La sabiduría de un pueblo, es en parte casi siempre imposible de poder traducir con exactitud, y más cuando se habla del Antiguo Egipto, con las dificultades del lenguaje y de los diferentes sistemas empleados de escritura. Teniendo en cuenta a más a más, las diferentes dominaciones que sufrió a lo largo de los siglos.

Después de una historia de cuatro milenios, la única evolución realmente interesante y de peso, es de orden sociológico. Desde los inicios dinásticos o mejor dicho, a partir de la Dinastía 0 en pleno periodo predinástico, las enseñanzas de los sabios egipcios van encaminados a los ambientes de la realeza y gubernamentales.

A partir del Imperio Nuevo, se llega a una democratización progresiva de la sabiduría, y la reflexión de los escribas viene a reflejar cada vez más las preocupaciones de la gente sencilla del campo y de las aldeas.

Los sospechosos paralelismos de la Biblia

Los paralelismos respetuosos de las enseñanzas egipcias con los relatos bíblicos, son una muestra de cómo se deben tratar para no herir susceptibilidades ni controversias, las discusiones filosóficas sobre el tema.

Los textos de sabiduría egipcia que los escribas nos han legado, contienen tres parámetros que concuerdan con algunos de los que podemos leer en el libro de los Proverbios de la Biblia.

El primero es el de una invitación a escuchar, en la que el sabio motiva a quien se dirige valorando lo que va a decir. El segundo es el cuerpo de la instrucción que se presenta bajo una serie de consejos, de órdenes o de precauciones, dirigidas a los discípulos. Y en tercer lugar, tenemos la conclusión que esta casi siempre entroncada en una sentencia equilibrada que opone al bueno y al rebelde.

Tenemos una obra clásica egipcia: el aleccionamiento de Duauf, que describe de manera sucesiva, los inconvenientes de todas las profesiones susceptibles de tentar a los más jóvenes, pero con una exageración que las presenta casi como impracticables.

Todo con un fin, el joven que leyera estas instrucciones, debía tomar el oficio de escriba. Si leemos el Eclesiastés en su parte final, nos viene a la memoria el aleccionamiento de Duauf.

Las antiguas enseñanzas egipcias como genero literario

Dada la enorme cantidad de escritos conservados, se puede constatar que los antiguos egipcios destacaron en dos géneros: en el de las instrucciones y en los los llamados libros de ultratumba como el famoso Libro de los muertos.

Las enseñanzas, que podemos denominarlas como de sabiduría y de como saber comportarse en sociedad, se atribuyen a autores algunas veces ficticios y otras a personajes conocidos, a través de la amplia literatura y descripción que engloba a los papiros.

A lo largo del paso de los siglos, la enseñanza más antigua, no conservada, pero avalada por diferentes pruebas arqueológicas, se la podemos otorgar al visir Imhotep de la dinastía III de Saqqara. La más reciente nos lleva al papiro Insinger, procedente de la época ptolemaica tardía.

Las máximas de Ptahhotep

Este libro ha llegado a ser catalogado como el más antiguo del mundo, por parte de algunos egiptólogos. No vamos a entrar en estas disquisiciones, los textos tienen unos cuatro mil años aproximadamente, y su posible autor fue Ptahhotep (la plenitud del dios Ptah).

Un hombre que según nos cuentan alcanzó los ciento diez años de edad, circunstancia algo cuestionable, pero posible, debido a que vivió en las altas esferas de la corte egipcia, en las que la medicina estaba muy arraigada.

En el Antiguo Egipto se creía que los pensamientos no formulados carecían de realidad. Por esta razón los egipcios edificaron templos, esculpieron y sobre todo escribieron máximas, que fueran el vehículo conductor de la juventud.

Ptahhotep llegó a expresar que sus ideas nacían en su pensamiento, pasaban por su corazón y de allí llegaban hasta su mano, que era la que plasmaba en el papiro sus lecciones.

De esta manera aleccionaba a los jóvenes para el matrimonio: "Si eres un hombre de calidad, funda tu morada, ama a tu esposa con ardor, llena su vientre y viste su espalda".Con sus cortas frases daba unos consejos apropiados, provechosos y de dignidad dual entre el hombre y la mujer. Su simple lectura y su correcta interpretación, completan una vida en común edificante y justa.

Entre los muchos escritores que usaron este tipo de escritos, sin duda este es el que se acerca más al conocimiento del uso de la palabra, que es el arte más difícil si se quiere ser eficaz y creador. El genio del viejo sabio, estriba en haber sabido expresar con acierto, a base de máximas, un camino que surca los cielos en valores eternos, y que aún es útil en nuestros días.

El texto principal que transmite la enseñanza de Ptahhotep es el papiro Prisse, depositado en la Biblioteca Nacional Francesa, teniendo una datación bastante controvertida e imprecisa: finales del Imperio Antiguo, o comienzo o finales del Imperio Medio.