De un pueblo dedicado principalmente al comercio, los romanos hicieron una gran población a semejanza de sus hermosas ciudades, y de ella salieron anchas y pavimentadas calzadas y caminos que la pusieron en comunicación con el resto del mundo. Muchos soldados descansaron en sus calles y acamparon fuera de sus murallas.

Época de guerras

En Turdetania, región de la que Híspalis fue la cabeza, también vivía una minoría de gente humilde que amaba su libertad y sus costumbres y que no quería perder su independencia. Soñaban con librarse del poder extranjero y expulsarlo de sus territorios. La sublevación estalla y se produce una lucha entre los habitantes naturales y los romanos. Era el año 195 a.C. . La pugna se prolonga durante meses y tropas comandadas por el pretor Apio Claudio Nerón acuden a socorrer a la guarnición romana de Híspalis. Finalmente los turdetanos fueron sometidos pero la posterior guerra civil entre Mario y Sila en Roma, producirán en territorio hispano la llamada guerra sertoriana. La ciudad se alineó en el bando de Mario, en agradecimiento a Quinto Sertorio, que proscrito por Sila, huyó de Roma y se refugió en la capital, levantando al país en su contra. Sin embargo, fueron vencidos en sucesivas batallas. Tras la muerte de Sertorio, se le impusieron grandes tributos. Cayo Julio César consiguió que el Senado aliviara sus cargas, por lo que la ciudad gozó de una época de paz en la que continuó engrandeciéndose y en ella se levantaron hermosos edificios.

Sociedad

Como ciudad metropolitana tuvo foro, basílica, gimnasio, teatro, fuente, estadio, templos y murallas. El núcleo principal de estos edificios estuvo en los alrededores de lo que hoy es la Catedral y el Alcázar, y se extendió por el llamado antiguo barrio de los Abades. No lejos de este lugar, se conservan tres columnas muy robustas, ruinas de un templo destinado a Hércules.

A la par que la ciudad crecía, instituciones políticas, jurídicas y administrativas se asentaban en ella. Numerosos magistrados vivían aquí, que cuidaban que se cumplieran las obligaciones de la policía urbana. Junto a esta sociedad política y administrativa estaba la de los labradores, industriales y comerciantes. El río Betis siguió siendo, como en tiempos primitivos, el principal fundamento de su prosperidad.

Economía

La principal riqueza provenía del cultivo del olivo. Por el río salían numerosas flotas cargadas con

ánforas llenas de aceite con destino a Roma. Además de este comercio, se desarrolló en Híspalis la gran industria de la alfarería, el trabajo del barro proporcionado por la vega del río Betis, de excelente calidad. Muy pronto, los alfareros hispalenses gozaron de justa fama en todo el Imperio.

Pese a ésto, la Híspalis aún no posee la categoría de colonia, es decir, no puede acuñar moneda .

Julio César

El clima, la riqueza del suelo y el carácter de sus habitantes, fueron sin duda motivos de peso para que Julio César estableciera aquí su residencia. Ejerció su cargo de cuestor con gusto y de forma justa y al acabar su mandato se trasladó a Roma. Sin embargo, a los cuatro años vuelve como pretor y vuelve a instalarse en la ciudad a la que desde el principio se esforzó por favorecer. Durante la guerra entre César y Pompeyo, bajo la presión del general Marco Terencio Varrón y en contra de lo que pensaban, la ciudad toma las armas en favor de Pompeyo . Sin embargo el partido de Julio César iba ganado partidarios, no sólo entre los habitantes, sino entre los soldados que finalmente inclinaron la balanza a favor del partido de César. Itálica, a semejanza de Híspalis abandonó la causa de Pompeyo y se puso al lado de Julio César. Éste, utilizó las naves hispalenses y regresó a Roma, dejando como propretor a Casio Longino, que hará sufrir a la ciudad los rigores de la tiranía.

Los hijos de Pompeyo se trasladaron a la península al frente de una poderosa escuadra, pero Julio César los sometió en el verano del año 43 a.C. Nombró a la ciudad, capital de la Bética y se apresuró a reparar los daños causados por la guerra. La hizo colonia, adquiriendo con ésto los hispalenses los derechos y obligaciones que ello conllevaba.

Crisis

Tras el asesinato de Julio César, la ciudad alcanza su apogeo durante el reinado de Augusto. La ciudad comienza a acuñar moneda. Monumento de la época fue el famoso acueducto que, desde los cerros de Alcalá de Guadaíra, la antigua Hienipa, traían agua a la ciudad.

Híspalis, que se distinguió siempre por su lealtad y sumisión a los emperadores, manifiesta su repulsa hacia la política de Nerón . Tras su muerte, los emperadores son nombrados por el ejército, por lo que se endurecen las condiciones. Ya en el siglo III aparece la Iglesia hispalense, pero el cristianismo es una religión perseguida por Roma. Las mujeres serán las heroínas de este episodio, cuando Justa y Rufina , dos hermanas alfareras según la tradición, se convierten a la religión cristiana. Híspalis,como el Imperio romano, inició su decadencia con los últimos emperadores y, como ella, también sufrió la devastación y ruina causada por los pueblos bárbaros del norte.