La teoría de que la semilla del chabacano es capaz de curar el cáncer, se clasifica dentro de las teorías de conspiración, debido a que su principal razón de ser es la supuesta existencia de una mafia que impide que el conocimiento, que defiende, llegue de forma masiva a la humanidad.

De cualquier forma, vale la pena presentar los elementos que fundamentan esta teoría y examinar las posibles contradicciones

La teoría vitamínica del cáncer

El fundamento inicial es que el cáncer es en realidad producto de una deficiencia vitamínica, y que, contrario a lo que afirma la literatura médica, puede ser evitado e incluso erradicado si se consumen cantidades adecuadas de alimentos con altos contenidos de la vitamina B17, disponible en alimentos ricos en nitrilosidas, como son las semillas de los chabacanos, los duraznos, las manzanas y las uvas rojas.

El argumento de los defensores de la teoría vitamínica del cáncer es que, rara vez los animales en estado silvestre presentan cáncer, como los osos o los monos; sin embargo, si son capturados y alimentados por los humanos, corren más riesgos de presentar cáncer que el resto de los miembros de su especie en estado silvestre.

Además, se menciona que comunidades indígenas aisladas del modo de vida occidental, rara vez presentan cáncer, como son los esquimales y otras tribus; sin embargo, si alguno de estos pobladores salen de su estilo de vida natural, y se internan en el modo de vida occidental y siguen la dieta típica, su probabilidad de contraer cáncer es aún más alta que la de un ciudadano normal.

La vitamina B17 curaría el cáncer

De acuerdo con la teoría, la vitamina B17 (también conocida como amigdalina), es una sustancia compuesta de 2 unidades de azúcar, una de benzaldehído y otra de cianuro. Cada uno de los compuestos se encuentran fuertemente ligados, por lo que supuestamente, resultan inertes en el cuerpo humano.

Los propulsores de la vitamina B17, como tratamiento contra el cáncer, afirman que las células benignas poseen una enzima protectora que vuelve inerte y benéfica a la amigdalina, mientras que las células cancerígenas poseen otro tipo de enzimas que separan los compuestos de la vitamina B17, y al liberarse el cianuro y el benzaldehído, las células cancerígenas son exterminadas debido a la toxicidad de estos dos compuestos.

De esta forma, la vitamina B17 exterminaría, únicamente, a las células malignas, al tiempo que nutre a las células benignas. Por otro lado, el autor del vídeo Un Mundo sin Cáncer va más allá y ridiculiza a la ciencia médica al afirmar que un tratamiento de cáncer en estado terminal, tiene la misma efectividad que la medicina de un chamán de la selva, al lograr una tasa de recuperación de un paciente de cada mil.

La quimioterapia y la radioterapia

Siguiendo de cerca los argumentos presentados por la teoría vitamínica del cáncer, la quimioterapia y la radioterapia serían tratamientos que sólo empeoran el estado del enfermo, ya que destruyen la primera línea de defensa del organismo (glóbulos blancos) por ser altamente tóxicas no sólo para el cáncer, sino incluso aún más para las células benignas, lo que empeora el estado clínico del paciente.

Por otra parte, la radioterapia, que consiste en irradiar rayos X en la parte del organismo dañado, con la finalidad de quemar (literalmente) las células cancerígenas, tampoco es del todo efectiva, ya que, lamentablemente, mientras más maligno sea el tumor, más resistente es a la radioterapia, y por lo tanto más células benignas son destruidas y además, la exposición a los rayos X en realidad aumenta la posibilidad de que el cáncer se extienda a otras partes del cuerpo.

¿La vitamina B17 en verdad cura el cáncer?

En realidad, resulta muy complicado afirmar más allá de toda duda razonable que la vitamina B17 realmente cura el cáncer, de hecho, al buscar en Internet sobre este compuesto, solo hay referencias relacionadas a un único documento llamado Un Mundo sin Cáncer, sobre el cual está basado el vídeo disponible en YouTube.

La vitamina B17 se conoce como amigdalina por la medicina convencional, y de hecho se le presenta como una sustancia tóxica y peligrosa para la salud humana. Sin embargo, lo que sí se puede presentar más allá de toda duda razonable es el testimonio de un paciente de cáncer en México, que en entrevista con el autor de este texto, refirió haber comido 30 semillas de chabacano por día durante más de 5 meses, sin presentar ningún efecto colateral y mejorando su salud después del inicio de su consumo.

¿La conspiración del cáncer?

Sin pruebas, resulta irresponsable decir que existe una mafia médica que descalifica un tratamiento naturista para curar una enfermedad mortal con el único objetivo de mantener un negocio floreciente; sin embargo, en defensa de la teoría vitamínica del cáncer lo único que se puede decir es que las semillas de chabacano no son, ni siquiera la mitad de peligrosas para la vida como lo son las drogas suministradas en la quimioterapia o los rayos X utilizados en la radioterapia.

La prueba es que muchos pacientes mueren debido a los efectos negativos del tratamiento y no de la enfermedad, por lo que no resulta extraño que un paciente con una enfermedad tan seria como el cáncer, escuche atentamente una teoría que afirma, que el cáncer se puede prevenir y curar consumiendo vitamina B17 presente en las semillas de los chabacanos, de las manzanas, de las uvas y de los duraznos; ya que parafrasea lo que dijo en la antigua Grecia Hipócrates, el padre de la medicina: “que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”, argumento que debe ser revisado no por los científicos, ni por los médicos, sino por el propio enfermo.