La virtud es una cualidad positiva del ser. Es un poder innato que lo guía para tomar las decisiones correctas.

Castidad

Para el pecado de lujuria. Es un comportamiento voluntario a la moderación y regulación de placeres sexuales. No es lo mismo que abstinencia sexual. Es no tratar al sexo como un elemento de dominación o maltrato.

Templanza

Para el pecado de gula. Es la moderación en la atracción de placeres. Procura el equilibrio en el uso de los bienes creados, asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad. Es la fraternidad de compartir la comida, sin convertirla en un exceso.

Caridad

Para el pecado de avaricia. Es el hábito de dar y entender a los demás. Es ayudar voluntariamente a otros, haciendo uso de tiempo y esfuerzo propios. La generosidad es una forma de altruismo y un rasgo de la filantropía. Se da a otros cuando hay excedente, ya que no se puede dar lo que uno no tiene.

Presteza

Pare el pecado de pereza. Es el esmero y el cuidado en ejecutar algo. Es cumplir con compromisos, estar activo, proponerse metas y cumplirlas. Poner entusiasmo en la tarea. Es la voluntad y la conciencia de la necesidad del otro.

Paciencia

Para el pecado de ira. Es la actitud para sobrellevar cualquier contratiempo y dificultad sin violencia. Es saber que las cosas no se pueden cambiar de un día para el otro. La paciencia es útil cuando se espera algo mejor. Si se pierde la esperanza, se pierde todo.

Compasión

Para el pecado de envidia. Es empatía, amistad, armonía en la relación humana. Es producir igualdad democráticamente para que nadie tenga más que los otros.

Humildad

Para el pecado de soberbia. Es la característica que define a una persona modesta, que no se cree mejor que otros, pero sin caer en la humillación que es tan mala como la soberbia. El estoicismo en cambio es ser débil y rechazar elogios y alabanzas.

Las virtudes cardinales

Las 4 virtudes clásicas son: templanza, prudencia, fortaleza y justicia. La templanza es la moderación y el equilibrio; la prudencia, la sensatez y el buen juicio; la fortaleza, el ánimo para vencer el temor; y la justicia, la inclinación a dar a cada uno lo que le pertenece.

Las virtudes teologales

Según la iglesia católica, son los hábitos que Dios infunde en la inteligencia y la voluntad del hombre. Ellas son la fe, la esperanza y la caridad. La fe, es el asentimiento a la revelación de Dios; la esperanza, creer que es posible lo que se desea; y la caridad, la ayuda voluntaria hacia los otros, la generosidad.

Las que faltan

No están en este listado la responsabilidad, para hacerse cargo de los actos propios, y para reparar la crueldad de otros; la sinceridad, como contrapartida de la mentira, la falsedad y el ocultamiento de la verdad; y el egoísmo, que a pesar de tener mala fama, es la base de la ética clásica. Aristóteles hablaba de “filautía” que es el amor a sí mismo y la dignidad.