Alfred Hitchcock, mago del suspense, pionero y continuo renovador del lenguaje cinematográfico, artista con la necesidad de plasmar sus obsesiones en el celuloide de la forma más eficaz, excelente retratista de dos caras de la misma moneda: el humor y el terror, perpetuo icono del cine, que pese a su nacionalidad británica se convirtió en uno de los pocos directores estrella de Hollywood.

Aun arropado por la taquilla, siempre fue inexplicablemente rechazado por la crítica, hasta que los nuevos autores europeos nutridos de su cine reivindicaron sus obras como fundamentales. Estos son sólo 10 ejemplos de su talento:

"Suspicion" ("Sospecha", 1941)

Recién llegado a los Estados Unidos, y tras el éxito de “Rebecca” (1940), Hitchcock ya goza de cierto status que le permite trabajar con Cary Grant y Joan Fontaine en esta obra maestra del suspense. Desgraciadamente, el estudio RKO decidió cambiar el final, mucho más trágico y transgresor, y dar una imagen más amable y positiva de un terrorífico Cary Grant, del que sospechamos como frío asesino durante todo el metraje.

"Lifeboat" ("Náufragos", 1943)

Siempre abierto a desafíos técnicos, Hitchcock rodó las escenas de esta película exclusivamente en un bote salvavidas lleno de náufragos durante la Segunda Guerra Mundial, para gloria de la genial Tallulah Bankhead. Poco a poco, el pequeño bote se convierte en un inquietante microcosmo de la propia guerra. Otra novedad es la ausencia de música en todo el metraje. ¿Cómo consiguió Hitchcock introducir su habitual cameo en medio del océano? Con un anuncio de adelgazamiento en un periódico. El genial director sale en unas fotografías “antes” y “después” del tratamiento.

"Notorious" ("Encadenados", 1946)

Paradigmática película de Hitchcock con Cary Grant, Ingrid Bergman y Claude Rains como estrellas, en la que se construye a la perfección y con economía de planos el excelente guión de Ben Hecht que introduce el mítico Mac Guffin, ese elemento hitchcockiano que es leiv motiv de la historia, pese a que no se le presta apenas atención. En este caso, es uranio oculto en botellas de vino. El beso entre Grant y Bergman es ya legendario por su duración e intensidad psicológica.

"The Rope" ("La soga", 1948)

Nuevo desafío técnico del experimentador Hitchcock. En este caso se retó a sí mismo a rodar toda la película en un único plano secuencia, con toda la complejidad que eso lleva (iluminación que simule el atardecer, coreografías de cámaras y actores, sonido ambiente...). Además es la primera película en color del maestro. Esta película es la primera colaboración con James Stewart, con el que en el futuro rodaría sus grandes obras maestras.

"Rear Window" ("La ventana indiscreta", 1954)

Una de ellas es esta película, en la que un escayolado Stewart tiene como única distracción durante su recuperación en un tórrido verano la poco ética tarea de espiar a sus vecinos. En una evidente personificación del director, la mirada del protagonista permite conseguir un film puramente cinematográfico, en el que imagen y diálogo van por separado, y también permite a Hitchcock retratarse a sí mismo como lo que eran él y su audiencia: voyeurs. James Stewart y Grace Kelly forman la pareja ideal en esta película en la que se retratan el amor y el matrimonio desde numerosos ángulos, todos bajo la mirada del curioso protagonista.

"The Trouble with Harry" ("¿Quién mató a Harry?", 1956)

De las menos conocidas del director, esta película supone su obra más salvaje y divertida. El sorprendente humor negro, absurdo en muchos casos, inunda todo el metraje en el que se intenta solucionar el incómodo problema de la aparición de un cadáver al que todo el mundo parece tratar como un objeto más de atrezzo. Hitchcock filma la trama con un sentido de humor y una luminosidad bucólica que incluso la hace más inquietante. Mención especial para sus protagonistas, Shirley MacLane, en su primera película, y John Forsythe, que juntos consiguen una excelente química que enriquece la historia.

"Vertigo", 1958

Quizás en su película más valorada, James Stewart vuelve a ser el alter-ego del director, presentándonos a un maniático enamorado de Kim Novak, a la que intenta recrear como un antiguo amor fallecido. Con esta delirante y enfermiza sinópsis, Hitchcock trata una historia que rezuma sexualidad, que en futuras películas se volvería más explícita. Stewart está genial en su papel de hombre obsesionado y Novak consigue una fuerte sensualidad con su papel.

"North by Northwest" ("Con la muerte en los talones", 1959)

Con esta entretenidísima película, Hitchcock inventa el thriller moderno. Es probable que sin ella, las películas de James Bond no hubiesen existido. También el humor está presente en buena parte del metraje. En uno de los habituales argumentos del director, Cary Grant, un hombre de a pie, es confundido con un agente secreto que debe ser perseguido y asesinado. El pobre Grant no da a basto en las variopintas situaciones en las que se ve envuelto (la más conocida, la avioneta sobre su cabeza en el campo), encontrando por el camino el amor de la mano de Eva Marie Saint. El hilarante cameo de Hitchcock en esta película es bajo un disfraz de anciana en un tren.

"Pycho" ("Psicosis", 1960)

Hitchcock lleva su vanguardismo al extremo en esta película en la que el argumento no cesa de dar giros inimaginables. Pasamos del thriller al terror, no exento de humor, marcado por la legendaria escena de la ducha en la que el director mata a su estrella a mitad de metraje. Los censores de la infame MPAA analizaron obsesivamente la escena en la que no se muestra nada explícitamente, pero en conjunto (3 minutos, 50 planos) está elegantemente cargada de sexo y violencia. Con un bajísimo presupuesto, Hitchcock, también productor, consiguió su mayor éxito de taquilla a nivel mundial.

"The Birds" ("Los pájaros", 1963)

Otro éxito en otra película experimental. La ausencia de música (que no de banda sonora, asesorada por el compositor de "Psicosis", Bernard Herrmann) sirve de instrumento para otra forma de tratar el suspense, que sería imitado hasta la saciedad. Se podría decir que con esta película nace un nuevo subgénero del que beben géneros como el cine de catástrofes o las películas de zombies. El director mezcla a la perfección terror y humor con un realismo sorprendente. De hecho, la actriz Tippi Hedren es picada realmente por pájaros mecánicos en la escena en la que es atacada.