En la actualidad, se marca con asiduidad la pérdida de valores, como que valores relativos a la honestidad, la tolerancia, la solidaridad, la honradez, entre otros, han quedado relegados o sustituidos.

Los valores son instituciones, es así que el respeto, la tolerancia, la honradez, la bondad entre otros, fueron instituidos en algún momento pretérito, a fin de regularizar las relaciones humanas.

El orden social necesariamente se encuentra atravesado por un sinnúmero de acciones que dan cuenta de conductas institucionalizadas, por lo que en principio, debe precisarse ¿ qué se entiende por norma o conducta institucionalizada?.

Las instituciones

Una institución es una percepción, un precepto nacido en el seno de la sociedad, producto de conductas que se fueron habitualizando, constituyéndose en formas de actuar, proceder y ordenar la sociedad, esto es, lo que se corresponde con la cuestión cultural.

La palabra instituido hace referencia a conductas humanas que al ser repetidas se habitualizan dando lugar a que las mismas sean consideradas una institución, así el individuo se encuentra atravesado por instituciones como la familiar, escolar, lúdica, laboral entre otras.

Las instituciones o los preceptos instituidos cambian, así como el entramado social y cultural es cambio. Este cambio obedece a que siempre aparece una fuerza que es definida como instituyente, operando como contrapartida, la misma pugna por constituirse en institucionalizada logrando así una modificación ya sea, tanto en las conductas como en el accionar o valorar de los grupos.

Otras formas de valorar

Los cambios tanto tecnológicos como convivenciales han producido que se instituyan nuevas formas de comunicación, de valorar, de actuar, posibilitando, que, en algunos casos, se comiencen a ver como positivas, conductas que se alejan de lo que en otro momento histórico era deseable, si bien se lo sanciona como no conveniente, estas conductas se habitualizan, por lo que se ven como naturales.

A su vez, los valores hasta ahora reconocidos, es como que de instituidos pasaron a ser instituyentes, debido a que se constituyeron en instituidos valores diferentes, para muchos contravalores, no obstante a ello, cuestiones como soberbia, competencia desleal, deshonestidad, corrupción, entre otros, parecen silenciosamente a ocupar el lugar de sus opuestos.

Si bien estos antivalores o contravalores no se pregonan como el ideal a alcanzar, subrepticiamente, son aceptados por la sociedad como una forma de alcanzar éxito.

No obstante, surge en el ceno de la sociedad voces que marcan la necesidad de reflotar los valores perdidos, por lo que surgen discursos acerca de la tolerancia, el respeto, la humildad, entre otros, aunque en muchos casos son simples declamaciones, intentando cambiar el individualismo existente.

Frente a esta cuestión, diferentes estados han visto la necesidad de considerar dentro de sus políticas educativas la enseñanza de los valores a fin de que desde algún lugar se promueva la tolerancia, solidaridad, honradez y aquellos que en definitiva hablan del humano como ser para otros y con otros.