La sexualidad es entendida por Freud como uno de los elementos claves de la personalidad, ya que influye en prácticamente todas nuestras decisiones, al menos, a nivel instintivo. La existencia de fuentes de placer, la atracción de la pornografía, o la visión de la sexualidad han jugado un aspecto fundamental en el pensamiento psicoanalítico de Freud

El placer como sexualidad

Una de las cuestiones más controvertidas del pensamiento de Sigmund Freud es su visión particular sobre la sexualidad. Freud hace una identificación que ha sido objeto de crítica a lo largo de la Historia de la Psicología y del Pensamiento como es la de Placer = Sexualidad. Una identificación que obligará a Sigmund Freud a utilizar con frecuencia la expresión genitalidad para referirse a lo que comúnmente llamamos sexualidad.

La genitalidad

Esto es importante, ya que, si consideramos la genitalidad como el único elemento sexual nos encontramos que la sexualidad es una particularidad adulta, mientras que si identificamos cualquier forma de placer con la sexualidad, la pulsión sexual existe desde la más tierna infancia, con lo que ya tenemos la polémica servida: la sexualidad infantil.

El placer como satisfacción de necesidades

Según Sigmund Freud, todos tenemos una atracción innata hacia el placer, ya que, aquello que no nos proporciona placer es la satisfacción de nuestras necesidades. Cuanto mayor sea la necesidad, mayor será el placer obtenido. De ahí que gestos cotidianos como beber agua o alimentarse, puedan ser muy placenteros en situaciones de necesidad (beber agua cuando se tiene mucha sed puede ser un ejemplo muy sencillo de comprender).

Las fuentes del placer

Tampoco es de extrañar que las dos mayores fuentes de placer sean la alimentación (lo que nos proporciona la posibilidad de continuar existiendo como individuo) y la sexualidad (al estar relacionada con la reproducción, es lo que nos permite continuar existiendo como especie).

Las pulsiones (Eros y Thanatos)

No debemos olvidar, sin embargo, que no todos nuestros instintos son de supervivencia. Freud afirma la existencia de dos pulsiones complementarias:

  • Pulsiones de Eros (Amor): Las relacionadas con la supervivencia. Son los instintos sexuales y de autoconservación.
  • Pulsiones de Thanatos (Muerte). Están relacionadas con la agresividad, y la desaparición de las tensiones provocadas por el deseo y la necesidad volviendo al estado inorgánico.

El nacimiento de la sociedad

La morbosidad, el sadismo, la atracción hacia la pornografía o la agresividad, son claramente elementos relacionados con las pulsiones de Thanatos, así como un principio fundamental para la vida social como el principio de realidad, según el cual, se aplazan la satisfacción de algunas necesidades por cuestiones sociales, surgiendo así la posibilidad de la sociedad instituida como un conjunto de normas establecidas y que debemos obedecer.