La vaca en la India, un ser supremo

Vacas en libertad - 3.bp.blogspot.com
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En la India las vacas son seres sagrados a los que se les rinden homenajes, aún cuando no suministren carne, poca leche y son muy flacas.

En la India es común ver a las vacas deambular por las ciudades o como parte de la familia de los agricultores. Las adornan con guirnaldas y borlas, se les reza si se enferman, cuando nace un becerro se reúnen los vecinos y los dueños, y asimismo se trae a un sacerdote para que anime la celebración. Sin embargo, a primera vista las vacas parecen ser inútiles, desnutridas, enfermas, apenas si producen leche, son muy delgadas y no suministran carne, no obstante, tienen permitido quitarle el alimento a los hombres u otros animales que sí son comestibles y vagar libremente entorpeciendo el tráfico en las ciudades.

La razón de tanto respeto es gracias al hinduismo que promueve la adoración de algunos animales como el mono, pero en especial la vaca, pues ésta es concebida como la madre de la humanidad por la leche que suministra. Ella es como una madre que amamanta a sus hijos sin esperar nada a cambio. La vaca es un ser sagrado que en su interior contiene unos 330 millones de dioses y diosas.

Pero la importancia de las vacas va mucho más allá, si un agricultor posee una vaca, además de contar con un animal sagrado, se beneficia con la posibilidad de producir bueyes, animales de suma importancia en un país como la India, donde existen muy pocas posibilidades de comprar un tractor gracias a la extrema pobreza.

La leche que da la vaca cebú es muy escasa, pero aún así es capaz de nutrir a muchas familias pobres. También es aprovechado su excremento como fertilizante y como combustible para cocinar. Sin mencionar que este tipo de raza es muy resistente y capaz de sobrevivir a largas sequías.

Un poco de historia

Tiempo atrás, la carne de vaca se consumía frecuentemente. Fue durante el período de los vedas, un pueblo ganadero que dominó la India septentrional entre 1800 y 800 a.C. Poco a poco la población humana se vio en aumento mientras que la bovina disminuía, así como los bosques y la provisión de carne. Los campesinos pobres morían de hambre mientras que los brahmanes y chatrias lo pasaban muy bien. Por ello se creyó que si se limitaba el consumo de carne y se aumentaban la explotación agrícola y lechera del ganado, los campesinos podrían alimentarse mejor.

De esta forma se dieron cuenta que las vacas eran más valiosas pariendo bueyes que tiraran del arado que como consumo alimenticio. El cambio fue paulatino y no todos los brahmanes estaban totalmente convencidos.

Fue hacia el año 600 a.C. cuando la población campesina, que sufría por hambrunas, guerras y sequías, se mostraba más segura de evitar la desaparición del ganado. Esto provocó la aparición de varias religiones contrarias al sacrificio de animales, de la que el budismo fue la primera y la más importante. Así, en los siguientes novecientos años, los hindúes y los budistas pelearon por reglamentar el espíritu y el estómago de los indios.

Al final los hindúes crearon una estrategia que consistía en crear una religión popular mediante un sistema económico efectivo, cuyo principio era el de no matar ganado, así las vacas serían más útiles vivas que muertas, pues proveían leche y bueyes, sin mencionar el estiércol, como el principal abono de la India e importante fuente de energía.

Los nuevos dioses

En la actualidad, la vaca simboliza la Madre Tierra, la Naturaleza, la fertilidad y la abundancia, y por ser proveedora de leche se le considera como una madre. Se le representa de color blanco, con imágenes de los dioses dibujados en su cuerpo, como si estuviesen integrados en el cuerpo de la Naturaleza, pues se cree que en cada uno de sus miembros vive una deidad específica.

Se le nombra según las conexiones que tiene con distintas deidades. Uno de ellos es Kâmadhenu (“otorgadora de deseos”), mejor conocida como la vaca de la abundancia, y representa a Lakshmî, diosa de la prosperidad. Es sagrada por su generosidad hacia los humanos, es capaz de producir cantidades infinitas de leche y es la nodriza de todos los seres humanos.

Cuenta la leyenda que al nacer el hombre, sus tejidos corporales comenzaron a desgastarse. Por ello el dios Brahmâ se transformó en vaca para beneficio de la humanidad y les otorgó a los hombres el néctar en forma de leche. De esta forma se considera a la vaca como padre y madre, como resultado, el ganado vacuno en general es respetado en la India y el asesinato de una vaca, un gravísimo pecado. Proteger a este tipo de animales tiene implícito gran mérito religioso y social.

Otra vaca sagrada es el Prishni (“nube de lluvia”), representación de la diosa Rudranî, consorte de Rudra (forma primitiva de Shiva). Simboliza la diosa de la lluvia, una vaca lechera que nutre al mundo. Según la tradición, esta divinidad aleja la ictericia y la transfiere al color amarillo, se le conoce como “la roja” y se la identifica con la constelación de Tauro, cuya estrella principal es roja.

En general, este animal es esencial para todos los pueblos, su leche se le considera el alimento más puro, al grado de llevar a cabo ceremonias de baños de leche a una deidad como la forma suprema de adoración. En vida las vacas son compañeras de trabajo, ayudando a los campesinos a roturar la tierra, al morir, su piel servirá para hacer tiendas y ropajes.

Se les trata con mucho cariño y en ocasiones se adornan sus cuernos de colores para embellecerlas y distinguirlas. Es de grandes acciones alimentar a una vaca, ya sean propias o ajenas, y la actitud de reverencia nunca falta.

Dentro de la política, la vaca es el símbolo de la “Madre India”, mientras que el toro, representa la fuerza agresiva y sexual; el dador de vida por excelencia.

B.B.G., Isaac Ramarti

Beatriz Bezares García - Orgullosamente amoral y revolucionaria de las nuevas ideas. Artista y soñadora. Estudió la carrera de Lengua y Literatura ...

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