Woody Allen lleva 42 años haciendo películas, desde que en 1969 rodara su primera comedia: “Toma el dinero y corre”. Desde entonces, se ha caracterizado por una serie de hechos que le hacen ser un director único: escribe todos sus guiones, hace una película al año, mantiene el control total de sus películas, es fiel a su equipo de trabajadores y colaboradores y… se rodea siempre de buenas actrices que sueñan con interpretar los complejos personajes que Woody idea para ellas.

Los personajes femeninos de Woody se caracterizan por tener una personalidad contradictoria

Ya se trate de una comedia o de un drama, siempre que Allen escribe un personaje femenino, suele caracterizarse por su personalidad contradictoria, por su carácter fuerte; aunque a veces ha tenido que suavizar dicho carácter en base a la actriz que lo iba a interpretar. Esta personalidad de los personajes, sumado al hecho de hacerles hablar mucho en sus guiones, hace que sus personajes femeninos sean una joya para cualquier actriz que desee demostrar sus dotes interpretativas.

Por esta razón, han sido muchas las actrices (muchas de ellas famosas y con prestigio) que han llamado a la puerta de Woody pidiéndole un papel para ellas, y muchas veces sin ni siquiera haber leído antes ni una línea de su parte del guión.

Las compañeras sentimentales de Woody han protagonizado la mayoría de sus películas

El director americano se ha caracterizado por contar para sus personajes femeninos principales con sus parejas amorosas. Todo empezó con Louise Lasser, su primera mujer y también actriz, que participó en las primeras comedias alocadas de Allen: “Toma el dinero y corre”, “Bananas” y “Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y no se atrevió a preguntar”. Una vez rota la relación sentimental, sus apariciones en sus películas fueron escasas, pero el hecho de seguir manteniendo con ella una buena relación de amistad, ha posibilitado que la pudiéramos ver en películas como “Recuerdos”.

Diane Keaton llegó a su vida y con ella sus películas más emblemáticas

La llegada de Diane Keaton supuso el despegue en la carrera de ambos. Se conocieron a raíz de la obra teatral “Sueños de un seductor”, que ambos interpretaron en los escenarios primero, y posteriormente en el cine, a las órdenes de Herbert Ross. Después, colaboraron en sus siguientes cinco películas, desde “El Dormilón” (1973) hasta “Manhattan” (1979). Este periodo fue el más importante de la carrera de Allen como director, ya que abandonó su faceta de cómico visual para hacer películas que combinaban el humor y el melodrama de manera exquisita, logrando dos de sus éxitos más recordados: “Annie Hall” y “Manhattan”.

“Annie Hall” ganó el Óscar a la Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actriz y Mejor Guión Original. Como anécdota, recordar que el nombre del personaje femenino que da nombre a la película viene del verdadero nombre de Diane Keaton, que es Diane Hall.

Una vez rota la relación amorosa, Woody y Diane siguieron manteniendo una estrecha amistad, hasta el punto de que ella solía ser de las primeras en visionar sus siguientes películas, pues Allen tenía muy en cuenta el criterio de quien fue su actriz principal. Posteriormente, Keaton tuvo una pequeña colaboración en “Días de radio”, donde canta en directo una canción, y afrontó el personaje principal en “Misterioso Asesinato en Manhattan”, donde estuvo apoyando a su ex pareja en un momento triste de su vida personal.

La llegada de Mia Farrow supuso unos años de lucidez en la carrera de Allen

Mia Farrow apareció en la vida de Allen a raíz de su actuación en “La Comedia Sexual de una Noche de Verano”, película del director neoyorquino del año 82. Desde entonces, formaron pareja sentimental y fílmica durante los siguientes diez años. Para muchos, los años ochenta fue la década donde Woody Allen hizo sus mejores películas, y donde demostró un mayor talento e incluso atrevimiento. En 1983, Allen dirigió “Zelig”, película atrevida donde las haya, rodada en blanco y negro y en formato de falso documental. Una película difícil para el gran público, pero muy apreciada por la crítica.

Farrow no ha sido valorada como una gran actriz, a pesar de haber brillado en algunos de los personajes que Allen escribió para ella, como ocurrió en “Broadway Danny Rose” o “Alice”. Normalmente Mia Farrow interpretaba a mujeres apocadas, sensibles, sencillas... que hablaban casi susurrando. Pero en algunas películas, se alejaba de este estereotipo, como por ejemplo en “Días de Radio”, donde interpretaba a una vendedora de cigarrillos de un cabaret de voz chirriosa que acaba convirtiéndose en estrella de la radio.

El final de las colaboraciones de Farrow con Allen coincidió con su ruptura sentimental, que fue mediática y escandalosa debido a las acusaciones y juicios que tuvieron entre ellos. Su última película juntos fue “Maridos y Mujeres”, en 1992, cuya trama parece un documento de aquellos últimos momentos de la pareja.