El cassette Motown de los setenta y ochenta amerita un energético Lado B. Esta cara de la moneda no excluye baladas emotivas para días lluviosos. Todo con la fórmula mágica de Motown. Michael Jackson, Marvin Gaye, Lionel Richie y Stevie Wonder son algunos de los culpables de estos hits inolvidables. Dios salve a Motown.

My Whole World Ended (The Moment You Left Me)/David Ruffin (1969)

Los Temptations habían despedido a David Ruffin. No soportaron sus aires de divo, ni su incipiente drogadicción y le mostraron la puerta de salida. Ruffin no se iría por las buenas y demandó a Motown. Berry Gordy llegó a un acuerdo con el larguirucho cantante y le dio la oportunidad de redimirse con una carrera solista. Su nueva aventura se inició con un tema inolvidable, My Whole World Ended (The Moment You Left Me). En una canción in crescendo, Ruffin nos describe esa imagen recurrente: el hombre destruido después de un quiebre. Si esta historia pasa por el cedazo de la emotiva voz de Ruffin, tenemos todos los ingredientes para una poción perfecta.

I Want You Back/Jackson Five (1969)

Un punzante bajo y una guitarra que explota en burbujas funk. Michael Jackson y sus hermanos aparecen en el horizonte del pop. La banda recoge las fórmulas que son la marca registrada de la compañía: novedosas coreografías, el falsete pop infalible de Michael y una maldita melodía que no nos suelta en ningún minuto. Es sólo pop, sucio pop.

What´s Going On/Marvin Gaye (1971)

El rumor del barrio recibe al veterano de guerra que retorna a casa. Saludos de rigor y el monólogo del ex soldado que vivió una temporada en el infierno. El hijo prodigo desmenuza con dolor inimaginable un mundo fracturado. Ruega porque se privilegie el amor y el diálogo y no la brutalidad y la guerra. What´s Going On es un tema eterno. Marvin Gaye se preguntó ¿Qué está pasando en Vietnam? Hoy, la pregunta podría ser ¿Qué está pasando en Irak ? ¿Qué está pasando en Afganistán? Soul político, soul con contenido.

Ben/Michael Jackson (1972)

Las malas lenguas dicen que Michael dedicó esta canción a un ratoncito muerto. Lo cierto es que era el tema de la película Ben. Una plegaria en la atribulada voz infantil del pequeño Michael que va creciendo en intensidad. El menor de los Jackson casi llora frente al micrófono, quizás recordando tantos golpes absurdos de un papa dictatorial. La interpretación de Michael le valió un Globo de Oro y una nominación al Oscar. Majestuoso.

Let´s Get It On/Marvin Gaye (1973)

Marvin Gaye ya era un icono sexual en Motown. Pero aún no explotaba esta faceta en toda su magnitud. Con Lets Get It On, no deja dudas: Gaye es el icono del soul más aterciopelado y sugerente. Marvin retuerce su voz en chillidos y gritos, repitiéndole a esa mujer imaginaria, “vamos, hagámoslo”. Canción emblemática de la cultura popular. Jack Black interpreta una inspirada versión en el filme Alta Fidelidad.

Super Freak/Richy James (1981)

La década de los ochenta nos presenta a Motown regalando un nuevo clásico. Es el extravertido James quien se calza mallas apretadas y le canta a una chica zigzagueante. Coros contagiosos, hermosas mujeres y la melena de James animan un videoclip memorable. Por si fuera poco, la pegajosa melodía fue utilizada como sample de MC Hammer en su hit I Cant Touch This. Definitivamente, a Richie James no había como “tocarlo”.

All Night Long (All Night)/ Lionel Richie (1984)

El álbum que incluye este tema se llama Can´t Slow Down (No me puedo detener). Y efectivamente, nadie puede disminuir las ganas de bailar con este hit. Acordes latinos, ritmos africanos y un videoclip colorido que apela a la hermandad y la diversión intercultural. Dice un mito urbano que mientras las tropas norteamericanas ingresaban victoriosas en Bagdad, en las casas se escuchaba All Night Long para recibirlas.

I Just Called To Say A Love You/Stevie Wonder (1984)

¿Qué mujer no podría derretirse con este tema? Wonder escribe una balada romántica inolvidable. Agita su cabeza hipnóticamente mientras le recuerda a su amada esa hermosa declaración amorosa telefónica. El tema fue escrito para la banda sonora de La Chica de Rojo. Sin embargo, el tema escapa de su prisión de celuloide para transformarse en todo un himno de la cultura popular. Como broche de oro, esta composición le valió a Wonder un Oscar a la Mejor Canción Original