Conocida también como tos de de las perreras, ya que las condiciones de estas instalaciones propiciaban la aparición de la enfermedad, la tos perruna representa uno de los cuadros patológicos más comunes que pueden sufrir los perros.

Si bien no es una afección que pueda poner en peligro la vida del perro, puede generar complicaciones en los individuos de mayor edad, como una neumonía, en los que su salud si puede correr un verdadero riesgo. No obstante, los síntomas son muy alarmantes y desagradables, pese a no ser mortíferos.

¿La gripe del perro?

La tos perruna, cuyo nombre científico es traqueobronquítis infecciosa, no tiene una única etiología reconocida, estando implicados en su aparición varios microorganismos. Sin embargo, es sabido que la bacteria Bordetella brochisepticus aparece con regularidad en la mayoría de los casos estudiados; también, existen agentes víricos que actúan como causa del cuadro patológico, como el adenovirus canino tipo 2 (CAV 2).

Otras agentes infecciosos menos frecuentes son las bacterias Klepsiella neumonie o Pateurella multocida, y los virus adenovirus canino tipo 1, el virus para influenza canina o reovirus canino 1-2 y 3.

Los síntomas que aparecen con la enfermedad son perceptibles claramente. En primer lugar, una tos seca frecuente, que nos puede hacer pensar que al animal afectado se le ha quedado algo atrancado en la garganta. Inmediatamente después de la tos aparecen arcadas, que algunas veces van acompañadas con la expulsión de esputos o pequeños vómitos.

También es habitual observar que el hocico del perro produce una descarga nasal anormal. Por último, podremos observar síntomas de debilidad y decaimiento en el animal. Si el perro corre o se agita, los síntomas aparecen con mayor claridad.

Pronóstico, tratamiento y prevención

Lo primero que hay que hacer si observamos este cuadro de síntomas en nuestro perro es acudir inmediatamente y sin vacilación a la consulta del veterinario. Jamás se recurrirá a "remedios caseros" como administrar paracetamol al perro afectado, pues puede ser un error fatal, ya que este tipo de medicamentos resultan hepatotóxicos en muchos animales.

La enfermedad no es grave, por lo que al atacarla con antibióticos y antitusivos (como el bisolvón que, por otro lado, es utilizada como droga recreativa y disociativa por los seres humanos) la salud del perro mejora en entre en una y tres semanas.

No hay que olvidar la importancia que tiene en la recuperación del individuo afectado el hecho de que siga alimentándose correctamente y que su tranquilidad no se vea alterada, potenciando incluso su bienestar psicológico en la medida de lo posible.

Durante el tiempo que el perro esté afectado por la enfermedad hay que evitar que entre en contacto con otros miembros de su especie, pues es una enfermedad altamente contagiosa, tanto por el aire como por contacto directo. Si bajo un mismo techo conviven más de un perro, hay que separarlos en la medida de lo posible, además de impedir que contagie a otros perros en la calle.

La tos perruna en rarísimas e insignificantemente estadísticas ocasiones se transmite al ser humano, por lo que no se precisa tomar ninguna precaución en especial, salvo, quizás, evitar el contacto más directo que se tenga usualmente con él (achuchones, besos, etc.).

Si se quiere evitar en la medida de lo posible que el perro se vea afectado por la tos perruna, la haya o no sufrido con anterioridad, existen vacunas, como la intranasal Nobivac KC, que se le pueden administrar en su centro veterinario habitual.

Enfermedades con síntomas similares

El cuadro patológico de la tos perruna guarda cierta similitud con otras enfermedades. Por ejemplo, en los perros de raza pequeña, como un yorkshire terrier, un caniche o un chiguagua, el problema que le esté aquejando podría ser un colapso traqueal, que es una enfermedad degenerativa que ocurre con frecuencia en este tipo de razas de la especie Canis luous familiaris.

En cualquier caso, la obligación de toda persona ha de ser siempre la misma: acudir inmediatamente a su centro veterinario habitual.

Un susto de fácil solución

Pese a la angustia que provoca el contemplar como un perro tose de manera alarmante, la tos perruna no pasa de representar para él más problemas que para el ser humano una gripe o un resfriado. Con el tratamiento adecuado, y siempre bajo supervisión del veterinario, los síntomas desaparecerán en poco tiempo. Además, la vacuna prevendrá esta alteración característica de la salud canina.