Conocida también como sal de mesa, sal marina o sal común, la sal es posiblemente el condimento más utilizado en la cocina. Usada desde tiempos ancestrales, ha pasado de ser un bien utilizado como moneda de intercambio a un producto al que actualmente se le relaciona con enfermedades como la hipertensión.

La sal es un potenciador del sabor. Además, su consumo produce un aumento de la necesidad de ingerir más alimentos, a los que da un sabor característico: el sabor salado, el cual se puede apreciar gracias a unos receptores que se encuentran en la lengua. Según varios estudios, parece ser que los recién nacidos no son capaces de identificar el sabor salado hasta que cumplen los cuatro meses. Su fórmula química es NaCl.

La sal y su Historia

En términos generales, la sal ha sido uno de los elementos principales en la economía durante todos los tiempos.

Las primeras fuentes documentadas sobre el uso y la extracción de la sal se remontan a China. Siendo un producto de gran valor, la sal fue utilizada como moneda de cambio. Ya en el Imperio Romano, los legionarios cobraban su salario, es decir, su sueldo, en sal (de ahí el nombre de “salario”). Siglos más tarde, el intento de eliminación del impuesto sobre el consumo de la sal que se venía realizando en Francia es considerado prácticamente uno de los motivos que iniciaron la Revolución Francesa.

En el continente Americano, la sal fue también utilizada por las culturas precolombinas, siendo empleada tanto como moneda de cambio, como un sistema de conservación de los alimentos.

La sal y sus usos

Los principales usos dados a la sal son dos: sirve como condimento en la cocina, y como conservante.

  • Como condimento: es el uso más común, siendo un elemento imprescindible en cualquier cocina. La sal es un potenciador del sabor y además, al ser consumida, produce una necesidad de ingerir más alimentos, lo cual aprovecha la industria alimenticia en beneficio propio. Por ambos motivos, este producto se encuentra incluso en pasteles y bebidas refrescantes.
  • Como conservante: utilizada para salar tanto carnes como pescados, pudiendo posteriormente ser desalados y consumidos. Un método muy utilizado siglos atrás, al no disponer de los actuales métodos de conservación, como la congelación o el envasado.
  • No tan conocido es el uso de la sal en la industria (elaboración de cosméticos o papel).

Beneficios de la sal

Antes de hablar de los beneficios de la sal, es importante conocer por qué es tan necesaria para el organismo. El sodio se encuentra en muchas partes del cuerpo, y se ha constatado su importancia en la disolución de nutrientes, así como en algunas reacciones químicas biológicas.

En cuanto a sus beneficios, son en realidad dos componentes, la cal y el sodio, los que son de vital importancia para el organismo, debido a que ayudan en el proceso de digestión, mantienen la presión de los fluidos corporales (los extracelulares), la presión sanguínea y también mantienen el equilibrio de los ácidos del cuerpo.

El consumo de sal es beneficioso para los hipotensos, es decir, para las personas con tendencia a tener baja la tensión arterial.

¿Por qué es la sal contraproducente?

Hay que partir de la base de que aunque la sal es necesaria para el organismo, también es perjudicial si es consumida en exceso.

Aunque la idea de que la sal engorda está ampliamente difundida, lo que ocurre en realidad es que la sal hace que el cuerpo retenga líquidos, aumentando así el volumen muscular.

También, como se puede deducir al saber que es beneficiosa para la gente hipotensa, del mismo modo es muy perjudicial para los hipertensos (gente propensa a una alta tensión arterial).

La dosis de sal recomendada es de unos 6 gramos diarios, el equivalente, más o menos, a una cucharilla, aunque en caso de altas temperaturas se recomienda elevar ligeramente dicha cantidad a unos 7 gramos diarios.

Existen diversos estudios en los que se relacionan el consumo excesivo de sal con el cáncer de estómago, la enfermedad de Ménière o la enfermedad de pica.

En conclusión, la idea principal es que la sal es algo necesario para la vida, pero que consumida en exceso puede llegar a ser muy perjudicial para la salud. Una dieta equilibrada, evitando productos muy elaborados, junto con la práctica de ejercicio, son las mejores armas para evitar futuras dolencias y combatir muchas enfermedades que se padecen actualmente.