La literatura se vale de recursos que bien usados hacen a las obras literarias únicas, y con una fuerza expresiva que dice más de lo que se puede leer textualmente.

El silencio en la literatura también habla, es por eso que la traducción literaria es una tarea complicada y no solo eso, también es una manera de crear. Darle vida a una obra ya escrita no es nada fácil, es como tratar de llegar a un lugar teniendo la dirección anotada pero sin conocer la ciudad.

La creación literaria cambia cuando se traslada entre idiomas

Los lenguajes se ven influenciados por la realidad más básica. El medio ambiente tiene mucho que ver en cuanto a las palabras que más se usan y los términos más comunes. En un lugar muy frio lo más probable es que las primeras nevadas tengan uno o varios nombres específicos, en una zona geográfica con una vegetación densa se conocen plantas que pueden no existir en otros lugares y se les nombra de diferentes formas.

También los contenidos se ven afectados. Los temas que preocupan a las sociedades son diferentes dependiendo de las circunstancias y el contexto de la sociedad en cuestión.

Lo que está posicionado en la mente de los pobladores es diferente y esto hace que el traductor le dé una lectura a la obra añadiendo elementos que le ocupan a él y a la sociedad a la que pertenece. En los países desarrollados las preocupaciones por cuestiones ambientales y el activismo social son más comunes que en países en vías de desarrollo.

Conocer el contexto y la cultura en el que se escribió una obra literaria es de gran ayuda a la hora de hacer una lectura profunda de ella y, como es de esperarse, un traductor de literatura debe hacer una lectura de este tipo para poder acercarse a lo que el autor original quiso expresar y después ponerlo en otra lengua.

La traducción literaria cambia el ritmo de la literatura

En las reglas de poesía el ritmo y la musicalidad son de la mayor importancia. Los diferentes leguajes tienen diferentes ritmos, las palabras se alargan o se acortan dependiendo de la lengua. Hay idiomas que hacen un mayor uso de las vocales que otros, lo sonidos al hablarlos también son diferentes y todo esto hace que la partitura que es una hoja de papel con contenido poético cambie conforme a la lengua con la que se va escribiendo, y por lo tanto, también cambie el impacto en el lector y el contenido literario.

Tal vez el ejemplo más claro de lo anterior sea el uso de la rima. Aun cuando se logre que una traducción respete las rimas del original en cuanto a colocación, es de suma dificultad que también se pueda hacer coincidir la rima (en cuanto a signos y sonidos) en los dos idiomas.

Esto no quiere decir que las otras áreas de la literatura además de la poesía no se vean afectadas por esta situación. En la narrativa por ejemplo: la velocidad que se imprime al narrar es una forma de expresar o de dar a entender una situación. Una circunstancia que requiere de aceleración de la lectura como una persecución, no provocaría lo mismo en el lector si el lenguaje es pausado y lento. Una traducción puede caer en esto y hacer que el impacto de la obra literaria no llegue a una dimensión parecida a la del original.

Palabras que no se pueden traducir y su influencia en la traducción literaria

Las palabras que no tienen traducción representan una dificultad para el traductor, como se puede suponer en cualquier área de la traducción (no solo en la literaria) es así.

Una palabra que no existe en el idioma al que se pretende traducir tiene que ser explicada, esto se refleja con especial intensidad en la literatura, ya que entre menos palabras se utilicen para decir algo, ese algo adquiere mayor contundencia (economía del lenguaje) y explicar el significado de una palabra supone un mayor uso de estas en número.

Por estas razones se espera que los traductores de literatura tengan una amplia cultura general e intelectualidad, para que puedan estar concientes de los contextos sobre los cuales se escribió la obra para así entenderla e interpretarla tal como se escribió, además de darle, como todo lector, su personal interpretación.

Los traductores de literatura y sus obras

La gran mayoría de las obras literarias que son traducidas pierden valor estético en el traslado del lenguaje. Son pocos los traductores que han logrado traducir una obra con el mismo sentido que tiene en el lenguaje de origen, y hay algunos, más escasos todavía, que además de hacer esto le han añadido significados mejorándolas.

La traducción literaria es también una forma de crear, una obra traducida es siempre otra obra distinta, adquiere significados diferentes, ritmos diferentes, contenidos diferentes, el éxito al traducirla está en el placer estético que provoca, no tanto (aunque también es importante) en el acercamiento textual que tenga con su original.