"Quién te ha visto y quién te ve", esta frase se puede tomar de forma literal. Desde la aparición de las cadenas privadas en la década de los 90, la televisión en España ha dado un giro radical en contenidos y en forma.

Aparición de las cadenas privadas de televisión

España, un país acostumbrado a escasos canales de televisión, todos de carácter público, tuvo un cambio importante a principios de los 90 con la aparición de dos canales (Antena3 y Telecinco), que cambiaron el panorama televisivo y social español.

Sobre todo Telecinco, el canal más polémico de la historia de la televisión en España, que comenzó su andadura con una serie de contenidos que no pasaron desapercibidos para gran parte de la población. Algunos de ellos fueron: "Ay, qué calor" (1990), "Vivan los novios"(1991) y "Uno para todas" (1995), que empezaron a vislumbrar el camino que llevaría la cadena privada.

La temática aún hoy en día se sigue repitiendo: chico/as guapos/as, ligeros de ropa, y en busca supuestamente de pareja. Toda una premonición o antecedente de programas como el actual "Mujeres y hombres y viceversa". Con la diferencia que estos eran aún programas amateurs y no se conocía la repercusión que podían tener.

Origen de la telebasura

Muchas personas desconocían un término que sería utilizado hasta la saciedad, la "telebasura". Este tipo de tele se caracteriza por el sensacionalismo, el escándalo, la dudosa veracidad de los testimonios de los personajes que colman este tipo de programas y de sus informaciones.

Los principales programas acusados de fomentar este "tipo de periodismo" fueron los late-night:

  • "Esta noche cruzamos el Mississippi" (1995-1997).
  • "Crónicas Marcianas" (1997-2005).
  • Y programas rosa como "Aquí hay tomate", en antena hasta el año 2008.
Estos programas tuvieron infinidad de críticas, pero a la vez cosecharon picos de audiencia históricos, una contradicción que perseguiría a este tipo de espacios. Luego le vinieron a la zaga reality-shows como "Gran Hermano" (2000), un programa que supuso un hito en la historia de la televisión en España.

Al principio nadie pensaba que pudiera tener éxito un programa de este tipo, basado en la convivencia entre gente procedente de diferentes lugares del país y en algunos casos, de diferentes estatus sociales. Pero quizás el éxito se debió a que mucha gente se sintió identificada con sus problemas y actitudes, marcando un antes y después en la televisión.

A la vez que surgieron polémicas y acusaciones como que los concursantes eran en realidad actores o que seguían un guión. Pero lo cierto es que fue, ha sido y es un rotundo éxito.

El triunfo de la telebasura

En España, casualmente los programas más criticados y polémicos son los que mayores picos de audiencia consiguen. Esto se puede deber, a que gran parte de la sociedad rechaza reconocer ver este tipo de televisión por pudor, ya que no está socialmente bien visto.

Si bien es cierto, que algunos de estos espacios rozan la ilegalidad y algunos derechos de los telespectadores tales como: hablar de sexo o simular conductas sexuales en horario infantil, dar informaciones falsas o dar cobertura a testimonios de dudosa veracidad.

Estos actos no han quedado inmunes y algunas cadenas se han tenido que enfrentar a multas millonarias, pero parece que les ha compensado más continuar con la línea del escándalo. Quizás tenga que ver con el morbo o la curiosidad innatos al ser humano o simplemente, que otras cadenas no han sabido empatizar bien con la audiencia.

La verdad es que poco queda ya de los programas políticos o culturales de antaño o de documentales o espacios musicales que colmaban algunas cadenas. Al final todas han tenido que entrar en la dinámica de la polémica y la telebasura.

De hecho, cada vez se sustituyen más series y películas por este tipo de programas. La audiencia es la que manda en la televisión, y demanda más que nunca entretenimiento, espectáculo y por qué no decirlo, morbo. Si alguien piensa que es una moda pasajera, probablemente no esté en lo cierto. La telebasura lleva más de dos décadas entre nosotros.