Si algo caracteriza a la Primera Guerra Mundial es por un lado, ser una guerra de posiciones donde los frentes se quedaban fijos durante largo tiempo. Por otro lado la incompetencia y el poco respecto por la vida humana que algunos generales de la época demostraron. No dudaban en lanzar a la muerte a miles de sus hombres con tal de avanzar unos pocos kilómetros o tomar una trinchera. Algunas de estas batallas dan muestra de ello.

La Batalla del Somme

Posiblemente la batalla más sangrienta de toda la guerra. Recordada sobre todo porque durante la primera jornada de enfrentamientos, los británicos perdieron a cerca de 60.000 hombres. En esta batalla se enfrentaron alrededor de 2.000.000 de hombres por parte de las tropas franco-británicas contra 1.000.000 de alemanes. Las bajas superaron en conjunto el millón de soldados. Algunos batallones de los que intervinieron en el conflicto llegaron a sufrir más del 90% de bajas.

La duración de esta batalla desde el 1 de julio al 18 de noviembre de 1916 no sirvió para decidir mucho pues al final de la misma no estaba muy claro quien había vencido. De hecho los aliados solo lograron avanzar 8 kilómetros. Lo que sí se puede afirmar es que en esta batalla los alemanes perdieron a la mayor parte de sus tropas de infantería de élite. A lo largo de la guerra Alemania no volvió a tener tropas de semejante calidad.

El objetivo fundamental de esta batalla por parte de los aliados era detener la ofensiva alemana sobre Verdún. Al final las bajas del Somme serían superiores .

La Batalla de Verdún

Verdún fue otra carnicería, 750.000 bajas entre muertos y heridos por parte de ambos bandos fue el resultado de esta batalla. Característico de Verdún fue el empleo masivo de artillería. De hecho se dice que el 70% de las bajas fueron producidas por los artilleros y no por enfrentamientos directos de la infantería.

Verdún fue una guerra de desgaste en la que los franceses gracias a su mejor logística, y el mejor aprovisionamientos de su tropas tanto de alimentos como de municiones lograron contener a las fuerzas alemanas.

La Batalla del Marne

Esta batalla supuso el fracaso del Plan Schlieffen que pretendía la invasión de Francia y como consecuencia el comienzo de la guerra de trincheras.

La batalla se desarrolló del 5 al 9 de septiembre de 1914, y en ella participaron 2.500.000 de soldados por ambos bandos. El resultado fue de alrededor de un cuarto de millón de bajas por parte de cada contendiente.

No hay que confundir esta batalla con la Segunda Batalla del Marne que se produjo en 1918 y durante la cual los alemanes intentaron lanzar una ofensiva que se tradujo en una contraofensiva por parte de británicos, franceses y norteamericanos, los cuales rompieron las líneas germanas y con ello comenzó el principio del fín de Alemania.

Conclusión sobre la Primera Guerra Mundial

Fue un conflicto donde por primera vez se utlizó armamento masivamente mortífero. La guerra química, modernos cañones, uso de tanques, aviones y armas ligeras más potentes configuraban un panorama bélico propicio para que hubieran auténticas masacres.

También hay que señalar que existían unas deficientes comunicaciones sobre todo para el tipo de escenario en que se desarrollaban los combates, que provocaba que los mandos muchas veces no estuvieran al tanto de lo que realmente estaba ocurriendo en el campo de batalla.

Asimismo se lanzaban miles de soldados contra las posiciones fijas enemigas. El resultado era que cada encontronazo producía un número devastador de bajas.

Llama por ello la atención que las batallas en este conflicto fueron mucho más sangrientas que las de la II Guerra Mundial pese a que en esta el armamento era mucho más destructivo. Posiblemente también influyera que los generales de los años 40 sentían un mayor respeto por la vida de sus soldados que los mandos de principios de siglo e indudablemente en la actualidad existen unas opiniones públicas distintas a las de aquella época y que de ningún modo estarían dispuestas a resignarse ante esas matanzas sin demasiado sentido.