Realmente es impensable imaginar París sin la Torre Eiffel; sin embargo el proyecto, lejos de enamorar a los parisinos, tuvo un enorme rechazo social y no terminaba de cuajar entre la sociedad de París hasta el punto de que se fijó como fecha tope el año 1900, una vez terminara la Exposición Universal. Pero su desmantelamiento no tuvo lugar afortunadamente y hoy es el monumento de pago más visitado de todo el planeta que recibe 7 millones de personas al año.

La idea de su construcción y el diseño

Se publicó en el boletín oficial un concurso para estudiar “la posibilidad de levantar sobre el Champ-de-Mars una torre de hierro, de base cuadrada, de 125 metros de lado y 300 metros de altura”. La idea era realizar este monumento para conmemorar el centenario de la Revolución Francesa que coincidía con la Exposición Universal de París de 1889.

Se presentaron 107 proyectos y ganó la del empresario Gustave Eiffel con la colaboración de los ingenieros Maurice Koechlin y Emile Nouguier, y del arquitecto Stephen Sauvestre.

Los dos ingenieros de la empresa de Gustave Eiffel, Maurice Koechlin y Emile Nouguier, en junio de 1884 (tres años antes) tuvieron la idea de construir una torre alta que llegara a los 1000 pies de altura (300 metros) y con 4 racimos separados en la base a modo de patas que se unían en la parte superior. El diseño era similar a la estructura de los pilares de puentes que la empresa de Eiffel dominaba a la perfección. A Gustave le gustó mucho la idea y presentó la patente, el 18 de septiembre de 1884, para “una nueva disposición que posibilita la construcción de soportes metálicos y torres de una altura superior a 300 metros”.

El inicio de las obras

Las obras se iniciaron el 28 de enero de 1887 comenzando a montase la estructura el 1 de julio de 1887 en los talleres de la empresa de Gustave Eiffel en Levallois-Perret, ceca de París.

Cada una de las 18.000 piezas de toda la estructura fue diseñada y calculada concienzudamente antes de ser hecha con una precisión de una décima de milímetro. Equipos entre 150 y 300 personas montaban esas piezas por tramos de 5 metros uniendo cada una de las piezas con remaches. Todo el trabajo era supervisado por veteranos expertos montadores de grandes viaductos metálicos. Para el montaje de la primera fase se utilizaron doce andamios temporales de madera de 30 metros de altura y cuatro andamios de 45 metros. Quedando completadas las uniones del primer pozo el 7 de diciembre de 1887. Se tardaron 5 meses en construir las bases de la torre y veinte meses para completa todo el montaje de la parte metálica.

Realmente el montaje fue un verdadero récord de velocidad usando los medios tan rudimentarios de la época ya que su construcción duró 2 años, 2 meses y 5 días, siendo inaugurada, oficialmente, el 31 de marzo de 1889 contando con una altura de 312 metros, aunque hoy en día mide 324 metros por causa de las antenas instaladas

Algunos datos:

  • 18.038 piezas de metal.
  • 5.300 planos de diseño.
  • 1.710 escalones.
  • 50 ingenieros y diseñadores.
  • 150 trabajadores en la sede de la empresa en Levallois-Perret.
  • De 150 a 300 obreros montando “in situ”.
  • 2.500.000 remaches.
  • 7.300 toneladas de hierro.
  • 60 toneladas de pintura.
  • 5 ascensores.
  • 2 restaurantes
La décima Exposición Universal tuvo lugar del 15 de mayo al 6 de noviembre de 1889 en la ciudad de París abarcando 95 hectáreas y fue visitada por millones de visitantes de los cuales 1.953.122 visitaron la torre más alta del mundo de la época, de los cuales 30.000 subieron a pie antes del 26 de mayo ya que no pusieron en funcionamiento los ascensores hasta ese día.

En la parte superior de la torre Gustave Eiffel había reservado una oficina donde recibió a sus invitados ente ellos a Thomas Alva Edison que le ofreció su famoso "fonógrafo Clase-M tipo espectáculos”. En la actualidad en ese despacho hay una reproducción en figuras de cera del momento donde están Gustave Eiffel, su hija Claire y Edison.

El indulto

La armada francesa fue quien acabaría por salvar la vida de la Torre Eiffel, ya que tras unas pruebas del ejército con equipos de transmisiones se llegó a la conclusión de que la Torre Eiffel era un lugar privilegiado para la instalación de antenas y equipos de radio, con lo cual la Torre Eiffel ya tenía un uso práctico que provocaría su amnistía y pararía los proyectos de "ejecución".

Un estafador muy hábil, Victor Lustig, en 1925, haciéndose pasar por director general del Ministerio francés de Información y Telégrafos, invitó a los cinco mayores chatarreros a presentar ofertas para comprar Torre Eiffel como chatarra. El motivo era el alto costo del mantenimiento El francés André Poisson ganó la puja y entregó a Lustig dos cheques, cuyo importe nunca se supo. Uno era por la operación y el otro, por la comisión que debía llevarse el supuesto director general. La estafa no salió a la luz porque Poisson se sintió demasiado avergonzado por haber caído en un truco tan burdo y nunca tuvo el valor de denunciarlo. Victor Lustig pensó que, si lo había hecho una vez, lo podía repetir. Y se puso a ello, pero a uno de los empresarios convocados al nuevo concurso le escamó que le intentaran vender la Torre Eiffel por segunda vez y denunció a Lustig. Nuestro héroe huyó a Estados Unidos y terminó sus días en la prisión de Alcatraz.