Para consolidar resultados efectivos y no pasivos, los programas de prevención de consumo de estupefacientes se deben dirigir fundamentalmente a niños y jóvenes, porque estas medida representa beneficios en el nivel de vida la población y en la salud pública. El costo de programas de prevención es mínimo, al compararlo con el de los tratamientos.

Medidas en contra del consumo

Se debe establecer el objetivo primordial para inhibir el crecimiento del consumo, después de la primera experimentación aproximadamente a los 12 años de edad, se debe impedir el uso habitual de las drogas. En caso de que no se pueda detener el primer contacto y el consumo repetido, se debe demorar al máximo. Si es posible que el consumo se aleje de los 15 años el beneficio es que la patología disminuya, de lo contrario se duplicarán los efectos negativos.

Las políticas informativas, constituyen el elemento más importante en la salud pública. La inversión que se realiza en programas y medidas que fomentan la prevención, genera un ahorro enorme en comparación de los costos de tratamiento.

La lucha contra el consumo tendrá éxito, si las campañas preventivas se dirigen de mejor manera a jóvenes y niños, además es necesario incitar a los padres para que realicen un monitoreo mejor de sus hijos y ejerzan su autoridad. Si se cuenta con la participación de especialistas en el tema, los esfuerzos se realizarán por el camino indicado.

Diagnóstico y tratamiento

Con un panorama complicado, en el cual la población joven se ve afectada de manera directa es necesario plantear objetivos progresivos que partan de la base; no se debe abandonar a la abstinencia como un fin, pero tampoco debe ser la meta única.

Con base en diversos análisis epidemiológicos internacionales que coinciden con los realizados en México, alrededor de 76 por ciento de los varones y 65 de las mujeres que reunían criterios para el diagnóstico de un trastorno por abuso o dependencia, tuvieron por lo menos un padecimiento adicional, como los trastornos fóbicos, depresión mayor, abuso y alcoholismo.

También, se muestra que alrededor del 50 por ciento de los enfermos que acuden a tratamiento por un trastorno psiquiátrico presentan alguna adicción, de esta manera la problemática se complica al tener que implementar un tratamiento que considere dos tipo de patología.

La participación activa del Estado

Para poder enfrentar un problema complejo como la adicción, es necesario explicar su origen: es una enfermedad cerebral que comienza con el consumo y avanza hasta hacerse compulsiva, en caso de que no se trate, puede durar toda la vida. Las personas y los efectos de la adicción son diferentes, sin embargo sólo una fracción de la gente recibe el tratamiento que requiere, el cual debe respetar las características particulares de cada paciente.

Al determinar la responsabilidad de la entidad gubernamental a cargo de la salud de la población, se hace necesario el establecimiento de una nueva política de salud pública, que facilite el diagnóstico y tratamiento de adicciones, debe estar basada en dos ejes fundamentales: la necesidad de incluir una perspectiva de juventud con la ampliación de las libertades y el incremento de las responsabilidad en los ámbitos individual y colectivo.

Inversión mínima en salud

Porque las ganancias que dependen de la distribución y consumo de droga son de tal magnitud, el Estado esta obligado a gastar grandes cantidades de dinero en su combate, la inversión para detener el consumo desde la base, hace que la disposición de recursos en beneficio de la salud sea mínimo.

La responsabilidad de una sociedad joven sana, corresponde a la capacidad de las entidades gubernamentales a cargo para implementar medidas y programas, que difundan el valor de la prevención.

El compromiso también se debe realizar con la participación activa los padres de familia, al incrementar el nivel de atención en sus hijos y en caso de identificar algún tipo de adicción, atender la responsabilidad de canalizarlos desde el inicio, para evitar complicaciones y daños a su salud que los acompañen toda su vida.