La trata de personas y el tráfico humano son delitos que se han incrementado en forma alarmante en los últimos años y hoy son considerados la esclavitud del siglo XXI. Lamentablemente las víctimas son pertenecientes a las clases más desfavorecidas, debido a sus precarias condiciones de vida y que viven en los países menos desarrollados. Aunque la trata de personas y el tráfico de humanos para muchos significan lo mismo, en realidad son términos que expresan diferentes modalidades delictivas.

Qué es la trata de personas

El objetivo de la trata es la explotación de la persona y no es indispensable que las víctimas crucen las fronteras para que se configure el hecho delictivo, es decir, que una persona puede ser robada, secuestrada, sometida o engañada y llevada a un sitio dentro del mismo territorio donde es encerrada o mantenida bajo amenza para ser explotada. Es utilizar en provecho propio y de manera abusiva, las cualidades de una persona que se encuentra en posición de desventaja, e incluye las siguientes modalidades:

  • Todas las formas de explotación sexual.
  • Venta de menores o personas indefensas para ser explotadas.
  • Trabajos o servicios forzados.
  • Esclavitud o prácticas similares.
  • Servidumbre.
  • Extracción de órganos.

Qué es el tráfico de personas

El tráfico o comercio de personas consiste principalmente en la entrada ilegal de migrantes a otro país, en el cual dicha persona víctima del tráfico es extranjera o en términos legales, no residente permanente, con el fin de obtener a expensas de ella y de manera abusiva, directa o indirectamente, un beneficio financiero u otro beneficio de orden material.

Es otra modalidad delictiva pero cuyo objetivo final incluye también las distintas formas de explotación mencionadas arriba. Pero hoy se dan casos de tráfico dentro del mismo territorio nacional, en el cual la víctima ha nacido, con el traslado de ella hacia otra región del país.

Las víctimas de ambas modalidades delictivas, dadas las condiciones de desventaja en las que se encuentran con respecto a sus explotadores, se encuentran a merced de estos, en una situación de gran vulnerabilidad y expuestas a todo tipo de maltratos.

Estadísticas alarmantes

  • En el año 2010, 12.3 millones de niños y adultos fueron víctimas de explotación laboral y económica.
  • Las mujeres y los niños representan el 56% de este total, y el 98% de quienes sufren explotación sexual.
  • La trata de personas representa el tercer negocio más rentable de las organizaciones criminales, después del tráfico de armas y el narcotráfico.
  • La trata de niños representa entre el 15% y el 20% de las víctimas, aproximadamente. En todas las regiones del mundo se ha detectado la trata de niños y en algunos países es la modalidad principal de la trata de personas.
  • La explotación sexual representa aproximadamente el 80% de los casos registrados. Los expertos estiman que los casos de trata de personas registrados para trabajos forzados es muy inferior a la realidad o que, en su mayoría, sus autores son enjuiciados por otros delitos.
  • Se estima que cada año 100,000 mujeres y niños son traficados para la explotación sexual en América Latina y el Caribe.
  • Las Naciones Unidas estiman que el valor del mercado de la trata de personas asciende a 32.000 millones de dólares.

Cómo proteger a nuestros hijos contra estos delitos

Los niños y adolescentes son muy vulnerables y pueden ser presa fácil para este tipo de criminales y para protegerlos debemos informarles acerca de los riesgos, enseñándoles a:

  • No entablar relaciones con extraños;
  • No dejarse extorsionar o chantajear;
  • No dejarse confundir por anuncios de empleo que son engañosos;
  • Cuidar lo que ven y con quien establecen contacto a través del internet.

Cómo abordan los delincuentes a sus víctimas

  • Mediante el robo, secuestro o engaño.
  • Atractivas ofertas de trabajo en relaciones públicas, modelaje, o atención a clientes, con sueldos fabulosos.
  • Enamoramiento con falsas promesas de matrimonio.

¿Cómo detectar a una posible víctima?

Según la Organización Internacional del Trabajo detectamos a una víctima de la explotación mediante:

  • Arreglo personal inusual para su edad y condición, (ropa inmodesta e inapropiada).
  • Evita dar información personal.
  • Oculta información sobre sus actividades o domicilio.
  • Da historias memorizadas/contradictorias.
  • Vive en un hotel, casa de huéspedes u otro lugar inusual.
  • Se refiere a actividades como modelaje, sesiones fotográficas inusuales para su edad y condición.
  • Actitudes muy adultas para su edad.
  • No mantiene vínculos familiares, está solo o acompañado de algún adulto con quien mantiene una relación extraña.
  • Evita mirar a los ojos.
  • Está saliendo con un hombre mayor, abusivo o controlador.
  • Presenta tatuajes como “Papá”, “Daddy”, nombres de hombres o símbolos de dinero.
  • Huellas corporales de abuso o actividad sexual inusual para su edad
  • Desnutrición.
  • Muestra golpes o moretones.
  • Tiene problemas de adicción.
  • Está en posesión de dinero poco usual en personas de su edad condición.
  • Pasa largos periodos en la calle o lugares públicos.
La trata de personas y el tráfico humano crecen día a día y como padres tenemos la gran responsabilidad de conocer más de él y de cuidar y alertar a nuestros hijos acerca de tan inminente amenaza; y de alertar a las autoridades acerca de cualquier hecho sospechoso, a este respecto.