En la actualidad, el cambio climático, la crisis energética, la crisis alimentaria, el cuidado e importancia del agua y el accidente nuclear que mantiene en vilo a Japón, han colocado a la tierra y la utilización de sus recursos, como uno de los temas más relevantes del acontecer mundial.

Hace unos días se ha llevado a cabo, de forma simultánea en diferentes ciudades del mundo, la hora del Planeta, así como otras fechas relacionadas al mismo, como el día del agua y del árbol.

Estas celebraciones o rituales modernos, cada vez más extendidos, nos devuelven a la memoria la importancia que las antiguas culturas daban a estos mismos temas y lo conscientes que eran de su vital valor y armonía con el hombre para su propia existencia.

La celebración de la Pachamama era el culto a la tierra en los pueblos andinos

Aunque diversas culturas milenarias, esparcidas por los continentes tenían sus creencias acerca del mundo y los hombres, es necesario remontarse a culturas tan antiguas como las existentes en los pueblos andinos, porque también tenían su percepción sobre la importancia de la naturaleza en los tiempos que les tocó vivir.

La palabra Pacha significa tierra en aymara - quechua y mama es madre. La festividad de la Pachamama es un antiguo culto que los andinos le rendían a la tierra, y que en la actualidad algunos pueblos todavía lo celebran coincidiendo con los tiempos de cosecha y siembra como Ocongate en Cuzco, isla Amantani en el lago Titicaca y Tucumán en Argentina, entre otros.

El culto a la madre tierra poseedora de un espíritu divino a la que se debía agradar y respetar para que ella de forma generosa brindara al hombre los frutos y bondades necesarias para su vida. Incluso, los antiguos curanderos decían que la sangre de la tierra fluye por las plantas concediendo propiedades curativas (Mitología de Scott Littleon).

El cronista Garcilaso de la Vega, de origen Inca por línea materna explica que los pueblos indígenas tenían por costumbre adorar a las plantas, montañas, peñascos, cuevas, las piedras preciosas, los animales salvajes y determinadas especies de aves.

El ritual espiritual que le rendían a todo lo que existía a su alrededor era tal, que se han encontrado templos de tributo al agua (Tampumachay-Cuzco) y "hasta monolitos que servían para proteger las grietas por donde este preciado líquido pudiera perderse", como se señala en Mitología de Littleton.

"El amor a la tierra”, por parte de los antiguos pueblos andinos, se reflejó en el culto ancestral que rendían a la Pachamama, afirma el historiador Gustavo Pons Muzzo (Tacna – Perú 1916 - Lima 2008)

Según Terence N. D’Altroy, profesor de Antropología en la Universidad de Columbia y uno de los mejores especialistas sobre los Incas, sostiene que numerosos pueblos andinos creían compartir el cosmos con los muertos animados, con los dioses y con los espíritus de la tierra.

Así mismo D’Altroy continúa explicando en su ensayo Los Incasque los pueblos andinos “prestaban mucha atención a esos poderes ofreciéndoles sacrificios y plegarias, lo que constituía un rasgo de sabiduría, ya que habían observado incontables señales de que el bienestar de los seres humanos dependía de la buena voluntad de las deidades”.

La Pachamama, del ritual a la tierra a la veneracíón de la Virgen María

Según la mitología andina el espíritu divino de la tierra estaba sumida en un prolongado sueño, pero se despertaba en el período de Jujay, entre julio y agosto, cuando su cuerpo se abría para recibir las nuevas simientes, y dispuesta a recibir los sacrificios y los diversos actos religiosos recibidos en su honor.

Durante el período de Jujay (julio y agosto) según los andinos, la tierra no solo estaba despierta, sino que se mostraba hambrienta y agresiva, capaz de liberar poderes malignos, "por eso la gente de estos lugares evitaban incurrir en su ira" como se explica en Mitología deScottLittleton.

Según el cronista jesuita español Bernabé Cobo (Jaén- España 1582- Lima- Virreinato del Perú 1657), el culto de la Pachamama (la Madre Tierra) era una diosa a la que ofrecían sacrificios para conseguir buenas cosechas. El cronista además describe que por lo general los campesinos le rendían culto en un altar de piedra que colocaban en medio de un campo (Los Incas- D'Altroy).

Con la conquista española y la posterior evangelización de los indígenas muchas de estas creencias no sobrevivieron o se fusionaron, tal es así que la celebración de la Pachamama fue cristianizada y relacionada con la Virgen María.

La adoración a la Virgen María por su carácter maternal no tardó en hacerse popular entre los propios indígenas, como protectora de sus enfermedades, muertes e injusticias que sufrían, tal vez por el recuerdo o relacionarlo espiritualmente a su madre ancestral (Mitología-Scott Littleton).

A pesar de las características un tanto violentas de la deidad Pachamama, con el pasar de los años se le compara o relaciona con la Virgen María, como en los pueblos mineros de Perú y Bolivia (Virgen de la Mina), es decir, el ritual a la madre tierra ha sufrido una transmutación, por la llegada de otras creencias y costumbres de un nuevo sistema social, político y religioso.

Con todas las referencias anteriores de especialistas en la materia, se puede concluir que el tema del respeto y cuidado de la tierra es un concepto muy antiguo en la humanidad, solo que expresado en un lenguaje diferente, casi mágico, pero de vital importancia para ellos tal como hoy en día lo es para nosotros, en diferentes tiempos y situaciones.

Su razonamiento del respeto por la naturaleza y al parecer olvidado por la sociedad moderna resulta hoy en día más que válido. Los antiguos pobladores andinos eran al parecer conscientes de la importancia del mundo que les rodeaba y de sus recursos para su propia existencia y lo plasmaban en sus creencias, mitos y en su religión.