Si bien de Lakshmi se conoce que es la diosa hindú del amor, de la belleza, de la abundancia y la prosperidad, existe todo un aspecto previo y posterior acerca de la deidad que se difunde en mucho menor grado.

Usualmente se la retrata en el esplendor de su belleza sobre la Flor de Loto, flor que originalmente le corresponde a ella y a ninguna otra deidad.

También es frecuente verla a los pies del dios Vishnu, en la actitud sumisa que se pensaría le corresponde a la pareja de semejante deidad.

Sin embargo en su libro “Mitos y símbolos de la India”, Heinrich Zimmer devela la verdadera dimensión de la diosa.

Significado de la flor de loto

Cuando la Sustancia Divina que conforma la vida se abrió camino en el Universo”, dice Zimmer, “creció el Loto de mil pétalos de oro radiante como el sol”.

El Loto era el primer producto creado que surgía de las Aguas Cósmicas, el aspecto maternal y creativo de lo Absoluto, el órgano generador femenino a través del cual todo lo existente sería parido.

Y si bien el símbolo era elocuente por sí mismo, poseía también un aspecto antropomorfo; la Diosa Tierra, la Diosa Madre, nada menos que Sri Lakshmi.

Los Védas y Lakshmi

Pero aún siendo tan antigua como la creación, el primer documento que contiene evidencia sobre Lakshmi es un himno relativamente tardío, uno de los “Khilas” adherido al antiguo corpus del "Rig Veda".

La diosa, como la misma flor de loto, era de origen puramente hindú. No es improbable, considera Zimmer, que la diosa existiera entre la gente antes de que la cultura Veda se impusiera.

El loto de Brahma pertenecía a Lakshmi

Los invasores Arios venidos del norte tenían una religión estrictamente patriarcal y la “Madre de todos los seres creados” fue removida de su loto para otorgar su asiento al conocido dios Brahma.

A pesar de ello, afirma Zimmer, el inconsciente colectivo de la población hindú no tardó en forzar su regreso al panteón.

Sri Lakshmi fue relegada al santuario de Vishnu bajo la función de su consorte.

Aún así, el Loto -signo de su presencia- se convirtió en una imagen ubicua en el arte religioso. Lakshmi comenzó a estar en todas partes.

Bodhisattva Padmapani

El loto de la diosa trascendió al budismo, se hizo posible encontrarlo tanto en los monumentos del temprano arte budista como en los trabajos del periodo clásico.

No sólo eso. Diversas divinidades masculinas, ya budistas, copiaron sus poses tradicionales.

El salvador universal Padmapani, el más grande de los Bodhisattvas o ayudantes inmortales de Buda, tomó una pose característica de Sri Lakshmi en la iconografía del budismo Mahayana, la llamada “loto en la mano”.

Paramita la versión femenina de Buda

Pero Lakshmi misma trascendió al budismo y sufrió la más sorprendente transformación.

Con el tiempo la que había sido la diosa de la Tierra y de la abundancia material se convirtió en Prajna Paramita, la más alta personificación femenina en el budismo Mahayana.

En su nueva identidad el cambió de significado de Lakshmi fue radical. Ahora conocida como “La Culminación de la Virtud” o “La Sabiduría Iluminada”, se volvió el equivalente femenino de Buda.

Aquella que había sido el símbolo de los bienes materiales, abandonó el mundo terrenal para volverse la reina del mundo espiritual. Semejante cambio se había operado a través de la iluminación (bodhi).

Paramita representa así la extinción de la conciencia individual, la renuncia a su ser biológico e incluso la renuncia a su ser como deidad.

Ella, que antes otorgaba los dones materiales, como Paramita es precisamente la extinción de los deleites terrenales y la extinción de todo deseo de perduración individual.

La iluminación

Su fiel Loto siguió con ella, pero así como la diosa, la flor pasó por una transformación en su significado.

Si antes había sido el órgano generador de todos los seres, bajo la luz del budismo se convirtió en el icono de la poderosa sabiduría del Nirvana, “la palabra que pone fin a toda existencia individualizada tanto en la tierra como en el cielo”.

De manera que tanto como puerta de entrada al mundo material o como puerta de salida del mismo, Lakshmi y su Loto permanecen vigentes. Y en vista de lo afirmado por Zimmer no sería ningún error el afirmar que ella es una auténtica diosa iluminada.