Mucho se ha comentado estos días sobre la subida de la prima de riesgo, intereses, rescates y crisis en la escena política española. ¿Pero qué es todo esto de la prima de riesgo y en qué nos afecta? Traducimos a palabras comunes lo que los más entendidos se empeñan en hacer incomprensible a la mayoría de mortales.

La prima de riesgo: ¿Qué es?

Hemos de entender por prima de riesgo el sobreendeudamiento de los países para poder financiarse dentro de los mercados en comparación con otros países. Cuanto mayor es esta prima, mayores son los intereses que un país concreto habrá de pagar para poder obtener financiación. ¿Qué?

Volviendo al mundo de los vivos y las economías familiares, se trata del interés que le imponen a un país para poder prestarle dinero. Cuanto mayor inestabilidad presente la economía de ese país, mayor serán los intereses impuestos, dado que el riesgo, para entendernos entre nosotros, de no devolver la cantidad es mayor, por lo que los compradores exigen una mayor rentabilidad.

¿Cómo se fija la rentabilidad? Debemos aclarar antes de entrar a ver quién y cómo se fija este porcentaje, en qué consiste esto de que los países consigan financiación ¿no creéis? Todos los países tienen la potestad de emitir títulos de deuda pública a un tipo de interés que varía dependiendo del tiempo que tarden en devolverlo, lo que hace distinguir entre títulos a corto plazo (3, 6, 12 o 18 meses) y largo plazo (3, 5, 12, 15 o 30 años)

El siguiente ejemplo ilustrará esta situación: un particular necesita dinero para continuar con la actividad de su empresa. Estima que necesita unos 60.000 euros, por lo que decide pedir dinero a posibles inversores, dividiendo ese importe en distintas cantidades y dando a elegir a sus prestamistas que se les devuelva la cantidad en un plazo comprendido entre 3 meses y 30 años. Evidentemente aquel que le preste financiación a 30 años vuelta, tendrá derecho a exigir un interés superior, por lo que la rentabilidad de lo que ha prestado será más alta en consonancia con el riesgo que corre.

¿Cómo se fija esta prima de riesgo?

La prima de los países de la eurozona se fija en función de la prima alemana, dado que se considera la más sólida y de confianza. Por lo que esta se establece calculando la diferencia entre el interés fijado en Alemania y el resto de países. Dada la inestabilidad económica de la mayor parte de los países de la Unión Europea, golpeados por la presente crisis económica, la mayoría de inversores acude a los bonos alemanes, por lo que su porcentaje de riesgo disminuye y acrecienta el del resto.

Actualmente, el interés fijado en el país germano se establece en el 2,4% a 10 años devolución, lo que significa que por cada 100 euros prestados al país alemán, sus compradores recibirán 2,40 euros anuales, completándose la devolución de lo prestado a los 10 años.

Para hacernos una imagen de la situación financiera española, el porcentaje de rentabilidad exigido para la misma cuantía y tiempo de devolución es de casi el doble, cuyos efectos analizaremos más adelante.

¿Quién valora la seguridad de estos bonos?

La valoración de esta deuda, se realizar a través de las agencias de calificación. Estas son las encargadas de la evaluar o calificar distintos productos financieros, bien provengan de empresas, gobiernos centrales o regionales. Determinan pues el riesgo de impago y deterioro económico de sus emisores.

Aunque son más de 70 las empresas dedicadas a la calificación, tres ejercen casi la hegemonía absoluta sobre esta función, a saber: Standard&Poor´s, Fitch y Moodys´s (todas ellas estadounidenses). Esta localización no ha pasado desapercibida para dirigentes como Ángela Merkel o el grupo alternativo Attac, que exigen la creación de una empresa europea de calificación que contrarreste su predominio así como su defensa acérrima del dólar frente al euro.

No hemos de olvidar que el poder hegemónico de estas tres empresas no es infalible, dado que estas mismas fueron las encargadas de valorar con triple A (máxima valoración positiva) a las “hipotecas subprime”. Para los menos entendidos: concesión de préstamos hipotecarios con condiciones especiales a aquellos que presentaban situaciones tales, cómo: desempleo, no justificación de ingresos o ausencia de los mismos… ¿Y esto merecía la mayor de las confianzas? La crisis hipotecaria estadounidense y global da respuesta a esta pregunta.

¿Cómo nos afecta la subida de nuestra prima de riesgo?

Increíblemente todo este entramado de cálculos financieros e influencia política tiene repercusión sobre nuestras economías familiares. ¿Cómo? Si la prima de riesgo determina la solvencia o confianza de la economía de un determinado país y está economía no está sino conformada por los entes bancarios, la calificación de la situación de un país no deja de serlo de su mercado bancario.

Del mismo modo que los países recurren a sus bonos para obtener financiación, los bancos acuden al mercado interbancario para conseguirla. El reflejo de la situación de los bancos se mide en gran medida por la prima de riesgo del país, por lo que los intereses para prestarse dinero entre bancos aumentan. Conclusión: a mayores dificultades de obtención de financiación por parte del mercado bancario, dificultades superlativas para la consecución de un triste préstamo particular.

Y es que a la postre siempre son los mismos quienes pagan los platos rotos, ¿a quiénes acudimos los particulares para remontar nuestras economías familiares? Quizá sea hora de crear un supuesto mercado intraparticulares, dado que la ocasión se presta y se ha tratado de dar una explicación humana a los últimos hitos económicos, nos despediremos con un popular refrán: “Al ingrato, con la punta del zapato”.