Una perspectiva enfocada en la reproducción y no en el placer, y la moral sexual Católica, no han sido los elementos más favorables para el comportamiento sexual ibérico.

En la sociedad, hasta hace dos décadas, la sexualidad estaba al servicio de un claro objetivo: el mantenimiento del papel tradicional de las mujeres… para ello nada mejor que fomentar la ignorancia en el tema y la vinculación exclusiva entre sexualidad y procreación.

El placer sexual era privilegio del varón, que usaba la doble moral sexual sin ningún tipo de prurito. Esto ha quedado reflejado incluso en el lenguaje. Las palabras empleadas para las relaciones sexuales son definiciones de varones para varones, así "gozar" aparece como "conocer carnalmente a una mujer" y no al revés. El verbo “joder” (fornicar) se emplea también como equivalente de "fastidiar o causar daño". Vemos, entonces, confirmado por vía lingüística, cómo el varón, hasta ahora, ha utilizado su miembro más para violentar que para dar placer.

Un poco de historia

Las raíces históricas como el legado de la cultura árabe, la política de la Inquisición, las concepciones del anarquismo, las transformaciones de la sexualidad durante la Segunda República y los cambios acaecidos durante el Franquismo, son bases necesarias para derivar en el comportamiento sexual de los españoles del siglo XXI.

Con la Constitución española de 1978 se reconoció la igualdad de sexos, el divorcio, la equiparación entre hijos matrimoniales y extramatrimoniales, se suprimió el delito de adulterio y amancebamiento, fue admitida la investigación de la paternidad y prohibida la prostitución.

La sexualidad hoy

Observar el salto cualitativo de los españoles de hoy es remarcable. Las relaciones sexuales están consideradas como uno de los factores gratificantes de la vida y los españoles están satisfechos con el desarrollo de su sexualidad.

El tipo de relación preferido es estar en pareja, que quizá obedece menos a factores morales que a necesidades afectivas y de equilibrio emocional, puesto que la relación entre dos personas es también la más funcional, si vamos al caso, de los intereses laborales y de la preocupación por cuestiones de salud, más difíciles de controlar llevando un tipo de vida promiscuo.

Por estos motivos, no son ya tan decisivos otros factores como la creencia religiosa o ideología política. Las mujeres y los mayores de 25 años son quienes más buscan la estabilidad con la pareja, mientras que los hombres y los más jóvenes prefieren relaciones menos comprometidas.

Los españoles son partidarios de la exclusividad, procurando evitar en sus relaciones todo contacto fuera de su pareja, sobre todo las mujeres. Casi un 80% de ellos se siente satisfecho con su vida sexual.

La insatisfacción se encuentra en un segmento específico: los que tienen entre 30 a 39 años.Las razones de esta insatisfacción están generalmente relacionadas la escasez de relaciones, problemas médicos de impotencia y frustración.

Los españoles, al comenzar una relación con otra persona, prestan atención al aspecto físico, sobre todo los varones y el grupo de mediana edad. Por el contrario, las mujeres se fijan más en el interior, en el carácter de la persona. En segundo lugar, se le da importancia a la clase social, prefiriendo que la persona con la que se mantienen relaciones se encuentre en la misma situación.

Los Ibéricos se autodefinan con un balance altamente positivo. Lo que más destacan de su personalidad son valores como la comprensión y la complacencia. Las mujeres son más competitivas en aspectos como la comunicación y la fidelidad.

La imaginación sexual obtiene las cotas más pobres alcanzando cifras sensiblemente bajas entre las mujeres.

La actividad sexual se caracteriza por su frecuencia. Lo habitual es que el acto sexual se realice varias veces por semana, sobre todo entre los que tienen edades intermedias, mientras que el nivel de actividad diario es más alto entre los jóvenes y más bajo en el segmento de los mayores.

Estabilidad, exclusividad y una frecuencia regular nos indican que el marco preferido por los españoles para sus relaciones sexuales es el matrimonio. Aún así, esto no supone que se acepten los presupuestos de la moral sexual imperante hace unos años, porque junto al matrimonio, se valora también la experiencia sexual (48,3%) por encima de la virginidad (27,8%).

Distintas prácticas sexuales

Los españoles llevan a cabo varias prácticas, entre las que destacan el sexo oral, la estimulación a través de la pornografía y, en menor medida, el sexo anal. El sexo oral es ampliamente practicado, ver pornografía es menos habitual. El sexo anal se encuentra más extendido entre los mayores de 25 y es menos frecuente entre los más jóvenes y los de ideología conservadora.

Lo más extendido en referencia a la sexualidad es la autosatisfacción sexual. Las fantasías masturbatorias constituyen, entre los adolescentes, un aprendizaje para sus relaciones futuras y entre los mayores proporcionan un alivio saludable cuando, por un motivo u otro, no se tienen relaciones sexuales, o por el mero placer de sentir goce.

Fantasías sexuales

Un 82,5% de la sociedad española reconoce que tiene fantasías sexuales, siendo mayor la proporción entre los varones que entre las mujeres, quizá porque todavía la sexualidad masculina está más desinhibida que la femenina y se permite una mayor libertad.

Algo más de un 40% utiliza las fantasías sexuales cuando realiza el acto sexual con la pareja, y en este caso las españolas maduras son las que más frecuentemente fantasean y, es que, al tener una mayor experiencia sexual, los peligros de la monotonía son más agudos, por lo que recurrir a ensoñaciones beneficia a la pareja en su disfrute y dinámica.

La sociedad española ha sufrido complejos y agobiantes tabúes en lo referente a la sexualidad durante siglos de manera intermitente. Elementos de peso insostenible han minado la naturalidad esencial de la sexualidad y el erotismo en generaciones. Pero, hoy, los cambios se han acelerado y esta sociedad española actual está inmersa en los mismos problemas y situaciones que el resto de las sociedades del mundo. Eso sí…. con sabores hermosamente gualda y oro.