El pasado 8 de marzo el mundo celebró el Día Internacional de la Mujer, una jornada para reconocer las luchas que las féminas han realizado durante la historia para que sus derechos sean iguales a los del hombre.

El papel de las mujeres en Venezuela

La vida en Venezuela también tiene su espacio para celebrar ese singular día, manifestaciones de todo tipo se organizan en la jornada, algunas recuerdan a las madres de las víctimas de la violencia, otras a las llamadas presas políticas, en especial a la juez María Lourdes Afiuni, mientras que quienes apoyan al Gobierno, marchan por "una revolución no patriarcal ni machista", pero expresando su apoyo incondicional, casi irracional, al presidente Hugo Chávez Frías.

Durante su permanencia de doce años en el poder, el régimen venezolano se ha caracterizado, además del estilo personalista de su líder, por la fuerte presencia de representantes del sexo femenino en altos cargos de la nación y en la primera línea de defensa del Gobierno, caracterizadas por la intransigencia, la frialdad y, sobre todo, la incondicionalidad. Por eso, son conocidas como "las mujeres de Chávez".

El choque femenino en la calle y el parlamento venezolano

La defensa femenina de la revolución en la calle ha tenido varias protagonistas, pero hubo una persona, en especial, cuyo lema era "con Chávez todo, sin Chávez plomo", para mostrar así su aversión contra los opositores al régimen.

Esa mujer no es otra que la recién fallecida Lina Ron, una dirigente odiada por muchos y amada por otros, que se dio a conocer por encabezar grupos armados para amedrentar embajadas, medios de comunicación y marchas que se acercaran al lugar sagrado de la revolución venezolana, el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno de Caracas. Pero, así como violenta, Lina también será recordada como la más auténtica de las seguidoras del presidente venezolano.

Si de mujeres aguerridas se trata, no puede de dejar de nombrarse a Iris Varela, quien desde su curul en la Asamblea Nacional por el Estado Táchira, se ha encargado de mantener a raya a sus contrarios. Caracterizada por su tez arrugada, como si estuviera de mal humor, y su cabello despeinado, la parlamentaria se ha ganado grandes enemigos, porque su lengua vehemente señala e insulta cuando le parece, incluso llegó a decir en una ocasión que se hubiera enrolado en la guerrilla, si Chávez no hubiera llegado al Gobierno.

Cilia Flores, presidenta del Parlamento venezolano

En la Asamblea Nacional también hay una mujer enigmática e incondicional, que, por su manera de vestir y de ser, no parece una representante de la izquierda. Ella no es otra sino Cilia Flores, presidenta del Parlamento desde 2006 hasta 2010. Siempre bien arreglada, durante su ejercicio se caracterizó por la descalificación constante hacia sus colegas opositores y el desequilibrio en el manejo de los debates.

Casada con el canciller venezolano Nicolás Maduro y seguidora de Hugo Chávez desde que salió a la palestra pública en 1992, en la actualidad, Flores continúa como diputada por la capital del país sin ejercer la presidencia, aunque, tras bastidores, se comenta que es ella quien sigue mandando en la instancia legislativa.

La máscara legal, los cinco poderes de Venezuela

La vida política en Venezuela está dividida en cinco poderes: los tradicionales Ejecutivo, Legislativo, Judicial y los nuevos Electoral y Ciudadano, conformado por la Fiscalía y Contraloría General de la República, más la Defensoría del Pueblo.

El poder judicial está encabezado por el Tribunal Supremo de Justicia, en cuya presidencia, desde 2007, se encuentra la magistrada Luisa Estella Morales Lamuño, una mujer reservada, de pocas apariciones públicas, pero con la misión de ser el gran escudo legal para las decisiones que afectan al gobierno nacional.

Pese a que la Constitución venezolana lo impide, las sentencias de las salas han violado tratados internacionales, derechos humanos y políticos, además, ha desestimado los numerosos recursos que se han interpuesto contra las violaciones legales que hace el Ejecutivo del país, porque, como ella misma lo dijo, la división del Estado en poderes "no tiene sentido".

Otros importantes puestos de Venezuela ocupados por mujeres

En el cargo desde 2008, la Fiscalía General de la República, quien tiene el monopolio de la acusación penal en Venezuela, está encabezada por Luisa Ortega Díaz, una abogada de carrera en el Ministerio Público, en cuyo ejercicio se ha incrementado la impunidad y la falta de castigo a los delitos.

Casi todas las semanas, su despacho recibe la visita de la disidencia venezolana, para solicitar averiguaciones contra el Presidente y sus colaboradores, pero nunca se ha llegado, ni siquiera, a anunciar el inicio de la investigación. Sin embargo, la alta funcionaria sí se ve presta a las solicitudes, que a veces parecen órdenes que realiza Hugo Chávez en alguna de sus constantes transmisiones televisivas.

Un puesto con sólo diez años de creado, la mayoría de los venezolanos aún no le han visto la utilidad a la Defensoría del Pueblo, la cual, como cuyo nombre lo dice, fue ofrecida como la instancia dedicada a estar de lado de los ciudadanos cuando sintieran violados sus derechos, pero, desde su puesta en funcionamiento, sólo se ha escuchado respaldar, una y otra vez, al Jefe del Estado y sus acciones.

A la cabeza de esta dependencia, se encuentra Gabriela del Mar Ramírez, una exparlamentaria del ala oficial designada para el cargo en 2008, pese a que era un requisito no poseer militancia política para acceder al cargo. En su gestión, se le ha visto poco resultado, pero siempre se recordará por haber dicho que la inseguridad "era una sensación", pese a ser el primer problema de los venezolanos.

El ministerio de elecciones

Aunque está reconocido como un poder autónomo, al Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela se le conoce como el ministerio de Hugo Chávez para esos asuntos, quizás por la celeridad con la que han actuado para organizar los procesos comiciales que ha solicitado el presidente venezolano y la lentitud y negatividad con la que ha actuado cuando las peticiones vienen de otro sector de la población.

Como cuerpo colegiado, el CNE está conformado por cinco miembros y sus respectivos suplentes. Hay cuatro mujeres entre los rectores principales, entre ellas la presidente del organismo, Tibisay Lucena, quien se desempeña en el cargo desde 2006.

Durante su ejercicio le ha tocado organizar cinco grandes procesos electorales, más otros regionales y locales, se ha cambiado el look en varias ocasiones y se ha caracterizado por no ver las violaciones que ha hecho el gobierno de los reglamentos de campaña y por el suspenso al que ha sometido a los venezolanos cuando ha anunciado los triunfos de la oposición a Hugo Chávez en las urnas, a altas horas de la madrugada, pese a tener un sistema automatizado de votación.

Las mujeres reales de Chávez

Las mujeres de Chávez son pocas, por lo menos las conocidas. Casado y divorciado en dos ocasiones, de la madre de sus tres hijos mayores, Nancy, hay información muy escasa, quizás sólo las referencias que él mismo ha hecho sobre las penurias que les tocó vivir cuando era oficial de la Fuerza Armada Nacional.

Su segunda cónyuge, con quien tuvo a su niña menor, Marisabel Rodríguez, fue una de las encargadas de suavizar la imagen militar del presidente cuando fue candidato en 1998 y luego ejerció labores como Primera Dama de la República en los primeros años de gobierno. Luego de su divorcio, estuvo un tiempo fuera de la vida pública, luego se convirtió en férrea opositora de su ex marido y luego volvió a permanecer de bajo perfil.

Aunque la nación suramericana esté regida por el personalismo de un hombre, La vida en Venezuela está signada por estas y muchas otras mujeres, tanto en el ala oficial como en la opositora, donde las féminas se han convertido en las más férreas adversarias del régimen. Todo hace indicar que la presencia del otrora llamado sexo débil continuará aumentando su presencia e influencia en el acontecer político de todos los venezolanos.