
- Vuvuzela. - Flowcomm
Como ya se vio en la pasada Copa Confederaciones, la afición sudafricana tiene una curiosa querencia por disfrutar de los partidos haciendo sonar unas ruidosas trompetas, también conocidas como vuvuzelas. Dichas trompetas también son utilizadas en los principales estadios de Europa y Sudamérica, pero su uso en Sudáfrica es tan notorio que estos artilugios ya son uno de los protagonistas destacados del Mundial de Fútbol.
Después de comprobarse el volumen de ruido provocado por las vuvuzelas -cercano a los 130 decibelios, similar al de un avión despegando- en la Copa Confederaciones del pasado año, la FIFA llegó a plantearse la posibilidad de prohibirlas ante las quejas de futbolistas y medios de comunicación. Este extremo finalmente no se produjo y el instrumento ha llegado al Mundial como una seña de identidad más del país africano, y es que además supone una fuente importante de ingresos para sus fabricantes.
Los telespectadores ya se han hecho, por tanto, a la idea de que el atronador zumbido de la afición sudafricana acompañará las retransmisiones durante todo el Mundial. Sin embargo, ese puede no ser el principal problema del artilugio.
La vuvuzela, transmisora de la gripe
Según el doctor londinense Ruth McNerney, la vuvuzela puede ser un potente aliado de la gripe común. Su uso continuado, en un espacio reducido, por miles de personas al mismo tiempo es el perfecto caldo de cultivo para la libre circulación de gérmenes por el aire. Sin embargo, McNerney no ha sido capaz de probar su teoría: "Por razones éticas, no lo hemos probado en gente porque necesitaríamos un permiso especial, pero es evidente que el potencial de transmisión de la gripe de una vuvuzela existe".
La sordera, el problema más evidente
Noventa minutos en un estadio aguantando el atronador zumbido de la vuvuzela tiene, por supuesto, un riesgo mucho más palpable que el de la transmisión de enfermedades por el aire. La exposición prolongada a los más de 100 decibelios de estos instrumentos puede ocasionar lesiones en los oídos.
Como en Sudáfrica el que no corre vuela, ya ha aparecido un negocio capaz de hacer sombra al de la propia venta de vuvuzelas, y no es otro que la venta de tapones para soportar su sonido. Diferentes expertos han asegurado que un buen tapón puede reducir hasta en 80 decibelios el volumen, minimizando el daño en el tímpano.
Los aficionados que quieran seguir el Campeonato del Mundo por televisión, sin embargo, tendrán que seguir haciendo de tripas corazón y aguantar estoicamente el molesto e ininterrumpido sonido de la vuvuzela, la otra protagonista del Mundial de Sudáfrica.
