Es indudable que desde que los medios de comunicación electrónicos aparecieron en México, el gobierno estuvo muy atento de su evolución y desarrollo, no con el noble fin de verlos crecer, sino más bien para aprovechar su alcance e influencia que tienen sobre la población.

Así, se puede ver que los principales anunciantes en todas las televisoras y estaciones de radio del país son precisamente los gobiernos locales y el federal, que gastan millones y millones de pesos al año para transmitir campañas sociales o de salud, y anuncios en los que resaltan los logros de sus políticas públicas.

El poder y los medios de comunicación

Esta relación ganar-ganar se asentó más cuando los medios de comunicación electrónicos se agruparon en la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT), y desde ese momento actúan como gremio en sus relaciones con los hombres y mujeres de poder.

Uno de los logros que ha conseguido la CIRT en esta relación que tiene con el gobierno es el constante bloqueo legislativo para la creación y proyección de medios de comunicación alternativos en nuestro país, como las radios comunitarias, que involucran directamente a los ciudadanos y los hacen partícipes de los contenidos que transmiten. Se trata de estaciones sin fines de lucro que tienen como objetivo llevar la voz ciudadana a las ondas electromagnéticas que buscan cubrir sus necesidades directas de información y de entretenimiento.

Las radios comunitarias en México

La radio comunitaria existe en casi todo el país desde hace muchos años y transmiten la mayoría de las veces en Frecuencia Modulada, pero constantemente son perseguidas debido a que son ilegales al no tener ni concesión ni permiso de la autoridad para elevar su señal, y aunque estas estaciones han solicitado constantemente su entrada al marco normativo, los diputados y senadores nunca les han ofrecido respuestas concretas gracias a la presión que ejerce la CIRT en Poder Legislativo.

Intentos fallidos de legalizar la radio comunitaria en México

El 16 de diciembre del 2009, la Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía del Senado de la República tuvo que abortar el paquete de reformas a la Ley de Radio y Televisión, entre la que se encontraba una iniciativa del presidente de esa comisión, el perredista Carlos Sotelo, en la que se planteaba el legalizar las radios comunitarias e incluso permitirles el comercializar el cinco por ciento de sus tiempos de transmisión.

El paquete de reformas fue pospuesto este mes de febrero del siguiente año porque , la CIRT publicó dos meses antes un desplegado en diferentes periódicos nacionales en el que criticó severamente esta iniciativa, acusando al senador Carlos Sotelo de querer dar reconocimiento a estaciones de dudoso financiamiento de manera indiscriminada, además de pretender imponer un modelo de comunicación “al estilo de Hugo Chávez” en Venezuela, donde el gobierno impulsa y toma el control de los medios comunitarios para promover el proyecto socialista en ese país.

Vale la pena preguntarnos ¿Por qué la CIRT tiene la preocupación constante de bloquear el crecimiento de la radio comunitaria en México? ¿Será porque estas estaciones le preguntan al radioescucha, y no al patrocinador, cuáles son sus necesidades informativas y de entretenimiento? ¿Será acaso porque las radios comunitarias le abren el micrófono a los que lo tienen restringido en la radio comercial? ¿Será porque podrían representar una seria competencia a los grandes consorcios radiofónicos?

Cualquiera puede juzgar. Porque eso de “modelo de comunicación estilo Hugo Chávez” puede resultar difícil de digerir.