Entre las causas que hacen al betta tan popular tenemos la incomparable belleza del macho, con hemosos coloridos y vistosas aletas, su instinto agresivo contra los del propio sexo -cualidad que en ocasiones aprovecha el hombre para su entretenimiento- y posiblemente la más importante de todas: su extraordinario proceso de reproducción, en el cual, junto a la hembra, brinda uno de los espectáculos más bellos del mundo animal en cuanto al apareamiento se refiere.

Habitat y características del betta

Es un pez con cuerpo alargado y flexible. En estado salvaje habita en aguas estancadas y poco profundas de arrozales, pantanos o planicies inundadas. Es nativo de la zona del sureste de Asia, pero debido a su gran popularidad, su reproducción y cultivo se han extendido a muchos lugares. El macho llega a alcanzar hasta 7 centímetros de largo; la hembra alcanza 5,5 centímetros. En estado salvaje, sus aletas son menos desarrolladas que en cautiverio, estado en el cual alcanzan las medidas y el colorido que le ofrecen al macho su mayor fastuosidad.

Pertenece al género Betta y a la familia de los Belóntidos, la cual se encuentra en el suborden Anabántidos o Laberíntidos. Éstos se caracterizan por presentar un importante órgano respiratorio llamado laberinto.

El laberinto del betta

Debido a su naturaleza de vivir en aguas poco oxigenadas, estos peces presentan un órgano llamado laberinto que se encuentra situado a ambos lados de su cuerpo, junto a las branquias. El laberinto les permite respirar aire en la superficie y almacenar el oxígeno. El pez conserva ese oxígeno por un tiempo, pero cuando se consume tiene que volver a la superficie a buscarlo. Este cadente almacenamiento de oxígeno le permite vivir en aguas estancadas y en acuarios sin aireación. Sin embargo, si se le impidiera ir a la superficie, moriría.

Según el famoso ictiólogo indonesio Karel F. Liem, este primitivo desarrollo pulmonar tiene características morfológicas ancestrales. Se conocen fósiles de algunas especies de anabántidos que datan de más de un millón de años.

Maravilloso espectáculo

Muchos acuaristas opinan que lo más interesante en la vida del betta es su etapa de reproducción, debido al bello espectáculo que tanto hembra como macho brindan al observador. Es un placer para el hombre poder reproducirlo en cautiverio de una manera relativamente fácil, siempre que se cumplan ciertas normas.

El acuarista colombiano Santiago Moragón, apunta: "Me gusta ver bettas que hayan sido criados por uno mismo. No hay nada más gratificante que el betta que uno críe sea muy parecido o en algunos casos casi idénticos a los bettas que son criados por los mejores criadores de bettas".

Para la reproducción se debe utilizar una pecera de casi 30 litros de agua, sin piedras, con una altura del agua de 15 a 20 cm y una temperatura entre los 26-30 grados centígrados. Luego de seleccionar el macho y la hembra adecuados, se deben separar para que no tengan contacto, pero deben verse. Esto se logra dividiendo el acuario con una lámina transparente para que cada uno ocupe un compartimiento. También la hembra puede estar fuera del acuario pero próximo a éste, dentro de algún recipiente de paredes transparentes para que sea vista por el macho.

La presencia de la hembra, ya lista para el desove, estimulará al macho que comenzará a construir su nido de burbujas en la superficie del agua y junto a las paredes de la pecera. Este nido consiste en la aglomeración de muchas burbujas que el pez produce y pega con su su saliva. Las dimensiones de este nido varían. Algunos presentan hasta 25 cm de ancho. Cuando el nido está listo, se procederá entonces a juntarlos. En este momemnto, si el macho acepta a la hembra (de lo contrario habrá que retirarla y buscar una hembra nueva) comienza uno de los espectáculos más bellos y extraordinarios del mundo animal.

Luego que el macho somete a la hembra, ambos se sitúan debajo del nido y entonces el macho la abraza, y empieza a extraele los huevos que antes de llegar al fondo fertiliza; luego los toma con su boca y los sitúa respectivamente en cada burbuja del nido. Mientras tanto, la hembra, que luego del abrazo queda en un trance de total éxtasis por unos segundos, vueve a la normalidad para entregarse de nuevo. Este proceso puede durar hasta tres horas. Un espectáculo cargado de sensualidad digno de admirar.

Cuando la hembra es desovada, debe retirarase del acuario y es cuando el macho adopta el papel de vigilante y protector de la cría, manteniéndose debajo del nido aproximadamente durante dos días, vigilante ante cualquier huevecillo que caiga para devolverlo al nido. Los alevines aparecen aproximadamente después de las 48 horas del desove. Al principio, el macho los ayuda a mantenerse dentro del nido. Cuando nacen, sus movimientos son cortos, en sentido vertical, pero al tercer día de la eclosión comienzan a desplazarse horizontalmente con movimientos rápidos. Es el momento de retirar al macho ante la posibilidad de que debido al hambre y agotamiento tras la faena comience a comérselos.

La alimentación de alevines consiste en infusorios o daphnia. La tercera semana de nacidos es la más peligrosa para la supervivencia porque es cuando empiezan a desarrollar el laberinto. El criador debe trasladarlos cuidadosamente desde el acuario de nacimiento hacia otro tanque de mayor capacidad, no sin antes buscar el equilibrio de temperaturas entre ambas aguas; de lo contrario seria fatal. Al llegar a adultos, su alimentacion consiste en larvas de mosquitos, lombrices, carne y alimentos elaborados.

Es cierto que si bien se requiere de cuidados necesarios, es interesante y hermosa la tarea de reproducir los bettas.