México es un país donde sus vastas expresiones culturales a veces se contradicen con la visión moderna de la convivencia humana. En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (25 de noviembre, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas), conviene reflexionar acerca de la percepción social que en México se tiene de las mujeres, fruto de una herencia de tintes patriarcales y religiosos.

Un percepción que hace de la mujer una derivación del hombre o un ser humano de segunda categoría. No hay que olvidar que no fue sino hasta 1953 que a la mujer en México se le reconocieron sus derechos políticos por parte del gobierno, al permitirles el sufragio, lo que resulta significativo, si se habla de un país que en su Constitución garantiza la libertad e igualdad entre hombres y mujeres desde 1917.

La violencia contra la mujer en México

Ahora bien, a pesar de que en México se puede hablar de avances importantes en lo referente al papel de la mujer en lo político, económico y social, existe un rubro que históricamente ha quedado pendiente, y que en gran medida determina el papel de la mujer en la sociedad: la violencia de género.

Por desgracia, las agresiones físicas, emocionales y psicológicas hacia las mujeres han sido rubros que se han dejado de lado y que culturalmente no se han podido erradicar;  aunque la máxima expresión de la violencia de género en México es el lamentable fenómeno de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, existen otras manifestaciones de violencia a las que las féminas mexicanas se ven sometidas y que se encuentran en ámbitos mucho más comunes y cotidianos.

Tipos de violencia hacia las mujeres

De acuerdo al Instituto Nacional de las Mujeres, la violencia hacia el género femenino se encuentra catalogada de la siguiente forma:

Violencia física

Que se manifiesta a través de cualquier acción que lesione el físico de la mujer, y que le deje cualquier tipo de secuela. En este sentido llama la atención que la violencia física ya no se limita exclusivamente a los padres o parejas formales. En México se tiene datos de jóvenes adolescentes que por diferentes problemáticas de carácter psicológico toleran golpes durante el noviazgo.

Violencia psico-emocional, violencia machista

Se refiere a todas esas agresiones, ya sean palabras o acciones, que agreden la autoestima y dignidad de la mujer. Desde la humillación, restricción (incluso hasta sexual) insultos, burlas, amenazas y cualquier actitud devaluatoria de la imagen personal y pública de la mujer.

Este fenómeno se recrudece cuando en los ámbitos laborales se manifiestan hechos de discriminación hacia las mujeres que no encajan con el prototipo estético occidental y las embarazadas o madres solteras, a las que muchas de las empresas en México todavía les niegan el acceso al empleo y al crecimiento profesional, pues son consideradas una amenaza a la productividad.

El abandono, otra forma de violencia

En el caso de las relaciones de matrimonio o concubinato se refiere al desamparo del hombre hacia la mujer y los demás miembros de esa familia. Este fenómeno ha desatado en sí otra clasificación de violencia, que es la económica, que se interpreta como el control que lleva a cabo el hombre de los ingresos para controlar a su pareja, afectando su seguridad y estabilidad emocional, pues la mujer se convierte en objeto de uso para poder acceder al dinero que necesita para su manutención y demás necesidades.

La violencia sexual, un fenómeno aparte en la violencia contra las mujeres

Referente a las cuestiones sexuales, es necesario realizar una clasificación aparte dada las diferentes manifestaciones de violencia, tanto física como psicológica que pueden sufrir las mujeres en su entorno personal, familiar y hasta profesional.

Esta clasificación encierra rubros muy específicos como:

El hostigamiento sexual

En el que se contempla desde miradas, expresiones faciales, comentarios, tocamientos y toda aquella manifestación que insinúe o declare una propuesta de carácter sexual hacia la mujer. El hostigamiento es muy común en las áreas de trabajo, lo que provoca un daño importante a su imagen y autoestima, pues hay muchas que por conservar un empleo toleran este tipo de actitudes o incluso llegan a fomentarlas para asegurar la estabilidad laboral, haciendo a un lado su dignidad humana.

La violación y el estupro

Que son las máximas expresiones de violencia sexual, la primera, porque se trata de una penetración sexual por la fuerza, que daña no solo el pudor, sino la psicología y autoestima de la mujer; mientras que el estupro, que es el coito con niñas o adolecentes menores de edad mediante el engaño de alguien mayor, que llega a tener consecuencias físicas, emocionales y sociales al darse el fenómeno de los embarazos no deseados y el consecuente abandono por parte del hombre abusador.

Lo que hay que subrayar es que la violación y el estupro se puede dar dentro del matrimonio y la familia, situación que por desgracia provoca que sean agresiones que no se denuncian, ya sea por miedo a desatar un escándalo familiar o por la errónea interpretación de que así es la convivencia con la familia o con la pareja.

La denuncia es vital para erradicar la violencia de género en México

El fenómeno de la violencia hacia las mujeres en México solo se puede erradicar mediante la denuncia pública y legal por parte de la mujer, la garantía de la efectividad en la aplicación de la ley por parte del Estado y la promoción en todo el país de la cultura del respeto hacia el género femenino desde los niveles más elementales de la educación.

De esta forma, se podrá decir que México es un país con igualdad de oportunidades; parte de la solución está en manos de las mujeres mexicanas, solo se requiere carácter y la aspiración de una mejor calidad de vida.