La sexualidad acompaña a cada persona a lo largo de toda su vida. No sólo está presente en la adolescencia, a pesar de que en esta época se manifiesta de manera más visible que en las demás. Siempre se está haciendo educación sexual, aunque a veces no se sea consciente de ello. Por tanto, es importante transmitir aquellos valores que permitan a los niños crecer sin temores y relacionarse de forma adecuada tanto con sus iguales como con sus mayores.

¿Qué es la sexualidad?

Si se pide a un grupo de personas que se imaginen una escena en la que haya sexualidad lo más probable es que las respuestas que se obtengan sean homogéneas. La imagen que con más frecuencia aparecerá ante esta petición será la de una pareja joven besándose apasionadamente o teniendo relaciones sexuales. Sin embargo, la sexualidad no puede limitarse a mantener relaciones sexuales, pues va más allá del mero contacto físico.

El primer apunte que debe hacerse es que la sexualidad está presente desde el nacimiento de cada ser humano hasta su muerte. Además, no sólo abarca el cuerpo, también se refiere a los deseos y emociones. Por tanto, se trata de un concepto más amplio que las relaciones sexuales genitales. De acuerdo con la OMS, es algo que "nos motiva a buscar afecto, placer, ternura e intimidad".

Hablar sobre sexualidad

El déficit en el conocimiento de la sexualidad humana afecta tanto a la hora de tener una experiencia sexual satisfactoria como a la de hablar abiertamente sobre estos temas.

Existen numerosos manuales para abordar la educación sexual, pero la mayoría de ellos están dirigidos a adolescentes. Sin embargo, será complicado hablar con un adolescente si no se ha mantenido una adecuada actitud ante sus preguntas sobre sexualidad a lo largo de la infancia. Es decir, que parece inviable que un adolescente dialogue abiertamente con sus progenitores o sus profesores y confíe en sus explicaciones o recomendaciones, si antes no se ha mantenido una buena comunicación con él.

La comunicación con un niño es diferente a la comunicación con un adulto, por ello en numerosas ocasiones los padres fracasan al intentar transmitir determinadas enseñanzas a sus hijos. En la comunicación con el niño será necesario que exista un gran compromiso afectivo y cierta conexión emocional con él. Además, la paciencia será un requisito imprescindible, así como explicar algunos temas con humor para poder mantener su atención.

Manuela Mateo-Morales y Betina Represas, en su libro ¿Cómo se lo explico? La educación sexual en la infancia, dicen: "La educación sexual no debería ser una charla trascendente con el niño/a en un momento determinado, sino una actitud constante de apertura y diálogo". Pero esta es una actitud que debe aprenderse. Muchas veces se considera que la educación sexual solamente consiste en responder a preguntas acerca de la procreación -que suelen realizar los niños a lo largo de la infancia- y en advertirles cuando crecen sobre los peligros de las relaciones sexuales. Sin embargo, existen numerosas y diversas situaciones que requieren de una actitud determinada por parte de los padres que es importante que aprendan.

La sexualidad en la práctica educativa

Para trabajar algunos de los conflictos que se producen en clase es importante trabajar la concepción de la sexualidad y el amor.

La adolescencia constituye la etapa en la que se produce el desarrollo de la sexualidad. Es evidente que las hormonas influyen en dicho desarrollo, pero no determinan su funcionamiento. Por tanto, la labor que se puede realizar desde los centros escolares para proporcionar una educación sexual adecuada a los alumnos es muy importante.

Desde el Proyecto Relaciona han elaborado las siguientes propuestas:

  • Aprender a nombrar para formarse una representación ajustada de la realidad. Debatir sobre las palabras disponibles para dar cuenta de la existencia del cuerpo entero, el placer y las diferentes formas de vivir la sexualidad.
  • Crear espacios y facilitar relaciones que permitan a los alumnos elaborar lo que viven. Compartir y contrastar experiencias sobre las vivencias de su sexualidad.
  • Identificar falsos mitos que promueven una idea errónea y limitada de la sexualidad.
Finalmente, hay que aclarar que las actitudes tienen un componente emocional, cognitivo y conductual; con lo que su impacto es mayor que si solo incluyera uno de estos componentes. Por ello, es importante tratar las actitudes desacertadas y hacer que las actitudes hacia la sexualidad sean positivas. Asimismo, es importante tener en cuenta que la actitud está muy relacionada con la ansiedad. Por tanto, trabajando la actitud también se ayuda a prevenir la aparición de la ansiedad.