En el año 1977, George Lucas estrenó una rocambolesca saga concebida como una ecuación irresoluble de seis fascículos que empezaban con la parte IV y terminaban, más de 20 años después, con la parte III.

Resulta inconcebible que se lograse el objetivo de concluir, siquiera comenzar, tamaña epopeya, ni mucho menos de reunir el dinero para dar pistoletazo de salida a tan descabellado proyecto.

Cuenta la leyenda que en el rodaje de La Guerra de las Galaxias (Star Wars Episodio IV Una Nueva Esperanza), el único que creía fielmente en tan extraordinaria criatura era, justamente, George Lucas, quien también fue el blanco de toda clase de burlas e improperios delante de sus propias- literal o imaginariamente – imperiales barbas…

…Que había una especie de orangután con pinta de guerrillero castrista y un tipo con casco de soldado alemán de la Alemania nazi con problemas de asma y acento escocés. Para rematar la faena, deambulaban por los platos una suerte de androide amanerado con más teclas que Woody Allen (el doblador español de ambos es el mismo), y una unidad R2 con signos de haber sido una excelente y eficaz aspiradora en una galaxia no muy lejana, pero que en ese momento ya solo era capaz de emitir extraños y enojosos sonidos cual microondas averiado.

Aun así, el enclaustrado mundo del celuloide cambió para siempre con el nacimiento de la saga, y las estrellas de la gran pantalla vieron de pronto sus imágenes impresas en camisetas (t-shirts), muñecos, juegos de mesa y digitales, dibujos animados, productos alimenticios y, en fin, cualquier soporte donde cupiese su estampa. A cambio, nació el universo Star Wars; un cosmos paralelo super habitado por una misteriosa y singular raza: los Frikis (freaks, en ingles).

Las seis películas de la saga Star Wars

Para los no iniciados puede resultar bastante incómodo hacer una relación entre la antigüedad del film (el año de su estreno) y su lugar en el desarrollo interno de la historia (el número del episodio), así que una lista con ambos datos, tanto como el nombre entero del film en cuestión, podrían ayudar en el empeño de situarlas cronológicamente:

  • · Star Wars La Amenaza Fantasma Episodio I (1999) Dr. George Lucas
  • · Star Wars El Ataque de los Clones Episodio II (2002) Dr. George Lucas
  • · Star Wars La Venganza de los Sith Episodio III (2005) Dr. George Lucas
  • · Star Wars La Guerra de las Galaxias Episodio IV (1977) Dr. George Lucas
  • · Star Wars El Imperio Contraataca Episodio V (1980) Dr. Irving Kershner
  • · Star Wars El Retorno del Jedi Episodio VI (El Regreso del Jedi en Hispanoamérica) Episodio VI (1983) Dr. Richard Marquand

Influencias en la primera parte de la saga Star Wars

Viendo la lista anterior, cabe imaginar la cara de sorpresa de productores, inversores y ejecutivos al recibir la propuesta de George Lucas para su primer film estelar, quien además, urdía en su cerebro una maraña confusa de estilos e influencias, entre los que se encontraban los cómics de Flash Gordon (el peinado de la princesa Leia, el emperador, los alienígenas), Akira Kurosawa y las películas de samurais (los Jedis y su vestimenta, las espadas láser y los conceptos de Fuerza y Lado Oscuro de la Fuerza), y el western: Luke vive con sus tíos en una granja en el planeta Tatooine, aunque sueña con convertirse un día en un caballero Jedi (pistolero), para disgusto de aquellos; Hans Solo es un contrabandista fronterizo que se viste con chaleco, y la escena del bar es típica de las películas del oeste, con duelo a pistola láser incluido. Además, Lucas introduce sorprendentes componentes históricos a la trama, con alusiones a la resistencia francesa, la República Española, la Alemania nazi y la Roma imperial, dotando de gran verismo a la historia.

Irrupción del merchandising en el cine con Star Wars

Si con Star Wars La Guerra de las Galaxias Episodio IV, Lucas se había percatado del enorme potencial del merchandising, fue en las siguientes dos entregas, Star Wars El Imperio Contraataca Episodio V, y sobre todo Star Wars El Retorno del Jedi Episodio VI, cuando de verdad lo explotó al máximo. Es en ésta última, si anteriormente no tenía a la crítica precisamente a su favor, cuando se empiezan a oír comentarios negativos, incluso provenientes de sus más acérrimos fans: ciertamente, los Ewoks parecen haber sido creados con la más pura intención mercantil, lo cual es una verdadera lástima, pues logró banalizar una historia que, a pesar de las apariencias, es sumamente compleja.

La segunda parte de la saga Star Wars

Lucas había pasado, en Episodio IV y V, infinidad de horas, durante días y días moviendo, milímetro a milímetro, maquetas de naves espaciales para conseguir la credibilidad que su película necesitaba; si los efectos “espaciales” fracasaban, ésta también. De hecho éstos fueron los que, en primera instancia, sedujeron al público: El propio Lucas reconoce que él y todo su equipo estuvieron muy atentos a la reacción que la grada les dispensase en la premier al comienzo del film, con el famoso “En una galaxia muy lejana…” y las maquetas de Lucas surcando el espacio al ritmo de la sensacional y famosísima música de John Williams.

En la segunda parte de la saga, Lucas descarga todo el peso del trabajo artesanal de los tres primeros títulos en la tecnología digital con muy desiguales resultados. Si bien los decorados digitales son, en ocasiones, soberbios, ciertas escenas de acción y, por encima de todo, Jar Jar Binks, personaje creado ex profeso para intentar vender camisetas y llaveros, horrorizan incluso a los fans más fans de la saga.

George Lucas, Star Wars y lo que pudo haber sido y no fue

Llegados a este punto cabe preguntarse si, en caso de que Lucas no fuese un prodigio de voracidad mercantil y empresarial, no estaríamos ante “la mayor historia jamás contada”. Nunca lo sabremos: Los aficionados al cine han de pasar primero el cedazo para eliminar la sal gorda y el mal gusto en todos y cada uno de los seis Films de la exitosa saga, ya sea por mor de personajillos repelentes, como el mencionado Jar Jar Binks, diálogos penosos (la princesa Padme le espeta en una escena de Episodio III a Anakin Skywalker: "Obi-Wan dice que te has pasado al Lado Oscuro..." (¡Jesús, qué frase!), o efectos especiales más propios de un juego de Play Station que de una saga con presupuesto (y beneficios) multimillonarios.

Star Wars La Venganza de los Sith Episodio III Final de la saga Star Wars

Si bien Star Wars El Ataque de los Clones Episodio II es un proyecto con más seriedad que el anterior, nuevamente cae en errores pasados, pero no importa: continúa siendo un negocio de proporciones megalíticas rentabilísimo, y los efectos y decorados por ordenador, aunque canten de mala manera, resultan mucho más cómodos que los de fabricación artesanal al estilo del director artístico español Gil Parrondo (por aquella época realizó los de Dune, de David Lynch) y la técnica Stop Motion.

Lucas crea un pacto tácito con el espectador: “tú pasa el cedazo y yo continuaré haciendo dólares”, parece decir. Además, los fans no parecen muy contentos: saben que Anakin no tiene otra que convertirse en Darth Vader de un modo u otro, y con la poca habilidad (y exigencia) de Lucas para los guiones, se temen lo peor para la última entrega. No pudieron estar más equivocados.

Star Wars: del western a la tragedia griega

Hubiese sido muy fácil banalizar el complejo transcurso de la luz a las tinieblas que atraviesa Anakin en esta última etapa, acosado como está por el canciller de la república, Palpatine- que no es otra cosa que un señor oscuro Sith - , quien induce en los sueños de aquél premoniciones sobre la muerte de Padme, su amada, al tiempo que le sugiere, a cuentagotas, que poseyendo poderes del lado oscuro podría salvarla.

Además, el consejo Jedi no relaja su desconfianza en Anakin a pesar de sus logros, lo cual no hace sino aumentar su recelo, y con él su frustración. Es este último punto el realmente determinante: la ambición de Anakin, truncada por el consejo Jedi, es realmente lo que el Lado Oscuro aprovecha para atraer al confuso joven.

La última parte del film, con la conversión de Anakin en Darth Vader, que se ha transformado en una sombra muy a su pesar, ya sea por errores propios, por aciertos ajenos o por ambos, y la caída de la república, que entre todos la matan (como a la república española) y ella sola se muere- “Así es como muere la libertad: con un estruendoso aplauso”, se lamenta Padme cuando el senado nombra dictador al canciller Palpatine (en una escena calcada al nombramiento de Adolf Hitler como Führer en el Reichstach y la muerte de la república de Weimar)- es el culmen apoteósico de un trabajo desigual, pero cabe reconocer que Star Wars La Venganza de los Sith Episodio III, es, más allá de géneros, un extraordinario film de gran calidad. Darth Vader es un semidiós atrapado en el Hades de su locura, y un personaje más digno de una tragedia griega que de una opereta espacial.

Solo queda lamentar, como a lo largo de todo el artículo, que George Lucas descubriese tan pronto el filón de las posibilidades mercantiles de su creación, y que nos ofreciera tan escasamente su calidad artística.