Para algunos, hablar en público es complicado, ya que requiere un gran esfuerzo de concentración.

De acuerdo con Greville Janner, en su libro Cómo hablar en público (1992), el comunicarse de forma oral con un auditorio es difícil debido a que quien lo hace requiere tener “la capacidad para poner en funcionamiento la mente y la lengua de forma ordenada, al tiempo que se mantiene erguido el cuerpo”. Es decir, se requiere controlar varios factores para lograr comunicar lo que se desea transmitir.

¿Para qué hablar en público?

Al dar un discurso se persigue algunos de los siguientes tres propósitos: informar, entretener o persuadir. El emisor debe de tener claro qué es lo que quiere hacer con su mensaje, de lo contrario difícilmente logrará su objetivo.

Cuando el propósito del mensaje es informar, se busca que la audiencia aprenda algo nuevo, que al terminar la exposición las personas sepan algo que antes no sabían. La mayoría de las exposiciones de clase tienen este propósito. Si lo que se quiere es entretener, el propósito principal será hacer que los que escuchan pasen un rato agradable, que se diviertan.

Por último, si lo que se busca es persuadir, el mensaje deberá de ir enfocado a convencer a las personas de algo. Es el tipo de discurso que se utiliza al tratar de vender algo, tanto un objeto como una idea. Requiere que el expositor esté totalmente convencido de lo que dice.

Una vez que se tiene claro cuál es el objetivo del discurso que se dará, lo siguiente es preparar la estructura de lo que se dirá, esto será una clave fundamental para controlar los nervios.

La preparación como base fundamental de un buen discurso

Víctor Gordoa, en su libro El poder de la imagen pública (2004), afirma que "no existe nada más desagradable que escuchar a alguien que no sabe acerca de lo que está hablando y que el necio todavía intente convencernos de que sí sabe", no hay nada más favorable a los nervios que la inseguridad de no saber nada acerca del tema a tratar.

El primer paso para tener una buena exposición es estar preparado; adquirir el conocimiento necesario para hablar delante del grupo con seguridad, si se conoce el tema del que se hablará es más fácil controlar los nervios, ya que se reduce la angustia ante posibles preguntas inesperadas para las que no se tiene respuesta. También ayuda a ganar credibilidad ante el público.

El contenido es muy importante, no es posible tener una exposición exitosa si está llena de palabras vacías de significado, es importante para el expositor estar bien informado, sin embargo hay que tener en cuenta que el exceso de información puede confundir al público.

Para preparar un tema hay que saber delimitar, no se debe bajar toda la información disponible en Internet acerca del tema o vaciar el contenido de muchos libros. Es fundamental tomar en cuenta el tiempo que se tendrá para preparar la exposición, la duración de ésta y qué es lo que se pidió investigar o la idea que se quiere transmitir.

Estructurar el discurso para hablar en público

Una cosa es saber de lo que se va a hablar y otra saber ordenarlo para transmitirlo de forma adecuada, por esto la estructura del discurso tiene una importancia vital, si el expositor se queda en blanco o revuelve los conceptos, no podrá transmitir el mensaje de forma clara y directa.

Toda exposición debe de tener tres partes: apertura, cuerpo y conclusión. No se trata de aprender todo el discurso de memoria, sino de recordar las ideas claves de cada una de las partes, para así seguir un orden lógico y permitir al cerebro recordar lo que sigue.

  • Apertura. Un buen comienzo es vital para cualquier presentación . Se puede empezar con una anécdota o con una idea que se sabe que es de especial interés para la audiencia. Se trata de captar la atención del auditorio. También es fundamental, en esta parte del discurso, hacer un resumen acerca de lo que se hablará durante la exposición.
  • Cuerpo. En él está el contenido a tratar, su preparación y exposición requiere de mucho orden mental. Para prepararlo es de gran ayuda elaborar una ficha de apoyo en la que se pongan los puntos más importantes a tratar en un orden lógico, de forma que las ideas fluyan.
  • Conclusión. El final del discurso debe de ser preparado con cuidado, ya que es la última impresión que se dejará en los receptores. Es importante que éste incluya alguno de los siguientes elementos: un resumen breve de lo dicho en la exposición, una propuesta u opinión a raíz de lo expuesto o un llamado a la acción.

Al hablar todo comunica: gestos, ropa y lenguaje

Es importante tomar en cuenta que al exponer todo comunica. Los movimientos, los gestos, los ademanes e incluso el vestuario elegido, deben ir de acuerdo al lugar y al tema a tratar. Es fundamental tener claro quién va a escuchar el discurso y utilizar el lenguaje adecuado.

Hablar en público no sólo es cuestión de memoria o de habilidad. Es, ante todo, cuestión de conocimiento y preparación.