El acoso escolar es un tema que ha estado en boca de todos con mayor frecuencia en los últimos años y es alarmante porque muchos niños y jóvenes que lo padecen, al no encontrar una solución, optan por una salida, que lamentablemente ya no tiene remedio.

¿Qué es el bullying?

El bullying es un término holandés que significa acoso; mejor definido como un maltrato físico, verbal o psicológico de forma reiterada por un tiempo determinado, que usualmente se da en las escuelas. En un sentido más amplio, el bullying es un tipo de violencia extrema acompañado de silencio, complicidad o indiferencia por parte de otros compañeros y la agresión, que predomina en las aulas y patios escolares, es de carácter emocional.

Los agresores son predominantemente varones y buscan que la víctima se encuentre sola y lejos del alcance de los maestros, y es por tal motivo que estos últimos no se dan cuenta de ello. Dichas agresiones pasan de ser simples empujones o comentarios, al grado de que llegan a afectar severamente el estado emocional del agredido.

Tipos de acoso

El acoso escolar es de diferente índole; Iñaki Piñuel y Zabala y Araceli Oñate lo han clasificado de la siguiente manera:

  1. Bloqueo social (29,3%)
  2. Hostigamiento (20,9%)
  3. Manipulación (19,9%)
  4. Coacciones (17,4%)
  5. Exclusión social (16,0%)
  6. Intimidación (14,2%)
  7. Agresiones (13,0%)
  8. Amenazas (9,1%)
Para otros, los tipos del bullying son clasificados simplemente como:

  1. Sexual: es cuando se presenta un asedio, inducción o abuso sexual.
  2. Exclusión social: cuando se ignora, se aísla y se excluye al otro.
  3. Verbal: insultos, burlas y menosprecios en público para poner en evidencia al débil.
  4. Psicológico: chantajes, manipulación, amenazas e intimidación.
  5. Físico: golpes y empujones

Causas y consecuencias

No se puede determinar a ciencia cierta las causas del bullying, su origen puede ser considerado multifactorial, pues la conducta agresiva de cada niño o adolescente se detonan por diferentes factores, ya sea la ausencia de uno de sus padres, vivir casos de violencia en la familia, atravesar una situación familiar difícil, como por ejemplo un divorcio, abuso o humillación por parte de los padres o hermanos mayores, incluso hay quienes afirman que los videojuegos y la televisión han contribuido a crear niños más agresivos. Pero indudablemente este fenómeno afecta, al grado de crearles problemas que perduren hasta la edad adulta.

Esta realidad que vivimos en el mundo actual ciertamente ha influido en nuestro comportamiento, pero bien dicen por ahí que si el perro muerde es porque está herido; y el agresor también es una víctima, y si esto no se detiene, los agresores podrían convertirse en delincuentes.

Las consecuencias del acoso escolar son tanto para las víctimas como para los victimarios; en el caso de los agredidos, estas se evidencian con una muy baja autoestima, actitudes pasivas, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad y hasta pensamientos suicidas.

Para los agresores el bullying les dificulta el poder relacionarse con otros niños y actúan de una manera autoritaria, no saben perder y sobre todo se comportan de forma impulsiva e irritada como mecanismo de defensa.

¿Cómo detenerlo?

Como no es un problema que se pueda enfrentar desde una sola directriz, no se puede culpar a una sola entidad, encontrar las causas del bullying es algo complejo ya que intervienen muchos factores que lo provocan. Es por eso que darle solución no es tarea de unos cuantos sino de todos.

Burlas, intimidación, acoso, riñas siempre han existido y seguirán existiendo hasta que como sociedad entendamos que el problema del otro también es nuestro problema. El problema no lo solucionan la familia o los maestros, si existe el bullying es porque en los últimos años hemos experimentado una pérdida de valores bastante evidente, sólo basta voltear a nuestro alrededor u hojear las páginas de un periódico para darnos cuenta de la cantidad de malas noticias que ocurren alrededor del mundo: guerras, hambruna, corrupción, suicidios y asesinatos.

Una agresión siempre será una agresión sin importar la frecuencia y el tiempo con que se de este hecho, ponerle una etiqueta al comportamiento agresivo de los estudiantes como si fuera una epidemia o un virus que se esparce rápidamente, nos hace darnos cuenta de que el antídoto para muchos de los problemas en nuestra sociedad está hecho de la misma sustancia, el amor. La solución también es la prevención.