Anes de la píldora y el "peace and love", el rol sexual del hombre y la mujer estaban subsumidos a una serie de prácticas cotidianas, que cerraban el círculo del comportamiento sexual. La vestimenta, las formas de actuar e incluso el modo de tomar una tasa de té se relacionaban al rol social-sexuado.

La liberación sexual de la mujer significó una transformación en los modos de interacción entre ambos géneros. La posibilidad de planear o evitar la concepción, permitió a la mujer liberarse, poco a poco, de los roles sociales heredados. El discurso feminista afianzó dicha posibilidad, permeando distintos ambientes sociales, convirtiendo las nuevas pautas conductuales en reglas generales.

Las evoluciones tecnológica y científica han permitido al ser humano transformar la naturaleza, alejarse de ella e incluso, pretender manipularla. A lo largo de la historia, las innovaciones tecnológicas han transformado la forma como el ser humano se relaciona con su medio.

El televisor y su hiperrealidad

Uno de los inventos recientes, que ha transformado completamente la relación temporal del hombre con la realidad es el televisor y sus derivados. A través de la nueva relación del ser humano con la imagen la segmentación de la realidad ha llegado al extremo. Las concepciones del espacio y el tiempo, gracias a las tecnologías de la imagen han logrado su afirmación por medio de la negación.

Es decir, la atemporalidad y el "inespacio", afirman el paso del tiempo como fuerza voraz e irreductible; y la imagen encuentra su posicionamiento como el único testigo de la existencia. En esta era post-moderna se existe para y por medio de la imagen, otorgando más peso a la forma sobre el fondo.

Curiosamente, la era de la comunicación es la más incomunicada. Ahora, este afán por la forma conduce al individuo a valorarse a través de lo que los demás puedan ver de él. Los cabellos multicolor, las perforaciones sin significado, los tatuajes carentes de sentido, las modas pasajeras, páginas como facebook, forman entonces ese discurso que pondera el look.

Del Da-da a Lady Ga-ga

Situación que posibilita la creación de figuras como Lady Gaga, quienes pretenden desimbolizar lo sexual por medio de la transexualidad. A manera del da-da, pero de forma errónea, lo transexual niega a través de la afirmación del sexo los símbolos sexuales previamente establecidos. El beyond gender es el nuevo código de representación de lo sexual.

El deseo por el consumo de la forma, posibilita este juego que logra romper el género sexual con el que se nace, permitiendo una creación del propio individuo. Lo transexual es pues, el símbolo último de falsa rebeldía. La manipulación de la realidad permitida por las nuevas tecnologías coloca a lo transexual como el destino que afirma el triunfo de lo artificial.

En el transexual, la sexualidad explota en toda su voluptuosidad; situación que lo convierte en artificio: una especie de macho sodomizado al máximo, quien ha encontrado en esta sumisión la representación más alta de mujer dominante. Así pues, lo transexual combina pautas sexuadas de ambos sexos, mezclándolas, hasta llegar a formar una completa indiferencia sexual, en el sentido en que no es posible hacer una distinción basada solamente en el género.

Beyond-gender: lo neutro

El género cede terreno entonces ante lo indeterminado. La teatralidad sexual, en lo transgénero, alcanza su apogeo cuando el intercambio sexual se reduce a una representación del papel pasivo o activo; rol que puede transformarse dependiento del ánimo, el deseo o la situación de cada miembro de la pareja.

Lo transexual lleva lo ambigüo a su exceso teatral, al basar la existencia de lo femenino a partir del camuflaje de lo masculino; y al mismo tiempo, reafirmar la masculinidad como el único instrumento de satisfacción y deseo por medio de la construcción de una aparente feminidad.

La indeterminación se sitúa en lo transexual como la herramienta que permite llegar a lo neutro. Sin embargo, la figura transexual representa la exageración del sexo por el sexo. Lo transgénero se erige como ese espacio de representación erótica en donde los significados sexuales son completamente carnívoros, apabullantes; puesto que existen por sí y para sí, pensando solamente en la satisfacción de la carne, de la forma.