Nunca jugó al balompié de forma profesional porque siendo muy joven le interesó más administrar todo lo que sucedía alrededor de la pelota. A sus 23 años ya estaba inmiscuido en asuntos del deporte y con una cuarentena de edad obtuvo un alto puesto en la organización que determina dónde, cuándo y cómo se juega el fútbol: la FIFA.

La polémica de Jack Warner

Jack Warner nació en un país donde los estadios y el balón no han llenado de felicidad a sus habitantes, Trinidad y Tobago; pero él encontró la manera de encontrarle un sentido y beneficio a dicha práctica desde su ubicación geográfica.

En 1983 fue elegido como uno de los ocho Vicepresidentes de la FIFA. Después, en 1990, se le nombró Presidente de la Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe (CONCACAF).

En 2006, con propósito de la Copa del Mundo realizada en Alemania, prometió a futbolistas sin cumplir y vendió ventajosamente entradas para partidos del mundial a costos exagerados.

Primero, con los jugadores de la selección trinitense se reunió y acordó darles la mitad del dinero recaudado por la explotación comercial del equipo que participaría en el mundial. Años posteriores a ese torneo, se realizó un juicio porque Warner aún no revelaba cuántos fondos se reunieron y sólo había repartido ínfimas remuneraciones económicas a aquellos hombres que representaron al territorio caribeño.

Luego se supo que era el director de la agencia de viajes Simpaul Travel Services Limited. -Trinidad y Tobago solamente ha participado una vez en los mundiales de fútbol, la ya mencionada de 2006, y diversos de sus habitantes planeaban apoyar a su equipo en la competencia-.

La empresa Simpaul, de la que Warner junto con su esposa e hijos eran los propietarios, fue la única que podía vender paquetes a los trinitenses que desearán viajar a la Copa del Mundo. Sin embargo existían ciertas condiciones. Tenían que adquirirse obligatoriamente las 3 entradas para los juegos de grupo y se tenían que pagar 12 noches de alojamiento en Alemania. Ni menos entradas, ni menos días de estancia en Europa. Así, el viaje completo se cobraba en 30.000 dólares, cuando el costo real rondaba los 12.000, y la ganancia de los Warner era de 18.000.

A pesar de haber sido descubierto su negocio, y denunciado a la FIFA, no hubo reprimenda alguna para el Vicepresidente. Años más tarde, para el evento de Sudáfrica 2010, Jack Warner planeaba algo similar, pero nuevamente fue descubierto y no logró la oportunidad de engordar con billetes su cartera.

En los últimos meses, reinició su agitada fama de controversias. Con motivo de las elecciones para designar las sedes de los mundiales de 2018 y 2022, además de las cercanas votaciones para elegir (o reelegir) al Presidente de la FIFA, su nombre en actos ilícitos volvió a surgir.

No obstante, no se encontraban argumentos válidos para limpiar la imagen de Warner. Se le suspendió por un tiempo de sus cargos y se le invitó a comparecer ante la comisión de Ética de la FIFA para hablar de distintos asuntos, incluido el de acusaciones de soborno, entre otras cosas que tal vez se desconocen.

La renuncia oficial como Vicepresidente

El 20 de junio de 2011, Jack Warner informó a la FIFA que dimitía de sus deberes en el fútbol internacional, después de casi treinta años de servicio. Abandonó el organismo futbolero por voluntad propia; un buen drible ya que con eso consiguió que se le cerraran todos los procesos de investigación en su contra y se mantuviera su presunción de inocente antes que cualquier otra cosa.

En su comunicado de despedida, la FIFA le agradece su labor y le desea lo mejor al caribeño de actualmente 68 años. Y Warner también les agradece, de otra forma, “… no es inusual todo lo que sucede, los regalos han estado a lo largo de la historia de la FIFA. Lo que está sucediendo ahora para mí, es pura hipocresía”.

El ahora exvicepresidente, aclaró que piensa centrarse en sus labores dentro del gobierno de Trinidad y Tobago. Cambiará de política, pero al final seguirá en la política. También se distanciará del balompié, pero sólo un poco. Quedó dicho que se desvinculaba de sus cargos futboleros internacionales, pero no de los locales. Warner es el Presidente del club Joe Public FC, uno de los equipos de la 1ª División trinitense. Desde ahí continuará sintiendo el poder detrás de un balón, y tal vez encuentre el modo de hacer un poquito más de dinero.