
- La toma pacífica de la Puerta del Sol - Stéphane M. Grueso
Todo comenzó a través de dos grupos presentes en las redes sociales, "Juventud Sin Futuro" y "Democracia real ya!". Ambos aglutinan a todo tipo de ciudadanos que comparten un sentir general de hastío hacia la clase política imperante y su incapacidad para afrontar los graves problemas que sufre el país. Y lo que era una protesta pacífica en días próximos a las elecciones del 22 de mayo, se ha convertido en un movimiento mucho más grande, gracias a la amplia difusión de la acción en las redes sociales.
La movilización a través de Internet
El intento de represión de las concentraciones y la insinuación por parte de algunos políticos y medios de comunicación de que este movimiento es, en realidad, una acción encubierta para perjudicar los resultados de los partidos mayoritarios en las elecciones autonómicas, fueron duramente criticados a través de las redes sociales, aumentando la crispación de los ciudadanos que reanudaron sus protestas en las calles.
Los principales grupos de las redes sociales, que difunden y organizan el movimiento, ganan cada día nuevas adhesiones en la red, y numerosos simpatizantes se acercan a los puntos de acampada y concentración de la madrileña Puerta del Sol y de otras plazas de ciudades españolas que surgieron de forma espontánea.
El sentir de un pueblo que no se ve representado en sus políticos, ha unido a todo tipo de personas de diversa condición social. Sin líder, ni ideología política de fondo, su deseo es dar un ejemplo de civismo canalizando este descontento hacia una protesta pacífica que conlleve un cambio en la clase política. Pero, ¿cómo ha sido posible una movilización de esta magnitud en apenas una semana?
Del Movimiento 15M a la #spanishrevolution
La movilización se ha extendido desde la acampada de la Puerta del Sol hasta las embajadas españolas en diversas ciudades del mundo. La celeridad en la que los acontecimientos se suceden y la rauda capacidad de respuesta de los ciudadanos en pocos días es sorprendente. Resulta fácil comprender la expansión del movimiento si se tiene en cuenta que la herramienta más utilizada para difundir, comunicar y convocar son las redes sociales.
Los grupos de Facebook y Twitter que organizan el movimiento actualizan al minuto a través de las redes la situación de los distintos puntos de concentración, noticias de diversas publicaciones digitales, vídeos, testimonios, avisos de concentraciones, hasta el punto de que las páginas de inicio de ambas redes se ven saturadas de información referente a la movilización. Y no sólo eso, sino que los usuarios, a título personal, incluyen en sus perfiles todo tipo de enlaces para informar a sus contactos de la situación.
#spanishrevolution, #notenemosmiedo o #acampadasol, son algunos de los hashtags más populares estos días en la red, lo que es indicativo del gran interés que despierta el tema, no sólo en España, sino también a nivel mundial, puesto que el desencanto hacia la clase política y su incapacidad de afrontar la crisis económica, no es un sentimiento únicamente español.
Las redes sociales en las revoluciones árabes
El caso de las revueltas de Túnez y Egipto, que más tarde seguirían Argelia y otros países del Oriente Medio, tienen un cariz distinto, pero comparten la misma filosofía de protesta para la reivindicación de los derechos políticos de los ciudadanos. En estos países, en los que los gobiernos dictatoriales constriñen el derecho a ejercer el periodismo libremente, las redes sociales se convirtieron en una fuente de información confeccionada por los usuarios, que denunciaban la situación y mostraban la realidad contada por ellos mismos. La importancia de las redes sociales como herramienta para la difusión de hechos, radica en la celeridad con la que la información llega al punto de destino, creando una crónica en tiempo real de la acción.
Otros ejemplos de activismo en Internet
En España se ha dado anteriormente un caso representativo de movilización ciudadana apartidista y sin ninguna afinidad política. En 2003 surgió la "Plataforma ciudadana por una Vivienda Digna", que aglutinaba ciudadanos unidos por el malestar común hacia la política española sobre vivienda. La iniciativa tuvo su punto álgido entre 2006 y 2008, con la organización de sentadas en la Puerta del Sol y otros puntos de España y manifestaciones a nivel estatal. El movimiento gozó de gran repercusión debido a su nacimiento en foros de Internet y a su difusión a través de e-mails y mensajes de texto a teléfonos móviles.
Un caso interesante y de actualidad es el del grupo de ciberactivistas Anonymous. Bajo el anonimato de sus miembros y su comunicación exclusivamente a través de canales de chat, como el IRC, o de foros de discusión de Internet, conforman un grupo sin organización jerárquica ni líder visible. Su objetivo es "luchar contra la corrupción de los Gobiernos o de cualquier estructura de poder y la defensa incondicional de la libertad en Internet". Mediante el debate consensuado a través de las redes, organizan sus objetivos y convocan concentraciones para materializar sus protestas fuera de la red.
Queda claro que la red no sólo ha servido para comunicar y unir voluntades, sino para movilizar una acción que persigue un objetivo claro.
