Disparaban flechas con una increíble precisión. Los cronistas españoles las identificaron con las amazonas de la mitología griega, famosas luchadoras y guerreras que lucharon contra los aqueos Por ello conocemos como Amazonas a este caudalosos río, el más largo del planeta después del río Nilo.

Si la selva tenía sorpresas grandes y feroces como las anacondas, quedaban en nada ante el espectáculo de estas mujeres guerreras, que conducían a los hombres entre sus tropas, algo impensable en el mundo que ellos conocían. Eran jóvenes blancas, altas, musculosas y desnudas, por lo que pudieron apreciar que sólo tenían un pecho. La teoría más aceptada plantea que se lo quemaban para poder colocar mejor el arco y de esta manera, ser mejores en el combate, mientras les quedaba otro pecho para amamantar a sus bebés, siempre hembras, ya que a los varones solo se les concedía el valor de procrear, y en algunos casos también el de marchar a la guerra, siempre bajo las órdenes de una mujer o sencillamente esclavizado. Otros historiadores piensan que no se cortaban o quemaban un pecho sin que simplemente, lo apretaban con fibras para que no les molestara a la hora de utilizar sus armas en el combate.

Modo de vida

Según siempre las crónicas españolas, vivían en ciudades de piedra, de las que nunca se ha encontrado el menor rastro. Dominaban cerca de setenta aldeas, a las que cobraban tributos a cambio de la defensa. También solían imponer una serie de tributos para pasar por sus tierras, sobre todo a los hombres, a los que tenían completamente dominados. No estaban casadas ni tenían a un hombre en sus vidas. Eran espléndidas jinetes, vivían sin hombres y mataban a todos los soldados en cada batalla. Según algunas crónicas de América durante la conquista, los indios contaron a los conquistadores que cuando necesitaban hombres, lo secuestraban de un pueblo cercano a el suyo, pero que luego de que las hubieran fecundado a todas, los desechaban como objetos, dejándolos en libertad. En algunos casos, los mataban, por seguridad, para que no dieran a conocer el lugar dónde estaban instaladas. Consideraban a los hombres seres inferiores, por lo que no aceptaban su supremacía, como el resto de culturas, donde siempre el hombre es superior a la mujer.

Cuando nacían sus bebés, cuidaban con gran esmero a las que habían sido hembras, pero los que fueran varones, simplemente los mataban. Todas estas mujeres serían adiestradas en el arte de la guerra. Tenían una reina o jefa suprema a la que llamaban Cororí y poseían grandes riquezas en oro y plata, gracias a los tributos cobrados o a los saqueos cometidos.

Ningún hombre blanco las ha visto de cerca, ni sabemos de ellas mas rastro que su leyenda, muy extendida por toda la América amazónica.

Orellana

Cuando Orellana inició la exploración del río Amazonas, poco imaginaba que iba a encontrarse con las míticas amazonas. En la mañana del 24 de junio del año 1542, en su travesía fueron atacados por un grupo de amerindios dirigidos por estas esbeltas y poderosas mujeres, que disparaban sus arcos con gran destreza. En la batalla, consiguieron hacer prisionero a uno de los hombres que luchaba a sus órdenes, el cual les relató la mayoría de cosas que sabemos de las amazonas. En su honor bautizaron el río con ese nombre, pero se fueron de allí antes de que volvieran las temibles guerreras.

Opiniones

Hay quién opina que no eran mujeres, sino varones de una etnia atípica de la región, formada por hombres más altos de lo habitual en la zona, con pechos abultados pero fláccidos, miembros sexuales diminutos y el cabello muy largo, sedoso y brillante, lo que le daba un aspecto inequívocamente femenino. Incluso se ha llegado a estudiar una variante de la especie humana ligada a casos de hermafroditismo.