Las amazonas son una antigua nación de mujeres guerreras cuyo origen se remonta a antes de la Guerra de Troya (1200 a.C.). Según los datos de distintos autores clásicos, se puede inferir que su reinado duró aproximadamente 1.000 años. Se dice que eran hijas de Ares (el dios de la guerra) y la ninfa Harmonía. Vivían en el Asia Menor, en una zona limitada al oeste por el Mar Negro y al este por el Mar Caspio. Se hallaban originariamente en las riberas del río Termodonte.

Formaban un reino independiente bajo el gobierno de una reina y se suponía que habían fundado varias ciudades, como Esmirna, Éfeso, Sinope y Mitilene. Habitualmente se las representa como mujeres guerreras con armaduras de hierro y montando a lomo de sus caballos. Era característico el escudo en forma de media luna llamado pelta.

La procreación

Ningún hombre podía mantener relaciones sexuales con ellas, pero una vez al año durante la primavera, para evitar la extinción de su raza, ellas ascendían las montañas y visitaban a los gargarios, una tribu vecina. Si de estas uniones nacían varones los entregaban a los gargarios, mientras que si nacían niñas las educaban para las labores del campo, la caza y el arte de la guerra. A veces, llegaban extranjeros o gente de otras tribus que se quedaban a vivir con ellas como esclavos.

Heródoto las llamaba “andróctonas” que significa “asesinas de varones”. Incluso decía que ninguna mujer se casaba con algún extranjero hasta no haber matado a un hombre en batalla. Respecto al casamiento, vale aclarar que lo hacían bajo la condición de que no les exigieran seguir las costumbres de las mujeres.

Las batallas de las amazonas

Hasta el siglo XX, las amazonas fueron representadas como un adversario que amenazaba la masculinidad de los héroes, por lo que muchos de ellos se dedicaron a derrotarlas y humillarlas, como una forma de reafirmar su superioridad masculina.

Participaron en muchas batallas, siendo las más conocidas la pelea de Hipólita con Hércules, Pentesilea con Aquiles, Atíope con Teseo, Talestris con Ciro el Grande, y Myrina con Belerofonte.

Vencieron a los atlantes y a los gorgones, y lucharon con éxito en Licia y Cilicia y también en Siria, Egipto y la isla de Lesbos. Contaban con un ejército de 30.000 amazonas de a pie y 2.000 de a caballo.

Mastectomía

Se decía que les amputaban el pecho derecho cuando eran niñas, para que pudieran usar mejor el arco y lanzar la jabalina.

Hipócrates describía este hecho: “No tienen pechos derechos, cuando aún son bebés sus madres ponen al rojo un instrumento de bronce fabricado para este único fin y lo aplican al pecho derecho para cauterizarlo, de forma que su crecimiento se detiene y toda su fuerza y volumen se desvía al hombro y al brazo derechos”.

Actualmente, a las mujeres mastectomizadas se las conoce con el nombre de Amazonas.

Lesbianismo

Es sabido que las amazonas vivieron en la isla de Lesbos y más al norte. Habiéndose apoderado de Éfeso, erigieron el templo más antiguo a la diosa Artemisa, diosa relacionada con el amor entre mujeres. Habrían fundado también la ciudad de Mitilene, en Lesbos, considerada el lugar emblemático del lesbianismo.

¿Existieron en realidad?

Aunque todo es un mito, en la década de 1950 se encontraron en el sur de Ucrania, varias tumbas del siglo IV a.C. En las que pertenecían a mujeres se pudo hallar, junto a los restos humanos, espadas, lanzas, dagas y armaduras, lo que indica que pertenecían a mujeres guerreras.

También se encontraron tumbas similares en la región del Cáucaso, el Volga y la llanura húngara.

Río Amazonas

En 1499 Vicente Pinzón fue el primer navegante que tuvo este río de Brasil, aunque creído de que era un mar. Le puso el nombre de “mar dulce”.

En 1542, Francisco de Orellana lo descubrió como río. En una lucha de los conquistadores contra los indios, salieron en ayuda de la tribu unas mujeres guerreras con arcos y flechas, “combativas como diez indios”, según palabras de Fray Gaspar de Carvajal, quien acompañó a Orellana en la aventura.

Orellana, por lo tanto, puso el nombre de Río de las Amazonas a este inmenso caudal de agua de más de 6.700 kilómetros.