John Locke (1632-1704) es un médico y filósofo inglés muy implicado en la vida política de la Inglaterra del siglo XVII. Tuvo que exiliarse en Holanda hasta el triunfo de la Monarquía Constitucional, en la Revolución de 1688, a la que contribuyó. Por eso los temas éticos y políticos tendrán un gran peso en su pensamiento. Conocedor de la propuesta contractualista de Thomas Hobbes, intentará transformarla para rechazar la visión absolutista, siendo John Locke el verdadero padre del Liberalismo, desde una postura claramente contractualista.

El Empirismo

Al mismo tiempo, John Locke es el iniciador del movimiento filosófico del Empirismo, al rechazar la existencia de las ideas innatas, y, por tanto, de la posibilidad de llegar al conocimiento al margen de la experiencia. Este negación de la existencia de las ideas innatas, y de la necesidad de la experiencia para llegar al conocimiento de la realidad marcará el enfrentamiento filosófico de la Edad Moderna entre los Racionalistas (Descartes, Leibniz, Spinoza) y los Empiristas (Locke, Berkeley, Hume).

La necesidad de la experiencia

John Locke considera que la única posibilidad de conocimiento se hace a través de la experiencia sensible, negando cualquier posibilidad de conocimiento, tal y como proponía Descartes, con las ideas innatas. Las ideas son la representación que la mente hace de algo. Esto tiene como consecuencia la imposibilidad de las ideas innatas, ya que sin ninguna experiencia previa no podemos tener ninguna representación en la mente. No podemos saber cómo son las cosas, sino cómo estas cosas afectan a nuestros sentidos. John Locke intenta demostrar porque no hay estos principios innatos:

  • No existe ningún conocimiento que la humanidad tenga como conocimiento universal, lo que sí existiría con estos principios innatos. Los niños o deficientes desconocen lo que los adultos consideran como cierto, pero después de haberlo aprendido y experimentado.
  • La mente humana es una tabula rasa, sin ningún conocimiento previo, y en la experiencia se funda todo el conocimiento, sin llegar a conocer la realidad en sí, sino sólo como ésta es conocida por nuestros sentidos.
  • La evidencia no es ninguna prueba de innatismo, sino de la existencia de experiencias similares.

Limitaciones del conocimiento humano

John Locke afirma que la teoría del conocimiento no es un fin en sí misma, sino que se trata de una herramienta para comprender la relación entre los seres humanos y la realidad que nos rodea. No analizamos cómo es la realidad, sino como la conocemos. Así, nuestro conocimiento tiene una triple limitación:

  • El conocimiento nunca es innato, siempre es originado por la experiencia
  • El conocimiento no puede ir más allá de lo que podemos conocer.
  • Sólo podemos tener certeza sobre lo que está dentro de los límites de la experiencia.

Clasificación de las ideas

La clave para entender la relación entre la mente y el conocimiento de la realidad lo tenemos gracias a la diferenciación que hará John Locke de las ideas:

  • Ideas simples. Nacen del contacto directo entre la realidad y los sentidos a través de las sensaciones. La mente, a la hora de recibir las ideas simples es totalmente pasiva. Las ideas simples son los átomos del conocimiento, y pueden ser de sensación (blanco, frío, blando ...) o de reflexión (pensamiento, duda ...)
  • Ideas complejas. Nacen de la combinación de las ideas simples, y son el fruto de la construcción de la mente. Existen 3 grandes tipos de ideas complejas (modos, relaciones y sustancias). Los modos son cosas que no subsisten por sí mismas (la gratitud o el amor). Las relaciones nacen de la comparación de varias ideas (anterior, mayor, causa...). Las ideas complejas más importantes son las sustancias.

La sustancia

Las sustancias son ideas complejas elaboradas por la mente partir de ideas simples. Cuando, por ejemplo, percibimos una rosa, nuestros sentidos reciben del objeto su forma, su color, fragancia. El conjunto de todo ello forma una idea compleja que la mente llama rosa. El hecho de que la mente sea activa a la hora de elaborar las ideas complejas determina que no podemos conocer el ser de eles cosas, sino su apariencia que nos llega a través de la experiencia.

Mente y cerebro

Finalmente sería interesante analizar la visión de John Locke sobre la mente y el cerebro. John Locke niega que el Cogito sea una prueba de la dualidad del ser humano (cuerpo, alma inmaterial), tal y como proponía Descartes. La mente y el cerebro no son entidades diferentes, sino que la mente es una función del cerebro. La mente no es una sustancia fuera del espacio, ya que se puede considerar que la mente es la experiencia del cerebro.