Como en buena parte de las enfermedades el que la padece podría tener una predisposición genética, pero hoy en día la versión que destaca por sobre todas las demás es que el vitiligo - esa anomalía que va dejando sin pigmento a la piel- está causada por una mezcla de estado depresivo o ansioso sumado a una intensa exposición al sol.

Hasta ahora no se ha dado con ninguna cura confiable para esta enfermedad, y los que la padecen se tienen que conformar con ver como poco a poco su cuerpo se va asemejando a un mapa en el que las manchas blancas van apareciendo sin previo aviso, mientras con el paso del tiempo invaden más partes del cuerpo.

Sin resultados concluyentes con respecto a su cura

Desde Cuba hasta Venezuela, pasando por Estados Unidos y la India se ha estado intentando buscar una solución a este problema de la piel, pero sin resultados definitivos. Las soluciones hechas a base de placentas humanas (Cuba); o las cremas con extracto de melón (Venezuela) o las pastillas homeopáticas (India), solo aportan al paciente resultados momentáneos que con el paso del tiempo tienden a desaparecer.

Se pueden asegurar pocas cosas con respecto al vitiligo: que el sol actúa como elemento desencadenante en personas con un "caldo de cultivo" o "propensas a", y es aquí donde entra la genética o los estados depresivos o ansiosos a formar parte de la desafortunada ecuación.

Los garbanzos, la pimienta negra, el melón y los ejercicios, una posible cura

Si se quiere prevenir el vitiligo por ahora solo hay dos cosas claras: hay que evitar la exposición solar excesiva o sin protección y la segunda es controlar los estados mentales o anímicos negativos. En este sentido la recomendación sería la misma que se le daría a alguien con problemas de corazón: evitar los sobresaltos, el estrés agudo, las preocupaciones y los estados que produzcan sentimientos dañinos.

Una vez conseguida la ansiada tranquilidad, habría que pasar a la segunda fase: cuidar lo que se come. Se recomienda una alimentación muy natural en la que se eliminen las comidas que contengan algún tipo de químico. Recientemente diversos estudios médicos han afirmado que los garbanzos, la pimienta negra, el melón y las uvas aportan sustancias altamente beneficiosas que ayudan a combatir esta enfermedad.

El ejercicio, otra forma de combatir el vitiligo

Como el vitiligo está muy ligado a los estados de nerviosismo y tensión, se recomienda que los que lo padecen dediquen por lo menos media hora diaria a alguna actividad física o deportiva, no hace falta padecer en el intento, basta con una caminata o trote a paso ligero, para eliminar las tensiones que se hayan podido acumular en el cuerpo a lo largo del día, la idea es canalizar de forma positiva nuestras preocupaciones, desahogar cualquier sensación de angustia o preocupación para que así nuestro cuerpo no arremeta contra sí mismo a través de una enfermedad autoinmune como esta. Por supuesto, ni el ejercicio ni el comer sano curarán por arte de magia a quien lo padece, pero sí es una forma de intentar prevenirlo y de no tentar a la suerte.