En el libro “La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa” (1985), Robert Darnton se ocupa del origen de los cuentos populares y cómo el contexto modifica las lecturas y los significados, así como explica el momento histórico en el que fueron gestados.

Caperucita Roja y el lobo: una lección para las niñas

Los orígenes de “Caperucita Roja” se remontan a la Francia de los siglos XVII y XVIII. Nacida de la tradición oral campesina, como todo relato oral, cuenta con innumerables versiones.

Una de las versiones recogidas por Paul Delarue y Marie-Louise Tenèze en “Le Conte populaire français” (1976), una recopilación de cuentos populares franceses, narra la historia de una niña que debe llevarle pan y leche a su abuela. En el camino se encuentra con el lobo, quien, enterado del destino de la pequeña, llega antes a lo de la abuelita y la mata. El lobo, disfrazado de abuelita, engaña a la jovencita y en las últimas líneas del cuento sucede lo siguiente:

“-Abuela, ¿por qué tienes esos dientes tan grandes?

-Para comerte mejor, hijita.

Y el lobo se la comió.”

Tanto esta versión desconocida, como la que ha llegado hasta nuestros días, incluyen una lección para las jóvenes, respecto a no confiar en extraños.

Los caminos de Caperucita Roja

El camino de este cuento, como el de tantos otros nacidos en la tradición oral, comenzó de la mano de Charles Perrault, un escritor francés que en 1697 escribe una primera versión del cuento. Según Darnton, se cree que Perrault recogió el cuento de la tradición oral a través de la niñera de su hijo y luego lo suavizó para adaptarlo al gusto cortesano parisino.

Esta versión de “Caperucita Roja” habría llegado a Alemania a través de distintas familias que huyeron de Francia tras las persecuciones de Luis XIV. Darnton indica que una joven descendiente de estas familias fue amiga de los hermanos Grimm, quienes, gracias a ella, dieron con el relato y lo transformaron en la versión que, con más o menos variantes, se conoce en la actualidad.

La tragedia de la versión original

Los cuentos que los campesinos franceses les contaban a sus hijos, tenían una dosis de crueldad y tragedia que sería inconcebible en cualquier relato infantil actual. Pero esto no es casual: la vida de esas familias era realmente insoportable. Los campesinos hablaban sobre el mundo en el que vivían.

La extrema pobreza y el hambre de la época derivaban en vandalismo y andar por los bosques era un verdadero peligro.

Así como el lobo apela al crimen para saciar su hambre, en la mayoría de los relatos de entonces, el principal anhelo de los personajes era la comida: para estos campesinos el gran deseo era poder comer.

Diferencias entre las distintas versiones de Caperucita Roja

En primer lugar, partiendo del título del relato, la versión original no habla nunca de una caperuza roja. Tampoco incluye la advertencia inicial de la madre respecto a los peligros del bosque, lo cual significa que la niña no desobedeció, y que simplemente el lobo se la come por la fatalidad del destino, al igual que a su abuela. Del mismo modo, la figura del cazador que salva a las dos mujeres es una incorporación de las nuevas versiones.

El pesimismo y la tragedia de la vida campesina francesa de hace varios siglos fue transformado en un optimismo moralizante y aleccionador. Cambia el contexto, cambia la vida ¿cambia la historia?