Lao Tsé es, junto a Confucio, uno de los filósofos orientales más conocidos en Occidente. Se le atribuye generalmente la fundación de la filosofía taoísta, aunque los textos hablan de que esta religión nació dos mil años antes del nacimiento de Tsé. A pesar de que su aportación es fundamental para el desarrollo de este sistema filosófico, se debe recordar también al verdadero fundador, Fu Xi.

Fu Xi, el verdadero fundador del Taoísmo

El fundador original del taoísmo fue Fu Xi, emperador chino que reinó en el tercer milenio antes de Cristo. Fu Xi es el autor del Ban Gua, texto que se considera como el antecedente del I Ching, o Libro de las mutaciones, base doctrinal del taoísmo. Así, Fu Xi, a través del diálogo introspectivo y del estudio de la naturaleza desarrolló el llamado “sistema de los ocho trigramas”, que daria orígen a los 64 hexagramas del I Ching, también conocido como Zhao Yi.

El sistema de los ocho trigramas representa las fases transitorias de la vida, que son aplicables tanto para los seres que se encuentra en la naturaleza como para los seres humanos. Así, según este camino, llamado Tao, lo que ha dado origen al nombre de taoísmo, existen dos líneas: una línea continua que representa el Yang, es decir, el principio creativo inherente a los seres, y una línea discontinua que representa el Yin, el principio receptivo. Estos principios también se representan en un símbolo circular, llamadoTaijitu, aunque popularmente se le conoce como el Yin-Yang.

En los escritos de Fu Xi se sientan también las bases del Nei Kung. Fu Xi es además dentro de la historia de la civilización china, el divulgador del desarrollo espiritual humano, tanto a nivel individual como social.

El papel de Lao Tsé en el taoísmo

La fama de Lao Tsé como fundador del taoísmo se debe principalmente al papel fundamental que éste desarrolló en la evolución de este sistema filosófico. Aunque las fechas exactas de nacimiento y muerte no se conocen, Lao Tsé vivió probablemente en China en algún momento entre los siglos VI y III antes de Cristo bajo el reinado de la dinastía Zhou. Según los expertos, su nombre original era Li Er. Lao Tsé era por tanto un nombre honorífico que significa "maestro anciano".

La principal aportación de Lao Tsé al Taoísmo es la escritura del Tao Te Ching, obra esencial del taoísmo. En esta obra se describe el camino o Tao que lleva a la verdad y que se caracteriza por estar sometido a cambios permanentes. En su obra destaca el concepto de wu-wei, es decir la "acción a través de la inacción". Según Lao Tsé, las acciones deben respetar el curso de la vida, el Tao. Así, la vida del hombre debe desarrollarse en armonía con la naturaleza, evitando todo aquello que vaya en contra de sus principios. Por tanto, esta "acción a través de la inacción" no se entiende como una ausencia de actividad sino como un respeto hacia el discurrir natural de las cosas. Por otra parte, Lao Tsé también creía que la violencia debía ser evitada y que el exceso de leyes y reglas hacen más difícil el manejo de la sociedad, ya que oprimen las libertades de los pueblos.

Lao Tsé retoma en su obra la teoría del Yin y el Yang expresada en los escritos de Fu Xi. Así para Lao Tsé, al igual que para Fu Xi, éstos no son elementos confrontados sino complementarios debido a sus características opuestas. Esto es lo que forma la totalidad del Tao. En este sentido, este camino muta de forma permanente pasando del Yin al Yang, de forma que cuando un Yin muta en Yang un Yang se convertirá en Yin, permitiendo así un equilibrio perfecto.

La fama de Lao Tsé se debe, además de la influencia de su obra, al reconocimiento que el imperio chino hizo de su figura en el siglo II antes de Cristo, cuando se concedió al maestro a la categoría de divinidad.

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