La visión que de la muerte se tiene en muchos países caribeños, centro y sudamericanos, puede llegar a ser bien distinta de la que se tiene en Europa u otros países que pertenecen al llamado primer mundo.

Como ocurría en siglos anteriores, en lugares como Europa o Norteamérica, la muerte en la cultura latinoamericana, es vista más bien como una bendición, en determinadas ocasiones y como parte de la misma vida. De este modo, se tiende a su culto, en países en los que las tasas de mortalidad son más elevadas, a causa de la delincuencia, el narcotráfico o el uso de las armas de fuego.

La Santa Muerte

La Santa Muerte, tanto en México, lugar de donde es originaria, como en otros países latinoamericanos, es una figura de culto aceptada por la Iglesia Católica Apostólica Tradicional Mexicana Estadounidense y obviamente rechazada por la Iglesia Católica convencional, por encontrar en ella una estrecha vinculación con la brujería y los rituales satánicos.

La imagen de la Santa o Santísima Muerte, como es conocida por sus devotos, puede ser la de un esqueleto femenino con el hábito de una virgen católica o la de la tradicional figura de la muerte, con su vestimenta de monje y su guadaña, en este caso el ídolo, es masculino.

En ambos supuestos, es siempre vista por sus fieles como un ángel salvador y como un juez justo, que puede concederles a sus adoradores un final dulce y digno, ya que actúa en el nombre de Dios, de quien es su emisaria.

¿Qué se le pide? ¿Por qué se le reza?

A la Santísima, nombre con el que también es conocida, se le puede rezar prácticamente por todo, menos por el mal ajeno, también es posible y suele hacerse, aunque no es recomendable.

Normalmente se le suele rogar por una muerte digna y justa, por el amor, la suerte, la economía, la salud y la protección.

A cambio, la Santa Muerte espera ser tratada como la amiga más cercana, como un miembro más de la familia, por eso, sus devotos le construyen un altar en la propia vivienda, le hablan, le ofrecen dulces o alcohol y también suelen hacerle promesas si sus oraciones son escuchadas, tales como tomar tequila o fumar marihuana juntos, vestirla con nuevos hábitos, mejorar su altar o sacarla en procesión por la calle. Toda promesa es válida, siempre que llegue a cumplirse, la Santa Muerte siempre lo espera así, por lo que no se le debe prometer nada que no pueda llevarse a término.

Imagen temida

La Santa Niña, o la Niña Blanca, no siempre es adorada ni venerada. Cierto es, que su hermanamiento con la muerte, hace que sea reverenciada por bandas asociadas al narcotráfico o al comercio ilegal. Por este motivo, la Santa Muerte puede llegar a ser temida y en gran medida, debido, no ya al concepto en sí de la imagen, sino a sus seguidores.

Contra la Santa Muerte, o mejor dicho, contra sus fieles, son muchos los que se protegen haciendo uso de la santería, que utiliza la conocida magia blanca, para anular los efectos de la magia negra (que se invoca para la muerte), la azul (para la mala suerte) y la roja (cuyos medios son la sangre y el sexo y que suele usarse para seducir a una persona o conseguir su amor); las tres asociadas a la Santa Muerte.

No se debe temer a la Niña Blanca, si el objetivo es adorarla. Ese principio, debe ser conocido por cualquiera que quiera ser su seguidor. Es preferible retractarse, antes que tenerle miedo, temerla significaría, no amarla.