En las cuestiones del amor, a veces las cosas se vuelven tan extrañas que se llega a pensar que mientras más protección y dominio demuestre la otra persona hacia su pareja, mayor es el interés y la seriedad de la relación.

Pero comúnmente este tipo de situaciones se salen de control y para cuando la persona quiere reaccionar, está completamente dominada por su pareja, que ha logrado imponer su poder a costa de la integridad física y emocional de su acompañante.

Violencia física, sexual, económica o emocional

La violencia en la pareja no se reduce al hecho de los golpes que puede recibir uno de los integrantes de la relación, y a pesar de que ésta es la más visible por las huellas que deja en el cuerpo de las personas, existen otras maneras igual de peligrosas para someter y ejercer presión a favor del agresor en una relación de dos.

Esto puede suceder con el hecho de agredir verbalmente a la pareja con insultos y críticas acerca de su arreglo personal o su aspecto físico; obligarla sexualmente a tener relaciones sin su consentimiento, chantajearla emocionalmente y denigrarla como persona; así como manipular la cuestión económica según la conveniencia del agresor.

Todo empieza como un juego

Es común en los noviazgos que a modo de juego se presenten pequeños jaloneos, amagos de golpes o incluso golpes débiles; también se toma sin importancia los pellizcos, escenas de celos y reclamos que tienen que ver con determinadas formas de actuar o de relacionarse con las demás personas.

Sin embargo, esto puede ir en aumento y como ha sido una forma de actuar cotidiana y aceptada por ambas partes, se vuelve muy difícil diferenciar las conductas violentas que tienen la intención de dañar a las personas de ese otro juego divertido en donde todo estaba implícitamente permitido. Así, la frontera entre las muestras de “cariño e interés” del inicio se pueden convertir en una carga que daña profundamente a las víctimas de violencia en las relaciones de pareja.

Para Alejandra Uribe Velazquez, terapeuta especialista en violencia del Instituto de Terapia Racional Emotiva de México (ITREM), “los controladores y manipuladores utilizan cualquier pretexto para ejercer su poder, como por ejemplo regalarle un teléfono celular a su pareja como un bonito detalle, pero en el fondo es el instrumento que van a utilizar para hacerle llamadas a cualquier hora, tenerla ubicada todo el tiempo con el pretexto de la preocupación de saber cómo está; además de que van a revisar en el aparato sus llamadas, mensajes y contactos”.

Los daños que genera la violencia de pareja

Los daños que genera vivir una relación de pareja en donde predomina la violencia, tienen consecuencias muy profundas en la víctima a nivel físico, emocional, psicológico, laboral y social, ya que su vida está limitada a lo que su agresor diga y le permita hacer.

Así, “por un lado el agresor se vuelve imprescindible en la relación y esto permite limitar, aislar y coartar las relaciones sociales y familiares de las victimas, con el fin de que no tenga ningún contacto con otras personas y mantener el control absoluto de la relación”, dice la especialista.

Además, esto “causa un impacto directo en la autoestima y en la forma en que se percibe a sí misma la víctima. Así –agrega la terapeuta-, las consecuencias en la persona agredida son depresión, aislamiento, fracaso escolar y bajo rendimiento laboral; así como sentimientos de ansiedad, tristeza y desesperanza”.

Señales para prevenir la violencia

Una de las maneras más efectivas para evitar ser víctima de violencia es detectar, antes de formalizar una relación, cómo es el comportamiento de la pareja. “Algunas conductas visibles que son indudablemente señales de alarma, es que la persona reaccione con emociones exageradas, cambios inesperados de humor, estallidos de enojos o berrinches; además de que son muy explosivos cuando las cosas no se hacen a su manera y siempre responsabilizan a su pareja de que las cosas salgan mal”, dice la terapeuta Uribe.

Y añade: “también hay señales sutiles de alarma que en un futuro o bajo ciertas circunstancias puede generar actos violentos, estas señales son principalmente cuando se tiene la sensación de que la pareja no nos percibe, no toma y no respeta los puntos de vista de la otra persona; no percibe las necesidades del otro y peor aún, cuando las emociones de su pareja son casi invisibles”.

Acabar con una relación violenta

Sin duda, acabar con una relación que ya está inmersa en etapas avanzadas de violencia es muy complicado y peligroso, por tal motivo lo más recomendable es buscar ayuda profesional para encontrar la mejor forma de solucionar esta situación sin correr riesgos innecesarios.

En palabras de la terapeuta Alejandra Uribe, “el primer paso en aceptar que se tiene un problema y responsabilizarse de que las cosas van a cambiar por nuestra decisión y no esperar que el otro cambie, porque esto no va a suceder”.

Después –dice la especialista- hay que buscar ayuda profesional ya que no es fácil terminar con relaciones destructivas y algunas veces no se puede porque no se sabe como hacerlo y también hay una profunda depresión en la víctima, pero es preciso que sepan que hay alternativas confiables y muchas personas lo han logrado”.

Así, la violencia contra la pareja es una de las formas más destructivas que pueden existir en la convivencia diaria entre dos personas, que en la búsqueda del amor y la comprensión, terminan viviendo una de las peores pesadillas que se pueden imaginar. Pero afortunadamente existen soluciones, solo hay que atreverse a romper con el dominio y la humillación.