La radio en un sistema de comunicación muy ordinario y nada especial, que tiene que competir con otros medios de comunicación que pugnan por atraer la atención de los públicos. Por ello, las personas que hagan radio deben conocer sus características, que son las siguientes: la radio hace imágenes, es directa, veloz, sencilla, barata, tiene un carácter transitorio, es selectiva, tiene escasez de espacio, tiene su propia personalidad y tiene música. Analicemos algunas de ellas.

La radio hace imágenes

Aunque es un medio ciego, la radio puede estimular la imaginación, de forma que en cuanto la voz sale del altavoz, el oyente intenta visualizar lo que oye, y crear en su mente al autor de la voz. Al contrario que en la televisión, en donde las imágenes están limitadas por el tamaño de la pantalla, las imágenes radiofónicas pueden ser del tamaño que uno desee.

En el caso de la radio, la gran fuerza que representa el poder apelar directamente a la imaginación, no debe convertirse en la debilidad de permitir una interpretación individual de un hecho objetivo, y, mucho menos, la deliberada exageración del acontecimiento por el radiodifusor. El guionista y comentarista radiofónico deben escoger sus palabras de forma que creen las imágenes adecuadas en la mente de su oyente para que puedan lograr que su relato sea comprendido y debidamente interpretado.

La radio es directa

A diferencia de la televisión, en la que el espectador está observando algo que sale de una caja "que está allí", las imágenes y sonidos de la radio se crean dentro de nosotros y pueden tener un mayor impacto o implicación. La radio es mucho más personal, que llega directamente al oyente.

El profesional de la radio no debe abusar de lo directa que es la radio, y emplear el micrófono como entrada de un sistema de megafonía que se dirige a una masa de público de forma impersonal, lo que debe hacer es utilizarlo como medio para hablar directamente al oyente de manera individual, más personal.

El carácter transitorio de la radio

La radio es un medio muy efímero, y si el oyente no llega a tiempo para la emisión de noticias, entonces ya ha pasado y tiene que esperar a la siguiente. A diferencia del periódico, que puede dejar por un momento, y después volver a cogerlo o pasarlo a otra persona, el medio de la radiodifusión impone la estricta disciplina de tener que estar allí en el momento preciso.

El director o realizador de radio debe darse cuenta de que, en general, su trabajo es de corta vida para el oyente. Sin embargo, con frecuencia se hace conveniente que el radiodifusor tenga algún registro de audio o en forma escrita, como comprobación de lo que se dijo y por quién. En algunos casos, este puede ser un requisito estatutario de la emisora de radio, como parte de su responsabilidad pública.

En la práctica, parece aconsejable conservar una grabación de la transmisión como garantía contra acusaciones de prácticas ilegales, especialmente las formuladas por personas que no oyeron directamente el programa y que actúan en base a lo que se les contó sobre el mismo.

La naturaleza transitoria del medio también significa que el oyente no sólo debe oir el programa en el momento de su emisión, sino que también debe entenderlo en dicha ocasión. El impacto e inteligibilidad de la palabra hablada debe producirse cuando se escucha, ya que pocas veces hay una segunda oportunidad. El director o realizador, por lo tanto, debe procurarse conseguir un máximo de lógica y orden en la presentación de sus ideas, así como el uso de un lenguaje de clara comprensión.

La personalidad de la radio

La gran ventaja que el medio hablado tiene sobre el escrito reside en el sonido de la voz humana. Una voz tiene la capacidad de impartir mucho más que la palabra impresa. Tiene inflexión y acento, duda y pausa y una variedad de énfasis y ritmos. La información que un locutor imparte depende tanto de su estilo de presentación como del contenido de lo que dice.

La vitalidad de la radio reside en la diversidad de voces que emplea y los giros de tonalidad de las frases y la idiomática local. Es importante, en especial para una emisora de radio local, que se oigan muchos tipos de voces, y no solamente las de los locutores o portavoces profesionales. También es esencial que las características técnicas del medio no desanimen a los miembros de una comunidad a expresarse con la naturalidad y sencillez propias de sus verdaderas personalidades.