
- Qué es la verdad - Morguefile
Cuando alguien presume de ir de frente por la vida, diciendo siempre la verdad, sin tener en cuenta cómo va a afectar esto a sus interlocutores, está actuando con muy poca responsabilidad.
Quienes estén muy seguros de sí mismos, con una autoestima equilibrada, no se verán afectados por lo que se diga de ellos y no van a desestabilizarse nunca. Pero también hay gente tímida, insegura, con baja autoestima, a la que esa verdad le puede hacer mucho daño, perjudicándole considerablemente.
Sinceridad en la interacción con las personas
En principio, ni el engaño ni la mentira son buenos, ya que son algo irracional que va en contra de los intereses propios y ajenos, pero cuando se interactúa con la gente, ha de dosificarse el grado de sinceridad que se usa en función de la persona a la que se dirige, si, por ejemplo, decir algo negativo de ella puede llegar a desestabilizarle.
Las palabras pueden ayudar y ser constructivas y alentadoras, impulsando lo mejor de las personas, pero también pueden ser todo lo contrario. Siempre se ha concedido demasiada importancia a la sinceridad, pero lo cierto es que, en numerosas ocasiones, puede traducirse en una ofensa para el otro, transformando entonces la sinceridad en sincericidio.
La sinceridad requiere tacto y prudencia
Porque ser sinceros exige responsabilidad y hay que saber discernir para tratar de ayudar siempre que sea posible.
Por ejemplo, en el trabajo, es útil comunicar al empleado los resultados de su rendimiento, pero también se sabe que una crítica sincera ocasiona, a menudo, un deterioro del desempeño y reduce la motivación laboral.
Un estudio llevado a cabo en una gran empresa internacional demostró que el elogio por buen rendimiento casi no influía en la conducta futura, cuando se daba junto a críticas negativas. Estas han de hacerse con mucho tacto y comprensión.
Hay que tener en cuenta que, por lo general, las personas consideran el trabajo como una de las cosas más importantes en su vida y no solo por seguridad económica, sino también desde un punto de vista psicológico, porque se sienten útiles, se refuerza su autoestima, su orgullo personal y su sentido de la dignidad.
La crítica sincera sobre personas o comportamientos
Cuando las críticas cuestionan el cumplimiento de las obligaciones y son excesivamente duras, la mayoría de los individuos no intentan superarse, sino que se dan por vencidos.
El uso de palabras agresivas e insultantes puede producir daños irreparables, porque anula la iniciativa de las personas, mina sus ilusiones, les hace sentirse inútiles en el trabajo y, finalmente, terminan aceptando el fracaso y la frustración consiguiente. Y esto se intensificará en la medida en que dichas críticas persistan en el tiempo. Es un comportamiento verdaderamente destructivo.
En particular, los comentarios negativos sobre el aspecto físico suelen ser demoledores y son los que más estragos causan en las personas, porque el físico es algo, por lo general, muy difícil o imposible de cambiar.
Sin embargo, cuando se critica un comportamiento, la cosa cambia, porque siempre se tiene la opción de modificarlo. Por tanto, es menos doloroso criticar los comportamientos que criticar el físico de las personas.
La sinceridad implica, pues, lo siguiente
- Que cuando alguien dice que va de frente, presumiendo de sinceridad, su comportamiento puede herir gravemente a los otros.
- Que los juicios que se hacen sobre las personas, con mucha frecuencia van contra ellas, porque, en realidad, denuncian comportamientos, aptitudes, defectos físicos, etc. No obstante, lo más adecuado sería aceptar a los demás con sus virtudes y carencias, porque, así, se les ayuda a crecer y a sentirse queridos.
- Que la sinceridad, para poder llamarse virtud, tiene que tener en cuenta al otro y saber lo que se le puede decir y lo que no se le puede decir y cuál es el mejor momento para hacerlo, es decir, ha de valorarse siempre cómo va a recibir la otra persona el mensaje. A través de una sinceridad mal entendida se pierden amistades, surgen problemas en la pareja, etc., si la otra parte no está preparada para escuchar la verdad.
- Que las críticas, más que una expresión de sinceridad, son juicios que se emiten sobre otros. Y dichos juicios no siempre son objetivos y no llevan el supuesto valor de verdad que se les suele atribuir, porque tales verdades son relativas, no absolutas.
