primera semana se aconseja utilizarlas durante 15 minutos al día. A partir de ahí, se va aumentando el tiempo progresivamente, pudiéndolas utilizar al final el tiempo que uno quiera, siendo recomendable hasta 4 horas.

Siempre hay que llevarlas cuando se produzca movimiento. Hay que quitarlas en reposo ya que su funcionalidad es nula.

No es recomendable usarlas durante el embarazo para evitar hongos u otras posibles infecciones.

Sí se utilizan normalmente, pero si hay un diagnóstico de hongos o cualquier enfermedad infecciosa a nivel genital, hay que desechar las bolas chinas, comenzar el tratamiento de la patología y comprar otras nuevas una vez desaparecido el proceso infeccioso. De esta manera, evitamos una recaída en la enfermedad.

El embarazo y el parto provocan daño a la musculatura pélvica, por eso es aconsejable utilizarlas después.

Cómo funcionan las bolas chinas

Al caminar o al moverse con ellas dentro, fortalecen la musculatura del suelo pélvico. Tanto las vibraciones que producen las bolas chinas como el hecho de tenerlas en el interior provocan la contracción de los músculos vaginales, por lo que se fortalece la zona.

Ejercitar el suelo pélvico ayuda a prevenir y a controlar la incontinencia urinaria, mejorando los mecanismos de cierre uretral. Las vísceras pélvicas descansan sobre el suelo pélvico, al estar más fortalecido, disminuye el riesgo de sufrir prolapsos.

También se aumenta el placer en las relaciones sexuales al ser la mujer más consciente de la musculatura genital. El músculo pubococcígeo, principal del suelo pélvico, al estar más desarrollado ayuda a aumentar la capacidad de alcanzar el orgasmo y la intensidad de él.

Otro beneficio de las bolas chinas es que aumentan la lubricación natural femenina.

Por otro lado, el hombre también goza más con la penetración por el aumento e intensidad de los movimientos vaginales. Siempre que surja alguna duda, consultar con el médico correspondiente o con la enfermera.

Recordar que no se ven, puedes caminar tranquilamente por la calle y nadie lo notará.

¡Es hora de probarlas y dejar de utilizar compresas!