Con la muerte de Bob Guccione, fundador de la revista Penthouse, se recrea el mito de una de las publicaciones pornográficas mas emblemáticas de los últimos tiempos. Sin embargo, la historia de esta revista que le permitió a Guccione construir un imperio en los años ochenta, se presenta hoy en día con los tristes matices que acompañaron los últimos años de su fundador.

Bob Guccione y el nacimiento de la revista Penthouse

Bob Guccione nació en Brooklyn en 1930. Como su apellido lo indica, por su venas corría sangre italiana y creció con formación católica. De hecho, antes de emprender una vida de artista consideró la idea de convertirse en sacerdote. Sin embargo, su espíritu aventurero lo llevó a recorrer el mundo en particular Europa.

Cuando Bob Guccione decidió embarcarse en el proyecto Penthouse, existía ya otra publicación bajo el nombre Playboy que gozaba de un prestigio considerable entre el público adulto. En este sentido, la idea de Guccione no era original. Sin embargo, el enfoque era diverso y más agresivo.

En 1965, en medio de la controversia relacionada con los panfletos promocionales del primer número, Guccione publica la primera edición de lo que se convertiría en uno de los proyectos de pornografía y erotismo más exitosos de la historia.

El éxito de Penthouse le permitió a Guccione almacenar una fortuna con la cual fundó un imperio editorial denominado General Media. A inicios de los años ochenta, la revista Forbes colocó a Guccione en la lista de los hombres más ricos del mundo con una fortuna que ascendía a los 400 millones de dólares.

Vanessa Williams y las fotos de Penthouse más famosas

Desde sus comienzos, Penthouse se caracterizó por proponer fotos mucho más agresivas que aquellas expuestas en Playboy. Este enfoque rodeó a la revista de una constante censura que, sin embargo, ayudó a la misma a consolidar una imagen única en el mercado del sexo.

Además de estar al frente de la publicación, Bob Guccione fue el responsable de tomar muchas de las fotos más famosas que se publicaran en la revista. En ella no sólo se hicieron famosas las fotos de las hermosas mujeres que posaban desnudas para la revista, sino también aquellas relacionadas con celebridades.

Precisamente, con respecto a celebridades se destacan las escandalosas fotos de Vanessa Williams en 1984 que terminaron por despojar de la corona de Miss America a la hermosa modelo afroamericana. Dicho número vendió seis millones de copias poniendo la revista en la cima de su popularidad histórica.

El difícil presente de la publicación

El suceso de los años ochenta pronto se vio opacado por las pésimas inversiones que cometiera Bob Guccione al final de la década. Más adelante, a mediados de los años noventa, Penthouse debió hacer cuentas con un enemigo que pondría en jaque su propia existencia: La pornografía en Internet.

Desde esa época, Penthouse ha tenido que reinventarse constantemente para evitar desaparecer del mercado. La reducida circulación de la revista hoy en día se compensa sólo con su sitio online y los vídeos que ofrece a través de este canal.

Esporádicamente, cuando Penthouse publica fotos que dan de que hablar, la revista revive parte de su glorioso pasado. Sin embargo, el futuro de la publicación es incierto y asemeja un poco la caída que acompañó en los últimos años la vida personal y profesional de su fundador.

Sin importar que Penthouse pueda desaparecer por completo en el futuro cercano, nadie podrá despojar a esta publicación del mito que le corresponde. La muerte de Bob Guccione sirve para recrear un mito que se parece demasiado a la vida de su fundador. Resta al futuro decidir la suerte de la publicación, el mito que se inventó Guccione ya existe.